lunes, 22 de octubre de 2018

Escandalizados


Las imágenes de un alumno francés amenazando con una pistola falsa a la maestra para que lo inscriba en una clase a la que no había asistido, difundidas a través de las redes sociales, escandalizaron al país. En el video, grabado con un teléfono celular por otros estudiantes, se ve como el alumno, de 16 años, apunta con un arma a la profesora mientras le exige que le borre de la lista de ausentes de clase pese a que había llegado tarde. Los hechos tuvieron lugar el pasado jueves en un instituto de Créteil, a las afueras de París, que presentó una denuncia al día siguiente, alegando que la maestra desconocía que se trataba de un arma falsa. Pese a ello, la docente no accede a la voluntad del alumno, aunque algunos de sus colegas dijeron medios locales que se vio afectada por el hecho. La policía abrió una investigación y tanto el joven como otro alumno, también de 16 años, que le proporcionó el arma y que aparece brevemente en la grabación con la cara oculta haciendo gestos ofensivos, fueron inmediatamente detenidos. El segundo fue interrogado y dejado en libertad mientras que el otro será presentado a un juez de menores. Las imágenes crearon un gran escándalo en Francia, hasta el punto de que anoche el presidente del país, Emmanuel Macron, condenó los hechos a través de la red social Twitter. “Amenazar a un profesor es inaceptable. Pedí a los ministros de Educación y del Interior que tomen todas las medidas necesarias para que estos hechos sean castigados y definitivamente proscritos de nuestras escuelas”, indicó Macron.

martes, 16 de octubre de 2018

Léxico gubernamental

Por José Luis Petrisk

Con mi lenguaje, ¿cuáles son los que rechazo?
Roland Barthes
Alfonsín, Raúl: Golpista (diputada Elisa Carrió dixit).
Atajo: Antónimo de “Único camino posible” (ver definición). // Trayecto atribuido al kirchnerismo.
Brotes verdes: Pedido de tiempo. // Ilusión.
Caer en la escuela pública: Ausencia de decisión. // Sin querencia por el sistema de educación pública. // Identificación de la escuela pública con la pobreza; equiparación de sus alumnos con refugiados. // Forma derivada de aporofobia.
Crecimiento negativo: Oxímoron económico (ministro Nicolás Dujovne dixit). // Forma disfrazada de transparencia. // Resistencia a la verdad.
Enamoramiento: Nueva versión de las “relaciones carnales” menemistas. // Propuesta presidencial de objeto de deseo común para el colectivo civil. Apertura de una relación recién comenzada por el Presidente a sus representados. (Contexto de enunciación: discurso sobre el poliamor.)
Gradualismo: Levantamiento total del “cepo” a la compra de divisas extranjeras, eliminación inmediata de las retenciones al maíz, al trigo, a la minería, etc., crecimiento exponencial del costo para el usuario de los servicios públicos, casi duplicación de la inflación (40,9% en el primer año de Gobierno), el mayor endeudamiento externo contraído en los últimos años por los países emergentes. // Empobrecimiento persistente.
Grieta, La: Presuposición de continuo social que el kirchnerismo habría venido a quebrar. // Culpabilización al otro de la ruptura. // Distancia convertida en abismo. // (Por defecto) Negación de las diferencias sociales y culturales que en Argentina tiene su origen conceptual en el mítico Crisol de Razas (metáfora de razas fundidas y homogeneizadas en una nueva que negó la idea de construcción de unidad a partir del respeto y el mantenimiento de las diferencias –figura del damero-).
Lo peor ya pasó: Negación reiterada. // Mantra que convoca al optimismo. 
Lluvia de inversiones: Metáfora climática inicial reemplazada más tarde por la de tormenta y finalmente por tormentas.
Maldonado, Santiago; Nahuel, Rafael; Burgos, Facundo; Ramírez, Ismael: Plegarias desatendidas.
Mauricio, Mauri, Gabriela, Gaby, Horacio, Mariú, Nico, Toto (exit): Formas familiares de llamarse dentro de los círculos afines. // Familia. // Familiaridad sólo reservada al integrante del grupo. // Grupo cerrado sobre sí mismo, diferenciado de los demás. // Construcción de un Otro externo (la Sociedad).
Mejor equipo de los últimos cincuenta (50) años, El: Equiparación con el Gobierno de Arturo Illia. (Elisión previsible de los gobiernos peronistas, exigible de las dictaduras, discutible de la Alianza -por los nombres propios que se repiten/repitieron- y significativo “olvido” del gobierno de Raúl Alfonsín.) (Ver “Alfonsín”.)
No gastar más de lo que tenemos: Ecuación con un término fijo (“lo que tenemos”) y una única variable (el gasto). La forma de la ecuación es: Reservas = Lo que tenemos - Gasto ® Las reservas sólo dependen del gasto: R: f(G) ® “Lo que tenemos” es fijo (símil mensualidad congelada) y no puede incrementarse ® Economía del gasto y no de la producción.
Pasaron cosas, Veníamos bien pero: Categoría imprecisa que refiere a sucesos imprevistos. // En la estructura del relato presidencial: Oponente sin forma que dificulta la obtención del éxito. // Triunfo de “cosas” sobre el “Mejor equipo […]” (ver definición). // Construcción de suspenso. // Continuará.
Rhodesia: Más que Tita.
Salud, Trabajo, Cultura: Menos que Hacienda, Transporte.
Segundo semestre: Primera postergación de la alegría prometida.
Setenta (70) años: Silente descalificación al peronismo. // Versión de la historia que deposita en el ingreso de los sectores populares a algunos de los consumos de la clase media el origen de las recurrentes crisis económicas del país. // Tácita reivindicación de la década infame, también llamada restauración conservadora (período histórico de la Argentina que comienza con el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen -primer golpe militar, dictadura de Félix Uriburu- e incluye el golpe militar de Pedro Ramírez; estuvo signado por suspensiones constitucionales, fraudes electorales, corrupción y negociados).
Tom y Jerry: Mauricio Macri y Marcos Peña (secretario ex-ministro de “cultura” Pablo Avelluto dixit).
Tormenta/s: Calificación de las causas como incontrolables. // Expectativa y “promesa” de acotación temporal de las dificultades. // Negación de la Meteorología (la Economía) como disciplina capaz de anticipar los fenómenos climáticos (económicos), de la posibilidad de adoptar conductas preventivas (cerrar las ventanas ante una tormenta/no abrirse al mundo sin piloto) y de la posibilidad de actuar con previsibilidades mínimas (interviniendo en el Mercado, sin entregarnos a su “mano”, etc.).
Trabajo privado de calidad: Objetivo declarado del Gobierno. Anhelo incorrectamente expresado (forma correcta “Trabajo privado, de calidad”) u honestidad brutal (aunque la pronunciación oral de corrido del Presidente parece querer subrayar la ausencia de la coma y con ella de la calidad).
Unico camino posible: Dogma. // Ceguera. // Presentación de una proposición como única versión posible de la realidad negando su ideológico (condiciones de producción, marco teórico, modelo de análisis y/o perspectiva) y ocultando la existencia de otros caminos posibles (validados por otras condiciones de producción). Eliseo Verón llama a esta operación discursiva “efecto ideológico” y lo contrapone al “efecto de cientificidad” (honestidad intelectual, humildad).
Verdad: Antónimo de Relato. // Potestad de la divinidad (ver “Yo”).
Yo: Primera persona del singular utilizada recurrentemente por el Presidente. // Sacrificio personal por “ustedes” ® Pedido de comprensión. // Empresario vuelto político para “salvar” a los argentinos. // Dios en la tierra, en el barro ® El hijo.

* Semiólogo, UNA y UBA.

Investigación de la Ctera sobre la privatización de la educación

Escuela de negocios
Una investigación de la Ctera sobre la privatización de la educación denuncia que, desde la asunción del macrismo, las corporaciones avanzan sobre el sistema público. ONGs, integradas por grandes empresas y bancos, penetran en escuelas y universidades para transformar la educación en una mercancía

martes, 2 de octubre de 2018

"Venimos a denunciar la violencia institucional"

Texto completo del discurso leído por las egresadas del turno mañana del Colegio Nacional Buenos Aires

Somos un grupo de mujeres y disidencias egresades del turno mañana 2016. Venimos a denunciar la violencia institucional ejercida y avalada por la comunidad educativa hacia nosotres. Les pedimos que por un momento nos presten su atención dado que las experiencias que tenemos para contarles fueron y siguen siendo sumamente dolorosas.
Retrocedamos un poco en el tiempo, revivamos el año 2012. Tenemos doce o trece años e ingresamos a un establecimiento educativo que desde el primer momento nos impone normas de comportamiento que marcan una clara diferencia entre nosotres y nuestros compañeros varones cis, es decir, aquellos cuya identidad de género coincide con su sexo biológico. Como todas las mañanas, llegamos al Colegio y nos recibe el regente Guillermo Belleville. Nos hace comentarios sobre el largo de nuestras polleras, nos toca y nos besa, no nos computa los tardes si le caemos bien.
¿Es necesario detenernos a explicar por qué esto es inaceptable? Sigamos.
Año 2015. Tenemos quince o dieciséis años. Subimos las escaleras para llegar al aula y nos encontramos con Diego Riveiro, preceptor. Nos ofrece su servicio de masajes, evalúa junto a nuestros compañeros cuál es el mejor culo del año y les comenta “cómo se garcharía” a una de
nuestras compañeras. También hay besos y manoseos que nos incomodan. Solo comentamos estos episodios entre nosotres en el baño durante el recreo.
Suena el timbre. Volvemos al aula y un grupo de varones toca la puerta para hacer una pasada de cara a las elecciones del centro de estudiantes. La Roxi, La Liga, Clan+Anticlán, Remate 5, La Popi, La Boba: año tras año, estos grupos -conformados principalmente por hombres cis-, se organizan bajo distintos nombres pero con un mismo objetivo: hacer del odio hacia las mujeres, las gordas, los gays, las lesbianas y disidencias, el eje de su campaña política. Estos grupos de varones recibieron los suficientes avales de parte de les estudiantes como para consolidarse como una entidad política más y en el proceso no hubo ni una sola norma del reglamento del Colegio que se viera quebrantada. Y es esto último lo que queremos poner de manifiesto: hay un sistema normativo imperante en este Colegio que da lugar a que asistamos a clases rodeades de carteles que predican, con total impunidad, que somos putas por disfrutar libremente de nuestra sexualidad, que somos objeto de consumo de nuestros compañeros. ¿O se atreverían a decir que no se percataron de que esto era una constante en nuestro día a día? ¿No era lo suficientemente llamativo el mural de “Gordas y vino” frente al Colegio? ¿No había siempre una autoridad presente en el aula mientras estos personajes se burlaban de nosotres?
Pero… ¿quiénes son esas autoridades a las que hacemos referencia? Suena el timbre otra vez, cambiamos de materia, tenemos matemática. Entra Jorge Blumenfarb -docente- y saluda a algunas de nosotras con un beso, nos toca la cintura. A sus favoritas nos pide que seamos “sus secretarias” o que le mandemos fotos de nuestras vacaciones por mail. A quienes no le agradamos nos denigra buscando complicidad con nuestros compañeros varones y haciendo comentarios sobre lo pronunciado de cierto escote: (ironía) ¿acaso no es evidente que nos vestimos de este modo para provocarlos? Nos toca celebrar la aprobación del código de vestimenta al mismo tiempo que aumenta la frecuencia e intensidad de los comentarios sobre nuestro modo de vestir.
Esta situación se nos presenta inabordable desde nuestro lugar de subordinades y en un acto desesperado decidimos acudir a nuestra tutora. La respuesta ante nuestro pedido de ayuda es nula: les tutores minimizan el asunto, se lavan las manos, se desligan de su responsabilidad. Nos dicen que no es posible hacer nada al respecto porque estamos denunciando a alguien que es amigo del vicerrector, Roberto Rodríguez –acusado de consumir pornografía infantil. Y es más, dicha tutora nos expone ante el mismo docente sin un mínimo de interés ante posibles represalias. A quienes estudiamos en este Colegio no nos sorprende que esto sea así: es harto conocida la inoperancia de les tutores en general y su habilidad excepcional para desampararnos y empeorar nuestra situación.
Volvamos al día de hoy. Diego Riveiro, quien fue nuestro preceptor, ocupa actualmente el cargo de regente y el docente Jorge Blumenfarb ahora es vicejefe del departamento de matemática. ¿Bajo qué concepto estas personas reciben una promoción en el escalafón educativo? ¿Qué méritos
reconocidos los hicieron dignos de un ascenso? ¿Hasta cuándo van a perpetuar este sistema hostil que sigue empoderando a acosadores de menores, misóginos, violentos, mientras nosotres somos violentades y abusades en nuestra cotidianeidad?
El recuento de los horrores vividos a lo largo de los años excede lo que podemos poner en palabras en esta sola instancia. Nos estremece pensar que transitamos nuestro secundario -que crecimos, estudiamos, construimos conocimiento, desarrollamos nuestro pensamiento crítico- siendo
violentadas tanto en el ámbito de lo académico como en el de lo personal. No nos olvidamos de Jorge Bottaro, profesor de informática, y la cosificación de la que nos hizo objeto. No nos olvidamos de Fernando Guarnaccio, docente de historia, y sus comentarios homofóbicos y misóginos. No nos olvidamos de Julian Lisczynsky, profesor de educación física, y sus distinciones entre rubias y morochas en las clases. No nos olvidamos del ex vicerrector, Agustín Zbar, que hace cinco años golpeó a una compañera en una sentada. Y NUNCA nos olvidaremos del director de esta orquesta, el rector Gustavo Zorzoli, que además expuso ante los medios de comunicación el caso de abuso de una compañera en el contexto de una toma con el fin de deslegitimar la medida de fuerza.
Regente, preceptores, docentes, vicerrectores, rector: ya no le tenemos miedo a sus sanciones. ¿Qué piensan de todo esto cuando se jactan de la supuesta excelencia académica que corre por estos claustros? ¿La violencia institucional también es uno de los pilares sobre los que se asienta el
prestigio que reviste a este Aula Magna? Es evidente que no tienen una respuesta a estas preguntas porque nunca quisieron planteárselas:
hacerlo implica cuestionar sus lugares de poder y aceptar sus falencias como educadores. No habernos escuchado fue una decisión política que hoy ya no pueden tomar. Les arrebatamos este espacio para brindarles esas respuestas que van a marcar el camino a seguir a partir de ahora. No
vamos a tolerar que naturalicen sus prácticas violentas ni que sean cómplices por omisión de aquellos que las llevan a cabo. No vamos a tolerar que cuestionen nuestro modo de vestir, que nos humillen y expongan, que desoigan y minimicen nuestros reclamos, que pongan en duda nuestra
palabra. No vamos a cargar con la responsabilidad y la culpa de las violencias que ustedes mismes ejercieron sobre nosotres por años.
Nuestras hermanas y compañeras que hoy habitan el Colegio son un ejemplo de lucha. Están transformando esta realidad con su rebeldía combativa. Nosotres no nos vamos a quedar atrás. Somos parte de la ola verde que va a arrasar con este sistema machista y patriarcal y que a ustedes los va a pasar por arriba si no son capaces de estar a la altura de nuestro movimiento.
Acá nos paramos firmes. Somos les invisibilizades de siempre, les violentades, les acosades, les abusades, personas trans, gordas, putas, gays, lesbianas, pero por sobre todas las cosas somos personas empoderadas.
Exigimos:
· que se imparta una educación sexual con perspectiva de género: queremos hablar de
consentimiento y de placer;
· que se aplique el Protocolo de acción institucional ante las situaciones de violencia de
género dictado en el año 2015;
· un Departamento de Orientación al Estudiante con psicólogues capacitades para
acompañarnos en nuestro desarrollo y crecimiento personal, sin juzgarnos ni discriminarnos;
· una revisión de los programas de cada materia que se ajuste a los tiempos que corren y que
incluya bibliografía feminista;
· una reforma en el Reglamento del colegio, que nos ampare, nos defienda, que fomente la
igualdad y el respeto entre pares.

lunes, 24 de septiembre de 2018

La rebeldía de lo bello, lo lento, lo humano

Entrevista al investigador especializado en educación Carlos Skliar, autor de Pedagogías de las diferencias
Defiende la escuela como el último lugar posible del tiempo libre para chicas y chicos, la conversación como espacio de enseñanza y aprendizaje, la variación de las elecciones en “el mundo de verdad”. Frente a la uniformidad, el espíritu pragmático y el mandato de la productividad, el investigador advierte sobre la necesidad de liberar la infancia de las urgencias y las lógicas adultas.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Por qué Rodolfo Stavenhagen

Consolidar a América Latina como región ha sido uno de los grandes proyectos políticos de los últimos siglos. Pensar críticamente las ideas acerca de una región latinoamericana nos hará partícipes del proyecto político de su construcción, por lo que que se vuelve fundamental poblar de autoras y autores latinoamericanas/os las aulas de nuestras universidades.
Muchos y muchas se propusieron pensar a América Latina desde categorías autóctonas, algunos incluso asumieron la tarea de proponer salidas a sus más perdurables conflictos. Rodolfo Stavenhagen ha sido de esos pensadores críticos y a la vez comprometidos con las poblaciones que fueron su objeto de estudio. Su trabajo nos dejó conceptos fundamentales para una matriz latinoamericana de pensamiento, como el de colonialismo interno y el de conflicto étnico, además de un pensamiento sociológico estrechamente vinculado a los fenómenos que observaba. Integró una lúcida generación de pensadoras/es latinoamericanas/os que entendió el análisis de lo social como una manera de participar en procesos políticos que tenían una influencia definitiva en la vida de los sujetos. Como investigador, participó en los programas del indigenismo mexicano y en su trabajo como relator especial de la Organización de Naciones Unidas.
Stavenhagen propuso una mirada crítica sobre las naciones en tanto formas organizativas modernas. Resaltó que lo que se suele llamar cultura nacional incluye distintas maneras de vivir la nación. El Estado nación es siempre multiétnico, nunca se corresponde con la forma homogénea que cada cultura nacional pretende representar. La nación, que funciona como organizadora de las prácticas e ideas de los sujetos que la viven y las instituciones que construyen, está atravesada por la conflictiva relación entre el Estado, sus pueblos y la tierra que ocupan.
Su escritura denuncia que no puede haber construcción de una unidad nacional mientras exista desigualdad. Las naciones latinoamericanas reflejan en su proceso de construcción aquella estructura desigual que instaló el colonialismo. Las sociedades coloniales se caracterizaban por situaciones de discriminación, dependencia política, inferioridad social, segregación residencial, sujeción económica e incapacidad jurídica. La época colonial instaló en los nacientes países latinoamericanos relaciones interétnicas fundadas en diferencias raciales, que aparecen como fundamento de las relaciones de clases. La estratificación étnica, entonces, funciona como una explicación más compleja de la estructuración de las sociedades postcoloniales latinoamericanas, sosteniéndose hasta el presente.
Stavenhagen nos llama a pensar de qué forma los Estados nación procesan las diferencias étnicas y cómo se transita esa diversidad. Asumiendo que la nación se encuentra ampliamente difundida, se pregunta cómo podrán esas naciones dar cuenta de la coalición de fuerzas vigente y cómo podrá ser disputada por aquellas/os que exigen tener un rol protagónico en sus comunidades. Cuáles son las opciones que presenta el futuro latinoamericano parece ser, en este autor, una pregunta inacabable.
La lectura de sus obras nos acerca a una América Latina que no siempre ocupa un lugar protagónico en nuestras aulas. Su obra muestra un devenir reflexivo que pensó a la región como un todo, a sus naciones como procesos particulares e incluso a Latinoamérica como parte de una estructura global. Leer a Rodolfo Stavenhagen nos invita a involucrarnos en un fuerte proceso de cambio. 

Jorgelina Loza: Investigadora del CONICET y autora de “Rodolfo Stavenhagen. Las tesis latinoamericanas” editado por la UNGS.

domingo, 16 de septiembre de 2018

La falacia de los 70 años

NFORME ESPECIAL. Ciclos económicos y crisis en Argentina
En un texto especial para Cash, el economista e historiador Mario Rapoport señala que es falso el argumento del presidente Macri acerca de que la decadencia argentina comenzó hace 70 años. Explica que el salario real, la salud, la educación, la cultura y la vivienda mejoraron y se redujo la pobreza desde los años 40 hasta mediados del 70. Indica que la decadencia se inició con la última dictadura militar y el formidable negocio del endeudamiento externo, y en gobiernos que prohijaron políticas neoliberales, como el de Mauricio Macri.
El presidente Mauricio Macri.
El déficit de las cuentas públicas, y en forma más general el excesivo gasto público, ha sido uno de los caballitos de batalla con los que el gobierno y el FMI han insistido para lograr un acuerdo final sobre el préstamo (stand-by) que, mediante un nuevo ajuste, le permitiría al país salir no sólo de la crisis actual sino de los 70 años que el presidente Macri marcó como los de la decadencia argentina. El acuerdo con el FMI, dice Macri, nos va a dar más tranquilidad. La mayor parte de la oposición lo niega y señala que los desequilibrios de la economía no provienen del déficit primario sino de la cuenta corriente, es decir de la restricción externa, y ésta, a su vez, de las políticas seguidas desde el inicio de la gestión de este gobierno.

Diagnóstico

El argumento es al mismo tiempo cómodo y falso, y además viene de una larga tradición política y de una cierta saga de gobiernos que tuvo el país. Por un lado, la mala lectura de la situación económica y financiera mundial, las erradas políticas que preveían que en esta fase de globalización las inversiones lloverían, sobre todo a través de los mercados y no de los estados (aunque se atrevieron a pedir un préstamo adicional a Donald Trump) y, por otro, conocer más claramente el destino, casi misterioso de los fondos que llegaron en un principio, de carácter más financiero que productivo, mientras se hablaba de la herencia recibida sin ayudarnos a resolver el problema: volvemos a ser unos de los mayores deudores del mundo. Pero Argentina es un país donde la historia no forma parte por lo general de la cultura de los políticos, y menos la historia económica. 

PIB

En cambio, entre los historiadores se discutió durante mucho tiempo la cuestión de la presunta “decadencia” argentina. En febrero de 2014, la revista británica The Economist publicó un artículo que se titula “La parábola argentina”, diciendo que en algún momento la Argentina había tenido un PIB per cápita superior a varias potenciaas europeas y con el peronismo ese PIB fue ampliamente superado. Ese país, que en la poética expresión de Rubén Darío se había transformado en el “granero del orbe”, según las controvertidas cifras que brinda el economista de la OCDE, Angus Maddison superaba económicamente en su PIB por cápita hasta la segunda posguerra a naciones europeas antes mucho más ricas como Francia, Alemania o Italia, al menos hasta fines de los años ‘40 y principios de los ‘50. 
Sin embargo, analizando los propios cuadros de Maddison, el PIB argentino per cápita recién fue superior al francés en 1940 y continuó siéndolo hasta 1949, fue superior al alemán de 1945 a 1951 y con respecto al italiano fue superior en varios años de la década de 1930 y también durante la guerra, pero luego el PIB per cápita de esos tres países superó ampliamente al argentino y en 1994, el último año que toma Maddison, cada uno de ellos más que lo duplicaba. 
En principio debemos señalar que en los años anteriores al ‘40 que toma el mismo autor para la Argentina, las cifras del PIB son simples estimaciones porque las primeras cifras oficiales comenzaron a calcularse por esos años y se publicaron por primera vez en 1955. Por lo que no pueden ser objeto de aquellas comparaciones. Aún así, notemos que cuando la comparación es posible, a partir de la Segunda Guerra Mundial, los tres países europeos mencionados resultaron notoriamente afectados y sus economías casi destruidas por la guerra. La reconstrucción sólo vino después del Plan Marshall gracias a la ayuda norteamericana, que se le negó a la Argentina y al resto de América latina, desde 1948.

Deuda y PIB

Vemos aquí como todo confluye: a esos 70 años perdidos tienen para el presidente Macri como inicio aquel año mágico. Luego de la profunda crisis de 1890, la recuperación posterior hizo que desde 1900 a 1930 el gasto público comenzara a incrementarse, como correspondía, a un país en crecimiento y donde luego, por el primer gran conflicto bélico se había producido cierta industrialización. Ese es el país al que llega como presidente Hipólito Yrigoyen. En el período radical, entre 1916 y 1930, el ingreso creció, tomando, como índice 100 en ese primer año, 4 veces, los gastos 6 veces y la deuda pública 2,5 veces. Durante los gobiernos posteriores el déficit fiscal fue muy alto: en 1930 (plena crisis) y 1940, consiguiéndose cierto equilibrio en los años intermedios. La falta de ingresos propios por la caída de los precios a la importación se cubrió en parte en 1933 con la creación del impuesto a los réditos, más la deuda externa, sobre todo con Inglaterra.
Así llegamos al gobierno de Perón. Durante el peronismo, desde 1945 a 1955, el déficit primario fue alto los cuatro primeros años, alcanzando su pico máximo en el 48 con un 17,87 por ciento del PIB debido, por un lado, a la política de redistribución y, por otro, a la falta de todo tipo de financiamiento externo. Por el contrario, el gobierno utilizó parte de las reservas en desendeudarse, y el déficit externo llegó a cero en ese mismo año. Se tuvieron que usar reservas en dólares, las que se tenía en libras por la guerra estaban bloqueadas, para comprar en Estados Unidos la mayor parte de las importaciones necesarias. 
En el ‘49 la primera crisis de industrialización obligó a pedir un empréstito al Eximbank de 125 millones de dólares, que sirvieron sobre todo para financiar la salida de los beneficios de sus empresas. La inflación pegó también un saltó hasta cerca del 40 por ciento, pero a partir de allí, fue disminuyendo y en 1953 y 1954 el fenómeno inflacionario se frenó, con tasas de 3 y 4 por ciento y se lograron las tasas más bajas en la historia desde el ‘45 hasta la deflación de fines de los ‘90-2001, que llevaron a la crisis de 2001. 
El PIB creció 11,1 por ciento en 1947 y 8,0 al año siguiente (tomamos las cifras que se dan oficialmente de esos años). El promedio de crecimiento del PIB fue moderado por la crisis y tiene un mínimo de -6,6 por ciento en 1952. Hubo una redistribución del ingreso para los trabajadores y sectores menos favorecidos, que llegó ser un 50 por ciento del PIB, nunca alcanzado en la historia argentina. También por primera vez el PIB industrial superó al agropecuario. 

Déficit fiscal e inflación

En cuanto a las cuentas públicas, después de la caída de Perón, entre 1957 y 1962, el déficit fiscal, incluidos intereses ascendió del 3,35 al 6,79 por ciento. El país llegó a un acuerdo con el Club de París y adhirió al FMI donde tomó su primer préstamo. En ese período se profundizaron las crisis de stop and go, donde la falta de divisas en el sector externo fue determinante frente al crecimiento de las importaciones y los mayores costos del sector industrial. 
Por consejo del FMI se efectuó una fuerte aumentó de la paridad cambiaria en 1959 del 113,7 por ciento, con pérdida de ingresos de gran parte de la población y el PIB bajó 6,4 por ciento. Luego la inflación se contuvo y el PIB creció 7 por ciento anual, pero el golpe pseudo militar que llevo a José María Guido a la presidencia en 1962 trajo también como ministro de Economía a Federico Pinedo y una terapia de shock con otra gran devaluación y dos descensos del PIB en 1962 y 1963. 
El gobierno de Arturo Illia trató de desprenderse de los consejos del FMI y el país tuvo altos índices de crecimiento de cerca del 10 por ciento en 1964 y 1965, con un déficit fiscal en descenso del 7 al 4 por ciento entre 1962 y 1966. De hecho, encaminado, con mayor o menor fortuna el proceso de sustituciones de importaciones, el país tuvo tasas medias de crecimiento continuas sin nuevas crisis de balanza de pagos de cerca del 5 por ciento, entre 1964 y 1974, mientras la tasa de inflación llegó a un mínimo de 7,6 por ciento en 1969 y osciló después entre 15 y 30 por ciento, salvo 1972 y 1973, en medio de un gran cambio político, donde alcanzó el 60 por ciento. 
Avanzó el proceso de industrialización y el PIB y se frenó luego por las posteriores medidas neoliberales. El balance comercial fue, mayormente positivo en todo ese período, y a los tropezones, la sustitución de importaciones, pese a sus problemas, y el mercado interno se mantuvieron, con distintos gobiernos, civiles y militares. Como señala Susana Torrado el salario real, la salud, la educación y cultura (mayormente públicas) y la vivienda mejoraron en todos esos años, así como se redujo la pobreza. Es toda esa época, a la que agrega los años del retorno a la democracia sin diferencia sus etapas, liberales y desarrollistas (más precisamente kirchneristas) a las que el presidente Macri llama los 70 años de decadencia (con lo que incluye, quizás sin darse cuenta, dos años de su mandato). 

Neoliberal

Pero la realidad fue otra, la decadencia comenzó con la última dictadura militar, el formidable negocio del endeudamiento externo, que lo llevó de 8000 millones a más de 170 mil millones de dólares, las devaluaciones o una falsa paridad con el dólar, la fuga de capitales, los procesos hiperinflacionarios, la enajenación de activos del patrimonio nacional, el empobrecimiento de gran parte de la población, el crecimiento nulo y la gran crisis del 2001. En los años posteriores a la crisis se revirtió parte de ello. 
Sin embargo, de la democracia surgió otra vertiente, de una ideología neoliberal y aun más radical que la de los militares, que nos ha sumido de nuevo en otra profunda crisis. La decadencia argentina viene de los gobiernos que prohijaron esas políticas. Fueron menos años que los que afirma el presidente Macri, pero le hicieron mucho daño al país. Es hora de revertir el rumbo si quiere, y no gradualmente sino con rapidez, pero con otras políticas. El desempleo, la inflación, la corrida bancaria, la caída del nivel de vida de la mayor parte de la población, el alza de las tarifas, la disminución de salarios y jubilaciones y el ajuste que se viene obligan a ello. La desglobalización en curso en el mundo y el nuevo rol de los Estados compromete a hacerlo. 
Es difícil, recurrir nuevamente a un canje de la deuda como el gobierno anterior, pero debe tenerse en cuenta que el problema es el de las divisas y el mayor gasto público genera un mayor consumo y producción internos y reanima la economía. Esto y la creación de nuevos nichos tecnológicos y productivos, para lo cual hay que revertir, entre otras cosas, la política educativa y de ciencia y técnica serían dos buenos pasos. Una reindustrialización y creación de empleos lo seguiría. Lo contrario, sería ver como en Grecia, un país de 10 millones de habitantes, se marcharon de él 500 mil jóvenes, la mayoría técnicos y estudiantes.
* Profesor émerito de la Universidad de Buenos Aires.
 

“La calidad de la educación en un enfoque competencial”

Bienvenido sea el controvertido término de las  “competencias básicas” , entendidas como capacidades holísticas e integrales, como conjuntos...