viernes, 12 de septiembre de 2014

Opinión sobre cambio en la calificación

Aplazar a la exclusión

Por Mariano Molina *
Todo comienza en el diverso mundo Twitter... Un periodista va retuiteando (así se dice, ¿no?) mensajes en contra de la eliminación de los aplazos que anuncian los medios masivos por la mañana. Algunos mensajes son muy despectivos. Me parece importante mandarle un tuit al periodista, defensor –entre otras cosas– de la diversidad.
Va el mensaje y luego el diálogo tuitero:
–La evaluación es una instancia de aprendizaje y no una divisoria de frustrados y ganadores. Eso es educar. Educar es no generar frustrados y ganadores. No aplazar no es bajar el nivel, sino entender diferencias.
–¿Generar frustrados? ¿Que te bochen porque no estudiaste es generar frustrados? ¡Se llama vida!
–Bien sabés que la escuela tiene que contemplar las diferencias de cada persona. Lo importante no es el aplazo sino que aprenda.
–El aplazo debe incentivar a la autosuperación. Los maestros pueden enseñarlo así. Estudiá, que es la manera de aprender.
–Entiendo lo que decís pero no siempre es así. A muchos chicos los aplazos lo dejaron fuera de la escuela. Y eso no está bueno.
–¿La solución de las inundaciones es prohibir la lluvia?
–La solución no la tiene nadie. Esa es la angustia. Buscar opciones que atiendan la diversidad de trayectos es lo importante.
El debate puede seguir. Y es importante reconocer la humildad del periodista de conversar en Twitter con este humilde docente. La intención no es polemizar individualmente, pero sí reflexionar y asumir el desafío del debate.
Hace años que el sistema educativo anda buscando respuestas, muchas veces por errantes caminos. La realidad es que nadie tiene la solución, porque no hay una solución. En todo caso hay que hablar de soluciones. Es decir, muchas iniciativas diferentes frente a problemas diversos.
La idea de no aplazar responde conceptualmente a la idea de no estigmatizar y no frustrar. No es bajar el nivel ni hacerse el gil cuando una niña o un niño no aprenden. Es precisamente tratar de comprender que las personas tienen diversas biografías, que representan diferencias, a veces profundas en sus conocimientos y aprendizajes.
La escuela pública trata de igualar, de generar condiciones dignas para todos. No lo logra siempre. Y para ese tratar de igualar aprendimos que no hay que hacer tabla rasa, sino que hacerlo democráticamente significa entender la diversidad. Sí, claro, una cosa es declamar que hay que comprender la diversidad y otra es tratar de aplicarlo.
La escuela pública no puede aceptar que se enseñe en base a la ley de ganadores y perdedores que muchas veces se impone en otros ámbitos de la vida. No se discute que hay que mejorar el nivel de los estudiantes y docentes y que hay que generar instancias que ayuden a la permanente superación y emulación. Pocas cosas tan frustrantes para un estudiante que estuvo horas y horas leyendo que le regalen una nota. Eso no se discute. Es casi ignorante pensar que se quiere premiar la no superación.
Lo que se intenta es atender las distintas historias y no generar más frustraciones en muchas vidas de frustraciones. La realidad muestra que los aplazos y repeticiones permanentes generaron muchos estudiantes fuera del sistema educativo a lo largo de décadas. Entonces hay que buscar estrategias. ¿Esta es la mejor? Imposible saberlo, pero conceptualmente responde a la idea de tener una escuela más inclusiva en todos los sentidos.
Para los que añoran la escuela de hace décadas o un siglo es importante recordarles que antes mandaban a los repitentes a trabajar, les cantaban “oreja de burro”, que gran parte de los más pobres de la sociedad sólo llegaban a sexto o séptimo grado y si repetías dos o tres veces no tenías más vacantes. También si una adolescente faltaba porque estaba embarazada quedaba afuera, y así podemos seguir enumerando ejemplos de exclusión.
El desafío es la inclusión de la diversidad con calidad y compromiso para construir una sociedad de conocimiento y acorde con los desafíos de la época. No sólo me niego a pensar que la única forma de conseguirlo es con los métodos de exclusión, sino que además creo que lograrlo con prácticas de inclusión es la mejor enseñanza que podemos dejar a las generaciones venideras y a la construcción de una sociedad verdaderamente democrática. Tratando de generar prácticas que terminen con el estigma de ganadores y perdedores y cuestionando las tradiciones punitivas de la educación andamos miles de docentes de la educación pública en nuestro país y no renunciaremos a esa utopía inclusiva.
* Docente y periodista.
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Nueva forma de calificación en Provincia de Buenos Aires

DEBATE POR LA NUEVA FORMA DE CALIFICAR EN LAS PRIMARIAS BONAERENSES

Las notas de los chicos, una discusión que salió del aula

Los cambios en las calificaciones y promoción en la escuela primaria generaron polémica. Desde numerosos medios se instaló la idea de que se eliminan los aplazos y se puede aprobar un grado sin cumplir con todas las materias. Las modificaciones. Los fundamentos.

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Los chicos tendrán una calificación de una escala de 4 a 10, en la que 4, 5 y 6 implicarán la desaprobación del área correspondiente.
La nueva modalidad de calificaciones y promoción de materias que implementará la provincia de Buenos Aires en todas las escuelas primarias a partir de 2015 abrió el debate entre funcionarios y especialistas en educación. La Dirección General de Cultura y Educación bonaerense dispuso que los estudiantes de primero a tercer grado tendrán una evaluación conceptual con calificaciones de “regular”, “bueno” y “muy bueno”. Para los cursos de cuarto a sexto grado, regirá una escala de calificaciones numéricas que irá de 4 a 10 y eliminará las notas 1, 2 y 3. Estos sistemas no descartan la posibilidad de desaprobación, que será con “regular” en los años inferiores y con una nota de 4 a 6 en los superiores. Además, los chicos podrán pasar de grado a pesar de tener hasta dos áreas curriculares desaprobadas. La directora general de Cultura y Educación, Nora De Lucía, explicó ayer que “lo que nos interesa es que los chicos aprendan. Estemos pensando en chicos de nueve años que fueron en el año brillantes y que tuvieron problemas en una materia. Priorizamos el saber y no la nota”.
Los cambios que empezarán a regir desde el año que viene en primarias públicas y privadas de la provincia se dan en el marco del Nuevo Régimen Académico Primario, que aprobó la cartera educativa bonaerense a través de la Resolución 1057 y tiene el aval de docentes y del Consejo Federal de Educación, con los que vienen trabajando en la medida desde 2009.
Este régimen académico consiste en un conjunto de disposiciones que regulan distintos aspectos pedagógicos y organizacionales generales de las escuelas primarias bonaerenses. Contempla los sistemas de calificación, evaluación y promoción, las normas de convivencia para la comunidad educativa y hasta las consideraciones que permiten elegir a los abanderados.
La nueva resolución deroga los criterios anteriores de evaluación y promoción de los alumnos, lo que generó una gran polémica entre funcionarios y especialistas de la educación nacional y provinciales. Propone que los seis niveles del primario se dividan en dos bloques de tres años cada uno, en los que los docentes puedan interactuar para lograr que los alumnos se apropien de los conocimientos en los que fallaron sin tener que repetir de grado.
Para los chicos de primero a tercer grado se establece una “evaluación conceptual” que se expresará como “regular”, “bueno” y “muy bueno”. La calificación más baja implica “desaprobación” y las otras dos, “aprobación”. Los estudiantes de cuarto a sexto grado serán calificados mediante una “evaluación numérica” de entre 4 a 10, donde la escala de 4 a 6 significará “desaprobación” y de 7 a 10, “aprobación”. En diversos medios ayer se instaló la idea de que desaparecían los aplazos. De Lucía explicó que “no es que no hay aplazos. Los aplazos existen y el chico va a tener la nota real en su libreta de trayectoria”.
Consultada por Página/12, Silvia Storino, directora de Nivel Primario de la Nación, remarcó que “el régimen de calificaciones busca ser más claro, confiable y justo. En la escala de 1 a 10 existen seis puntos de desaprobación y cuatro de aprobación, lo que la hace difícil de interpretar a docentes, alumnos y padres, que muchas veces no distinguen el criterio entre poner un 2 o un 3. Con este pequeño cambio, se la hace además más equilibrada. Con un 4 se desaprueba, pero le da la posibilidad al alumno de poder mejorar y aprobar un área de estudio. El sistema refleja mejor lo que aprendió y valora su esfuerzo”.
Asimismo, la resolución establece que los alumnos podrán pasar de año con hasta dos áreas curriculares desaprobadas de las seis asignadas anualmente: prácticas del lenguaje, matemáticas, ciencias naturales, ciencias sociales, artística y educación física. También premia como abanderados a los mejores promedios del curso: en los actos oficiales seguirá ese criterio, aunque en otras ocasiones pueden, como ahora, ser elegidos, por ejemplo, por sus compañeros.
“Si un chico funcionó en todas las áreas menos una, por ejemplo, lo que hace no es promover el año, sino pasar y tener desde el primer día de clases de marzo un maestro especial durante el tiempo que lo necesite hasta que incorpore todos los aprendizajes”, detalló De Lucía. Si al finalizar el siguiente ciclo lectivo el estudiante no logra avances con sus conocimientos en las materias adeudadas, la escuela evaluará su permanencia en el año en que cursa.
“Estos chicos se encuentran en pleno crecimiento y avance de sus capacidades cognitivas. A esta edad quieren aprender, no especulan con pasar de grado fácil. Y uno aprende más cuando te lanzan para adelante, no cuando te retrasan o te castigan. La decisión de que los chicos pasen de grado tiene ese sentido. Con los estudiantes secundarios y universitarios sucede lo mismo y está bien”, indicó Storino.
El ministro de Educación, Alberto Sileoni, afirmó ayer que “el espíritu del nuevo régimen académico es la modificación de algunas pautas de evaluación, y no decir que no haya más esfuerzo en la escuela y se pase de grado indiscriminadamente”.
Sileoni sostuvo que “no se está diciendo que los alumnos pasen de cualquier manera, se está diciendo que debe haber un trabajo de promoción acompañada en donde los docentes del grado subsiguiente tienen que saber cuál es la trayectoria de cada uno de los alumnos, tienen que saber en qué tienen que mejorar, qué cosa ha madurado y qué cosa no”.
“No hay por qué pensar que la única forma de evaluar es la de hace 50 años, sino que pueda haber otros modos que también tengan por objetivo el aprendizaje, el esfuerzo y el señalamiento de este esfuerzo”, aseguró.
En esta línea, Storino remarcó que “cuando un maestro evalúa, recupera información sobre lo que los chicos aprendieron para dar un juicio de valor y evaluar la enseñanza en la escuela. No se evalúa para castigar a los alumnos, sino para ver qué cambios se deben hacer para mejorar el aprendizaje de lo que por derecho tienen que aprender”.
Informe: Gonzalo Olaberría.
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Cátedra libre Ernesto Laclau

EN FILOSOFIA Y LETRAS SE PRESENTO LA CATEDRA LIBRE ERNESTO LACLAU

Afecto, pasiones y democracia

Con seminarios y un espacio de investigación, la nueva cátedra se propone indagar la filosofía y la política desde el pensamiento de Laclau, fallecido este año. La primera actividad fue una conferencia de Chantal Mouffe.

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“Hoy en día una política de izquierda tiene que pensarse como populismo de izquierda. Una articulación de demandas colectivas que constituyan un ‘noso-tros’”, sostuvo la filósofa belga Chantal Mouffe en una conferencia que dio en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. La charla marcó el inicio de la Cátedra Libre Ernesto Laclau, con quien Mouffe estuvo casada y con quien introdujo la corriente post-marxista en el campo de la filosofía política desde la década del ’80.
La nueva cátedra, a cargo de Paula Biglieri y Gloria Perello, fue creada tras el fallecimiento de Laclau, en abril de este año, y se propone continuar el pensamiento del autor de La razón populista. Para eso tomó el formato de cátedra libre y, según aseguraron las docentes a Página/12, contará no sólo con seminarios de formación, sino que además buscará conformar un espacio de investigación. La cátedra está compuesta por el equipo que trabajó con Laclau en esa facultad y que edita la revista Debates y Combates, también ideada por el filósofo. El objetivo será entonces abordar en ese espacio la filosofía política contemporánea desde la perspectiva de Laclau.
Pasiones y afectos fueron el eje de la conferencia de Mouffe, primera actividad de la cátedra. Su presencia por estos días en la Argentina sirvió para realizar, posiblemente, el lanzamiento más adecuado de la nueva cátedra. Junto a Laclau, Mouffe es autora de Hegemonía y estrategia socialista, obra que marcó el inicio de una corriente post-marxista al introducir alternativas para pensar la izquierda en un mundo donde el Muro de Berlín se encontraba presto a caer y el socialismo “real”, a punto de desintegrarse con la Unión Soviética.
“Política y pasiones. Cómo movilizar afectos en una dirección democrática”, fue el título de la clase de la filósofa, destinada siempre a reflexionar, tal como lo dice uno de sus libros, en torno de lo político, un ámbito que se caracteriza por la existencia de conflictos que no tienen solución racional. Sin alejarse del planteo original que sostuvo con Laclau sobre el término “antagonismo” (una confrontación planteada en términos de amigo-enemigo), Mouffe prefirió centrarse en la línea que sigue desde hace un tiempo y que surgió como una “reflexión posterior nutrida de la perspectiva teórica de Hegemonía y estrategia socialista”.
Habló entonces del agonismo, la construcción de un “nosotros” siempre en disputa con un adversario, que no constituye ya un enemigo a destruir como en el caso del antagonismo, sino que es reconocido como un oponente legítimo.
“La confrontación agonista, lejos de representar un peligro para la democracia, es en realidad la condición misma de su existencia. Sin duda, la democracia no puede sobrevivir sin ciertas formas de consenso, pero también debe permitir la expresión agonista del conflicto que requiere que los ciudadanos tengan la posibilidad genuina de elegir entre alternativas”, remarcó la filósofa.
Contra una concepción racional de la política, Mouffe volvió a hablar de la idea de las pasiones y su rol en la esfera pública, para lo que consideró “esencial” una distinción del término respecto de las emociones. “Mi enfoque ha sido elaborado con relación al ámbito político, y uno de sus principios centrales es que en dicho ámbito siempre estamos tratando con identidades colectivas, algo que el término emociones no expresa de manera adecuada, porque se refiere al individuo”, señaló.
“Pasiones –continuó Mouffe– permite destacar la dimensión de conflicto y sugerir una confrontación entre ideas polémicas colectivas, dos aspectos constitutivos de la política.”
En ese sentido, la filósofa consideró que, dentro de este modelo de democracia, la dimensión afectiva cobra un papel fundamental, porque los afectos, constituyen las pasiones colectivas y pueden ser movilizados dentro de un esquema democrático.
“No basta con crear afectos, sino que también hay que ver cómo articularlos”, puntualizó. Así señaló que, para una transformación en la esfera pública, es necesario traspasar la mera idea de movimiento, como representan los casos de los indignados en España u Occupy en Estados Unidos.
“¿Cómo es posible hacerlo?”, se preguntó Mouffe. “Una política contrahegemónica necesita la creación de un régimen diferente de deseos y afectos, con el fin de generar una voluntad colectiva capaz de desafiar el orden existente. Eso es la movilización de las pasiones”, enfatizó la filósofa. Finalmente advirtió: “Sería trágico para la izquierda y para el futuro de la democracia abandonar ese terreno sólo a los movimientos populistas de derecha”.
Informe: Aldana Vales.
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jueves, 11 de septiembre de 2014

Nada de aplazos

Eliminan los aplazos de la escuela primaria en la provincia de Buenos Aires

La Dirección General de Cultura y Educación bonaerense aprobó una resolución con un nuevo "régimen académico del nivel primario"; participá de encuesta de LA NACION
La resolución del nuevo régimen académico de la escuela primaria está firmada por Nora de Lucía, titular de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires. Foto: LA NACION / Santiago Hafford

Cambia la escuela primaria. A partir de 2015, en la provincia de Buenos Aires, no habrá aplazos, los niños podrán adeudar materias (previas) y el boletín de calificaciones será la "libreta de trayectoria".
La resolución que establece los cambios es la 1057/14 de la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense, firmada por la titular, Nora de Lucía, y por el vicepresidente del Consejo General de Cultura y Educación, Claudio M. Crissio.
Esta medida, que dio a conocer hoy el diario Clarín,modifica el sistema de calificación, evaluación y promoción. En el anexo de la norma se establecen las notas: para quienes cursan de cuarto a sexto año, la nota más baja será 4 y la más alta, 10. Para los que cursan primero, segundo y tercero, las calificaciones serán "muy bueno", "bueno" y "regular".
El presidente del Consejo Superior, Marcelo Zarlenga, explicó en declaraciones radiales: "Es un proceso que se inicia en 2009. Se pone eje en las condiciones institucionales de los alumnos. Se trabaja en el tema de proponer cuestiones para diseñar diferentes alternativas para intervenir". Y agregó: "El énfasis tiene que estar puesto en los procesos de aprendizaje. Se busca que el chico tenga distintas oportunidades de aprender. El tema del 1, 2 y 3 no cambia el parámetro de la aprobación, que es el 7; y la nota mínima es el 4, que equivale al chico que no ha aprobado"
Con el "propósito" de "ofrecer a los niños/as espacios de evaluación de su desempeño y de los aprendizajes como instancias de reconocimiento de sus progresos y de identificación de «lo que falta aprender»", el nuevo diseño curricular apunta a no "estigmatizar".
El primero y el segundo año de la escuela primaria serán una "unidad pedagógica" de "dos años cronológicamente consecutivos". En ese lapso, "los tiempos y las situaciones didácticas propiciarán el avance de todos los niños en el primer contacto con los contenidos del diseño curricular".
Los niños podrán adeudar hasta dos materias (de un total de seis) y avanzar al año siguiente. Tendrán tiempo hasta diciembre para recuperar los contenidos, si no consiguen los objetivos pedagógicos entonces sí repetirán.
Zarlenga enfatizó: "Se busca incluir [a los chicos] en el sistema. Esto no es una flexibilización de las exigencias, sino un cambio en los métodos de evaluación". Informó que esto se viene trabajando desde hace tiempo y tiene que tener un acompañamiento del Estado.
En la provincia, el primario se modificó a partir de 2006. Entonces se decidió que el ciclo tenga 6 años y no 7 como en otras jurisdicciones. Desde esta semana, comenzaron a enviarse las circulares con la nueva reglamentación. En seis meses, estará en marcha la nueva escuela primaria.

martes, 9 de septiembre de 2014

Para los pibes y pibas de cuatro años en las escuelas

El Estado invertirá 750 millones de pesos para incorporar a los chicos de cuatro años en las escuelas

“Cuatro mil salas para cien mil niños”

El ministro Alberto Sileoni dijo que el plan es construir las aulas en un plazo de dos años. Sostuvo que la obligatoriedad de la educación desde los 4 años ayudará “a que haya menos repitencia” y a “reforzar la escuela secundaria”.

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“La obligatoriedad no es un gesto declamativo”, remarcó el ministro de Educación.
El Gobierno invertirá 750 millones de pesos en la construcción de las salas necesarias para incorporar a los niños de cuatro años a la escuela. Así lo anunció el ministro de Educación, Alberto Sileoni, quien adelantó que la expectativa es construir, en un plazo de dos años, “cuatro mil salas para cien mil niños”. El ministro sostuvo que la obligatoriedad de las salas de 4 años y la universalización de las salas de 3 ayudará “a que haya menos repitencia” y a “reforzar la escuela secundaria”. Por eso sostuvo que “incluir tempranamente a los niños en la vida escolar es una política de Estado” que debe trascender a una gestión de gobierno.
La semana pasada, la presidenta Cristina Kirchner anunció que enviará al Congreso un proyecto de ley para declarar obligatoria la escuela desde la sala de 4 años del jardín de infantes. Con esta medida, la escolaridad obligatoria en la Argentina se va a extender a catorce años.
Según los datos del ministerio, el porcentaje de chicos de 4 años que ya están escolarizados es alto, “del 81,5 por ciento”. Gran parte de la ampliación del sistema educativo se realizó durante los años más recientes. En el año 2001, por ejemplo, había en el país 11.701 salas de cuatro años, que se duplicaron en la última década, pasando en 2013 a 20.933 salas de esa edad. Para incorporar al 20 por ciento de los niños de esa edad que hoy están fuera del sistema hay que construir nuevas aulas, sobre todo en las zonas más carenciadas.
“La obligatoriedad no es un gesto declamativo”, remarcó Sileoni. “A los primeros que obliga es al Estado nacional y a los Estados provinciales, porque genera en los ciudadanos un derecho. Y los derechos están para ser cumplidos, especialmente en esta Argentina donde hay conciencia creciente de que un derecho se posee si se puede ejercer.”
Los 750 millones destinados a la inversión se distribuirán a las provincias a través de un Fondo de Infraestructura escolar; del total, 50 millones se ejecutarán este año. El anuncio fue hecho por el ministro en una conferencia de prensa, luego de participar de la asamblea del Consejo Federal de Educación (CFE), que reunió en Mendoza a los ministros de todas las provincias.
Allí, el secretario de Educación de la Nación, Jaime Perczyk, anticipó que “el efecto que va a tener la obligatoriedad de la sala de 4 es la demanda social por la sala de 3 años”. Y añadió: “Estamos trabajando para que todos los chicos de 4 años tengan el derecho de estar en la escuela, para que el nivel inicial sea para todos los niños y niñas de la Argentina, no sólo para los sectores de mayores ingresos urbanos”.
A su vez, los ministros de Educación provinciales dieron su respaldo a través de una resolución del Consejo Federal de Educación, en la que expresaron su “fuerte adhesión” a la propuesta de “seguir incrementando la cantidad de chicos de 4 años en la escuela”.
En el encuentro con los periodistas, Sileoni fue consultado sobre las pruebas internacionales de calidad educativa PISA. Contestó que “no son el único analizador del sistema educativo argentino”, pero constituyen un “modo de evaluar el aprendizaje en chicos de 15 años que no desestimamos”.
De hecho, el ministro confirmó que este año el país volverá a abrir las escuelas a este método de evaluación. “Somos la gestión que participó en 2006, 2009, 2012, y hemos decidido participar en 2015”, confirmó.
“Lo que develan (los resultados del PISA) es que necesitamos mejorar en término de los aprendizajes. Hay una deuda, por supuesto, que tiene el sistema educativo, es algo que también nos lo dicen nuestros operativos nacionales de evaluación.”
El ministro remarcó que “hay que seguir trabajando, y por eso hay políticas provinciales y políticas nacionales de mejoramiento de los aprendizajes de Lengua, Matemáticas y de Ciencias”.
En este mismo sentido puso a los “70 millones de libros distribuidos entre los alumnos, para el fomento de la lectura, y las netbooks, que tienen que ver con los aprendizajes”. “Aunque PISA no trate los aprendizajes del nivel primario, también tenemos que mejorar los aprendizajes de ese nivel”, concluyó. “Esto siempre está expuesto, no está escondido. Con lo que no acordamos es con hacer aparecer al PISA como el único analizador del sistema educativo argentino.”
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lunes, 8 de septiembre de 2014

Rendimiento estudiantil en Universidades Públicas

En universidades públicas: el 44% aprueba una materia por año

El 29% de los alumnos no aprueba ninguna, según un trabajo
Por   | LA NACION
s 40 universidades nacionales, distribuidas por todo el país, no tienen muchos motivos para sentirse orgullosas: el 44 % de susestudiantes no aprueba más de una materia por año. Y el 29,6% no aprueba ninguna.
Los peores resultados se dan en las universidades nacionales de Jujuy, Misiones y Salta, mientras que los mejores desempeños los tienen las de Villa María (Córdoba), Lomas de Zamora y La Rioja.
El Centro de Estudios de Educación Argentina (CEA), de la Universidad de Belgrano, dirigido por Alieto Guadagni, analizó el anuario de estadísticas universitarias correspondiente a 2011, publicado por el Ministerio de Educación de la Nación.
"Además de observarse el alto porcentaje de alumnos con pocas materias aprobadas, hemos estudiado el presupuesto universitario por graduado y la relación que este indicador tiene con ese porcentaje -advierte Guadagni-. La brecha entre universidades con menor y mayor presupuesto por graduado llega a ser de casi 1700%."
Estimó así que el valor por graduado supera los 60.000 dólares.

Paradójicamente, el relevamiento permite concluir que "aquellas universidades que tienen un porcentaje más alto de alumnos que no aprobaron más de una materia registran los presupuestos por graduado más altos", advierte Guadagni.
Si se miran las cifras promedio, las estadísticas universitarias señalan que el 29,6% de los estudiantes no aprobó ninguna materia después de haber cursado un año.
Los cinco peores resultados se dan en las universidades nacionales de Jujuy (57,3%), Misiones (46,5%), Salta (44,7%), Patagonia Austral (42,3%) y La Plata (40,2%). Como contrapartida, los mejores rendimientos se dan en La Rioja (6%), Villa María (13,1%), Lomas de Zamora (13,6%), Tres de Febrero (14%) y Río Negro (17%).
La Universidad de Buenos Aires (UBA), que según el ranking Shanghai 2014 figura entre las 500 mejores del mundo, se encuentra en la mitad de la tabla de posiciones de las 40 casas de estudios nacionales, con una tasa de 30,1% de alumnos que en un año no aprobaron ninguna materia. Casi en la misma situación aparecen Córdoba (30,4%), Lanús (30,5%), La Matanza (30,6%) y con un desempeño algo mejor Entre Ríos (26,9%), Mar del Plata (27,2%) y San Luis (27,9%).
El estudio no contempla la situación de tres universidades nacionales (Avellaneda, Arturo Jauretche y Moreno) porque, por ser muy recientes, no tuvieron graduados en ese año.
La Universidad de Avellaneda fue creada en junio de 2010. La Arturo Jauretche, que funciona en Florencio Varela, en noviembre de ese año, y la de Moreno, al mes siguiente.
La investigación del CEA exploró también la situación de los estudiantes que después de un año aprobaron apenas una materia. Las cinco peores fueron Chaco Austral (20,1%), San Juan (19%), Luján (18,9%), Formosa (18,1%) y La Pampa (18%). En las antípodas y con resultados más alentadores, se ubican Villa María (6,9%), San Martín (9,9%), Lomas de Zamora (10,1%), La Matanza (10,4%) y Lanús (10,6%).
La UBA está dos décimas por encima del promedio general, con 14,5%. En esa franja se sitúan Patagonia Austral (14,6%), Entre Ríos (14,8%) y Jujuy (15,3%), y apenas un poco mejor Cuyo (13,6%), La Plata (13,8%), Tecnológica Nacional (13,9%) y Santiago del Estero (13,9%).
"Si sumamos los estudiantes que después de un año no aprobaron ninguna materia y los que apenas aprobaron una materia, llegamos a la conclusión de que 44 de cada 100 estudiantes universitarios nacionales no llegaron siquiera a aprobar dos materias después de un año", resume Guadagni.
Al tope de la frustración de que los estudiantes no aprueban más que una materia está Jujuy (72,7%), seguida por Salta (61,4%), Misiones (58%), Patagonia San Juan Bosco (57,3%) y Patagonia Austral (56,9%).
El promedio nacional es de 43,9%, y la UBA se encuentra apenas por encima, en 44,6%, cerca de Chilecito (44,9%), Luján (45,6%), Catamarca (47%) y por encima del Noroeste de la provincia de Buenos Aires (43,8%), Mar del Plata (43,7%) y San Luis (43,5%). Las cinco casas de estudios con mejores cifras son Villa María (20%), Lomas de Zamora (23,7%), La Rioja (24,5%), Tres de Febrero (27,1%) y Río Negro (28,5%).
En los albores del cepo al dólar, impuesto por la presidencia de Cristina Kirchner en 2011, cuando la moneda norteamericana se cotizaba a $ 4,14 promedio, el presupuesto total ejecutado por las 40 universidades nacionales fue de $ 18.829 millones o US$ 4548 millones.
En ese mismo año, entre las 40 universidades nacionales se graduaron 70.370 estudiantes. "Si se divide este presupuesto de US$ 4548 millones por la cantidad de graduados de las 40 universidades nacionales, tenemos un valor de US$ 64.633 por graduado", señala Guadagni.
En la Universidad Patagonia Austral se graduaron 103 alumnos en 2011, con un costo de US$ 424.408,63 por estudiante. Le siguen San Juan (US$ 228.064,78) y Tres de Febrero (US$ 221.175).
La mejor relación costo-egresado se vislumbra en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (US$ 24.480), Rosario (US$ 32.220), Nordeste y la UBA (US$ 45.000, aproximadamente).
"La Universidad Patagonia Austral tiene un presupuesto por graduado que es 17 veces mayor que el de la Universidad de Lomas de Zamora", puntualiza Guadagni, al advertir que en la primera casa de estudios "el 56,9% de los estudiantes no aprobó más de una materia tras un año de estudios, mientras que en el establecimiento del conurbano la cifra es de apenas 23,7%"..

domingo, 7 de septiembre de 2014

Ejemplo de Bloque de Poder: “El kirchnerismo es un campo de disputas”

ENTREVISTA A RICARDO FORSTER, SECRETARIO DE COORDINACION ESTRATEGICA DEL PENSAMIENTO NACIONAL

“El kirchnerismo es un campo de disputas”

Antes de encabezar el Capítulo Nordeste de los Foros por una Nueva Independencia, el filósofo habló con Página/12 de sus primeros meses de gestión, rechazó las críticas de la oposición y reconoció tensiones en el oficialismo de cara a las elecciones de 2015.

Por Nicolás Lantos
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“El espíritu (de la secretaría) es romper toda idea de ortodoxia, de dogmatismo”, asegura Forster.
En junio de este año, poco después de la creación del Ministerio de Cultura, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner decidió fundar, bajo la órbita de esa cartera, una secretaría de Coordinación Estratégica del Pensamiento Nacional y poner al frente al miembro de Carta Abierta Ricardo Forster. La decisión despertó innumerables críticas por parte de partidos y medios de comunicación opositores, quienes veían detrás de esta iniciativa tintes “fascistas” y “totalitaristas”, además de intenciones proselitistas destinadas a influir en la campaña electoral del año próximo. “El espíritu es romper toda idea de ortodoxia, de dogmatismo, de mirada sesgada, esa lógica tan absurda de comisariato político, como si hubiera alguien que vaya a determinar qué es el pensamiento nacional. Se puede poner en discusión incluso la idea misma de qué es el pensamiento nacional. Todo eso implica debates que introduzcan figuras antagónicas dentro de lo que es la historia del pensamiento político en Argentina”, responde Forster a esos cuestionamientos, ya con tres meses en funciones y a pocos días de encabezar el Capítulo Nordeste de los Foros por un Nueva Independencia, que se realizarán del 11 al 13 de septiembre en Resistencia, Chaco. Bajo el lema Pensar la Argentina entre dos Bicentenarios, participarán en diversas mesas de debate el escritor Mempo Giardinelli, el sociólogo Eduardo Grüner, la historiadora Patricia Funes, los politólogos Jorge Bernetti y Eduardo Rinesi, entre otros intelectuales, artistas y funcionarios.
–¿Qué significa coordinar estratégicamente el pensamiento nacional?
–Uno tiene que hacer algo con los nombres. El nombre es algo que connota, que supone una forma de definir el orden de las cosas, pero es también algo que debe ser interpretado. La secretaría tiene un nombre que puede parecer complicado y creo que a ese nombre hay que resignificarlo. El nombre produjo escándalo, una mezcla de críticas interesantes e injurias. En ese sentido, para mí eso es un síntoma de lo que está en juego. Cuando un nombre genera tanta ofuscación es porque toca un nervio. Pero en la historia argentina hay muchísimas cuestiones que pueden discutirse en torno del pensamiento nacional: ¿No es Sarmiento acaso un pensador nacional? ¿O Echeverría? ¿O Lugones? Martínez Estrada se dedicó a pensar y encontrar aquello que define lo argentino (sin haberlo encontrado nunca, probablemente). Por eso, creo que es interesante poner a dialogar a Martínez Estrada con John William Cooke, a Sarmiento con Casullo. Cruzar esos hilos, que parecen un oxímoron, pero que son en el fondo la complejidad de la construcción de un tejido cultural. Que venga Juan José Sebreli, que venga Tomás Abraham, que venga Carlos Altamirano, que venga Horacio Tarcus, que venga Mercedes Marcó del Pont: kirchneristas u opositores son todos parte de la riqueza de eso que llamamos pensamiento nacional.
–¿Es posible que ese pensamiento nacional sea coordinado desde el Estado? ¿Es deseable tal cosa?
–No. No lo es. Pero no se trata de una coordinación en ese sentido, sino de generar los espacios, juntar a los que no se juntan, tener una mirada que reconozca el papel de la intención política y cultural, que reconozca la complejidad de las tramas. Desde ese punto de vista hay una coordinación, que significa por supuesto una mirada de la Argentina, que se abra a Latinoamérica. Pero no implica vigilancia, univocidad, restricción, ortodoxia. Obviamente, hay una mirada con significado político: yo soy secretario bajo un gobierno que tiene una línea muy clara, política e ideológica. Pero la secretaría quiere ser un ámbito donde se debata con amplitud y se genere una confluencia de miradas diversas.
–Desde la oposición se acusó a la secretaría de ser un aparato de propaganda electoral encubierto...
–La secretaría va a desarrollar actividades que son independientes de la campaña política, va a seguir con su programa y su calendario, sabiendo que la realidad argentina va a estar sacudida y atravesada por la demanda de lo político y sabiendo que, en lo personal, seguramente como tantos otros militantes o miembros del gobierno, quienes trabajamos acá estaremos metidos en ese debate político. No me imagino afuera de ese debate, pero no es que la secretaría tenga ningún objetivo o candidato en esa campaña, porque no es su rol. Así como hay ministros que son candidatos y eso no significa que Agustín Rossi o Florencio Randazzo pongan a sus ministerios a trabajar como una máquina electoral, lo mismo pasa con esta secretaría: no va a intervenir en la interna política, no es su misión y no está bien que lo haga. Lo que hagan los individuos que conforman esta secretaría es otro tema diferente.
–Ricardo Forster, como individuo, ha sido muy crítico de uno de los principales candidatos del Frente para la Victoria, Daniel Scioli. ¿No lo ve como parte del mismo proyecto?
–Scioli no me representa pero lo reconozco como un aliado que ha sido parte de esta historia del kirchnerismo. Una cosa es Scioli como parte de una política cuyo liderazgo ejercieron Néstor y Cristina, y otra es Scioli como un candidato a presidente, que no me parece que sea la mejor expresión de esto que ha sucedido en los últimos diez años en la Argentina y que se llama kirchnerismo. Punto. Tiene todo el derecho a presentarse como candidato, pero a mí me interesa que emerjan otras candidaturas.
–¿Existe, entre los otros precandidatos, uno que exprese de forma acabada el kirchnerismo?
–Me parece que eso sólo puede surgir en la medida en que haya una confluencia, un camino a recorrer en estos meses en el que distintos hombres y mujeres se postulen y que finalmente algunos de ellos, que representan lo mejor de este recorrido político, lleguen a un acuerdo para presentar una candidatura conjunta en las PASO que implique una perspectiva de continuidad de este proyecto. Creo que ésa es la única posibilidad de que haya una disputa en la que un sector que represente al kirchnerismo tenga posibilidades de triunfar en las PASO. Si cada uno va por separado, es casi imposible. Hay que trabajar por una confluencia de esas candidaturas.
–En esa lectura, dentro del Frente para la Victoria, ¿hay una facción kirchnerista y otra que no lo es? El peronismo, ¿qué rol juega en este escenario?
–Hay un sector kirchnerista y otro que yo llamaría sciolista. No sé bien qué representa Scioli. Peronistas habrá en las distintas ofertas de candidaturas del Frente para la Victoria, e incluso fuera de él. Es algo tan amplio que no creo que se encolumne detrás de un solo candidato. Creo sí que es necesario pensar en este momento de reparación y reconstrucción del peronismo que lleva el nombre de kirchnerismo, que expresa lo mejor de la tradición peronista y le ha dado una renovación necesaria después de ese peronismo que en los ’90 giró alrededor del neoliberalismo. La llegada de Néstor y el proceso histórico que se abrió le dieron al peronismo bajo el nombre de kirchnerismo una potencia inédita. Creo que la candidatura a la que aspiro representa eso: lo mejor de la tradición peronista, que intentó desafiar siempre el poder real en la Argentina. Espero que el postulante que emerja tenga esa genealogía y al mismo tiempo, como el kirchnerismo, sea abierto a recibir otras corrientes políticas e ideológicas. No me parece que haya que ir a buscar las soluciones a otro peronismo. El otro peronismo ha sido siempre conservador y funcional al establishment.
–¿La falta de un candidato “propio” es un déficit del kirchnerismo?
–No es sencillo en cualquier proyecto político basado en liderazgos fuertes producir ese traspaso de la figura del líder hacia otra emergente. Eso no significa que el kirchnerismo no pueda encontrar una alternativa, un buen candidato, que después puede o no ganar las elecciones de octubre porque en democracia nadie tiene la vaca atada, los electorados fluyen y no hay nada más difícil que sostenerse en el tiempo. El kirchnerismo siempre tuvo la capacidad de tomar riesgos. El desafío es responder a su ADN, que siempre ha sido no dejarse llevar por el posibilismo sino tomar riesgos.
–¿Qué sucede con ese ADN kirchnerista ante situaciones como la designación de César Milani al frente del Ejército o las denuncias contra las fuerzas de seguridad de las últimas semanas? ¿También forman parte de esa identidad o son una desviación?
–El kirchnerismo no es algo homogéneo o monolítico sino que es también un campo de disputas. Es inimaginable que una alianza o un espacio complejo como éste no tenga conflictos a su interior. Cuando fue el debate sobre Milani, yo quise explicar la diferencia entre la intervención de un organismo no gubernamental o de un intelectual que se coloca en una posición crítica, a la mirada del político que está al frente del Estado. Yo no defendí a Milani sino que quise complejizar esa cuestión. Creo que si el camino judicial pone en evidencia, a través de un procesamiento, la responsabilidad de Milani en crímenes de lesa humanidad, tiene que renunciar sin dudas. Respecto de los actos recientes de fuerzas de seguridad, yo firmé una solicitada muy crítica respecto del desalojo del barrio Francisco. También creo que no se puede pronunciar la palabra “extranjero” de una forma inocente, que hay que tener un cuidado inmenso porque detrás de esa palabra en la historia reciente hay mucha violencia y genera un núcleo de sentido muy peligroso. Y ése es un retroceso. Pero mientras el gobierno nacional, y quien conduce, siga manteniendo una política de ampliación de derechos y de tolerancia, hablamos de un problema puntual de un funcionario puntual que está equivocado y debería corregirse.
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sábado, 6 de septiembre de 2014

Ejemplo de clasificación como clase social

La nueva clase media

Por Alfredo Zaiat
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La estructura social en el país ha registrado una interesante transformación en los últimos diez años. Detectar ese cambio facilita la comprensión de algunos acontecimientos económicos y políticos que quedan envueltos en deliberadas confusiones. La más usual es que el mercado laboral y la situación social se encuentran igual que en los ’90. Algunos más exaltados dicen peor. Ese relato ficcional tiene un objetivo político electoral de corto plazo, y otro más estructural de intentar desacreditar los avances en el bienestar de la población de lo que denominan despectivamente políticas populistas. Esos análisis están alejados de abordajes cualitativos y cuantitativos y están motivados por la revancha ortodoxa que están palpitando. La actual fase recesiva del ciclo económico con dificultades en el frente externo por la escasez de divisas la utilizan como prueba de que nada ha cambiado y que el desenlace será el mismo que en el período de acumulación regido por la valorización financiera. Sin embargo, es otro el régimen de generación de riqueza ahora basado en la economía real, el nivel de ocupación y la estructura social, lo que limita aunque no anula la capacidad de daño de quienes aspiran a la restauración conservadora. Un factor poco mencionado que actuará como barrera a ese deseo es la irrupción de una nueva clase media a partir de la intensidad del proceso de asalarización de la población económicamente activa desde 2003. La resistencia de ese sector fue quebrada en su momento con la represión a sangre y fuego en la dictadura militar, y luego también con la hiperinflación de 1989 que actuó como disciplinador social. Ninguna de esas dos posibilidades es probable, más allá del desvarío del titular de la UIA, Héctor Méndez, y de los promotores del miedo disfrazados de economistas.
Décadas de políticas económicas neoliberales tuvieron como saldo una sociedad fragmentada, con profundas asimetrías y extrema polarización de los ingresos. La mitad de la población en condiciones de incorporarse en forma activa al mercado laboral estaba en serios problemas por la desocupación y por salarios desarticulados de la protección social, con crecientes subsidios por desempleo. En 2003, en relación con la Población Económicamente Activa (PEA), los asalariados constituían dos tercios de los ocupados, de los cuales los registrados en la seguridad social constituían apenas 37,4 por ciento de los ocupados, una muy baja proporción del empleo total. Los perceptores de subsidios ascendían a 6,8 por ciento de la PEA ocupada en el tercer trimestre de 2003.
En los últimos diez años, la situación laboral muestra un crecimiento notable de los asalariados, cuya participación en la PEA supera los registros históricos más elevados. Aumentó en 9 puntos porcentuales al pasar de 66,4 a 75,5 por ciento, lo que representa en términos absolutos la incorporación de unos 3,4 millones de trabajadores asalariados a la población ocupada urbana. En perspectiva histórica, esa proporción de asalariados es superior a la registrada a mediados de la década del ’70, cuando en un proceso de crecimiento económico impulsado por la industria los asalariados habían llegado a constituir el 74 por ciento de la PEA ocupada.
La asalarización de las ocupaciones es homogénea, ya que está articulada con la protección social, mientras que los trabajadores precarizados, cuyos ingresos no están registrados en el sistema de jubilaciones, pierden peso relativo. La disminución absoluta y relativa de los desocupados y de la población que percibe subsidios por desempleo permitió la recomposición de la estructura ocupacional. La proporción de perceptores de subsidios es inferior al 1 por ciento de la PEA. No pocos analistas y políticos siguen confundiendo la Asignación Universal por Hijo como un subsidio por desempleo, pese a que desde 2009 esa ampliación de derechos sociales desplazó a la iniciativa que atendía a la población con problemas laborales.
Estas cifras y las siguientes surgen de la Encuesta Permanente de Hogares y están incluidas en el documento El impacto de los cambios ocupacionales en la estructura social de la Argentina: 2003-2011. Sus autores, Héctor Palomino y Pablo Dalle, se preguntan cómo interpretar el proceso de asalarización en la estructura social y qué carácter social tuvo ese proceso. Para buscar respuestas definen que el grupo ocupacional que más creció en ese período fue el de obreros calificados de la industria y de servicios básicos asociados, que incluyen las actividades vinculadas con la industria manufacturera, la construcción, transporte, almacenamiento, comunicaciones, electricidad, gas y agua. Este grupo ocupacional, el más numeroso entre los asalariados, se expandió 65 por ciento, lo que equivale a un millón de nuevos trabajadores en ese período pasando de 1,6 a 2,6 millones, lo que representa un tercio del incremento total de asalariados. Tres grupos ocupacionales (obreros calificados de la industria y servicios básicos, empleados administrativos y profesionales) cubren más de la mitad de esa expansión asalariada. “Esta evolución permite afirmar que desde 2003 el crecimiento económico impulsó la expansión del empleo vinculado tanto con el núcleo de la clase obrera como de los cuadros administrativos y los profesionales en relación de dependencia, estos últimos tradicionalmente asociados con las clases medias”, destacan Palomino y Dalle.
Precisada la magnitud de esta transformación, los investigadores interpretan la evolución de esos grupos ocupaciones como el crecimiento de las “nuevas clases medias” formadas por directivos, profesionales y empleados de la administración. Señalan que el epicentro de ese cambio en la estructura ocupacional y social fue el aumento de los estratos asalariados de clase media y la clase obrera calificada.
En el documento se menciona que las clases medias ampliaron sus fronteras en la estratificación social, puesto que los grupos ocupacionales que integran esta heterogénea clase social pasaron de 43,0 a 46,4 por ciento. “Un hecho destacable es que dicha expansión se debió fundamentalmente al crecimiento del estrato inferior que se incrementó 3,2 puntos porcentuales”, explican Palomino y Dalle. Los grupos ocupacionales que más crecieron en este estrato fueron los empleados administrativos y los técnicos, docentes y trabajadores calificados de la salud. También lo hizo parte de la pequeña burguesía compuesta por dueños de comercios, locales de servicios o talleres con local establecido y algunos pocos empleados. Este grupo pasó del 2,7 por ciento en 2003 al 3,3 por ciento en 2011. En cambio, los trabajadores por cuenta propia (con un local, auto o maquinaria) disminuyeron su peso relativo del 11,0 al 9,6 por ciento. La clase media superior se mantuvo casi en el mismo nivel relativo, sin embargo, uno de los grupos que la componen, los profesionales asalariados, incrementó su peso relativo en el total de la población del 4,1 al 5,0 por ciento. Las clases populares disminuyeron su participación relativa del 56,1 al 52,8 por ciento.
Palomino y Dalle indican que en los últimos años en la Argentina ha habido dos tipos de movilidad social: individual y colectiva, y ambos estuvieron asociados. Mencionan que los flujos de movilidad individual de trabajadores desde el sector informal hacia ocupaciones registradas constituyeron una base fértil sobre la cual se desarrolló un proceso intenso de movilización y mejoras colectivas obtenidas por la clase obrera calificada y un sector de la clase media asalariada. “El efecto combinado del crecimiento del empleo asalariado y del cambio de composición hacia un incremento de la participación de trabajadores registrados ha impulsado un fortalecimiento del sistema de relaciones laborales”, afirman, para detallar que su núcleo es la relación salarial que vincula a los trabajadores con un sistema de garantías como el de jubilaciones y pensiones, la protección de la salud para el grupo familiar a través de las obras sociales, y negociación colectiva de los salarios y las condiciones de trabajo. “En este sentido, el flujo de movilidad ascendente desde un estrato precario de la clase trabajadora a otro integrado formalmente implicó un proceso de recolectivización, que se reflejó en el fortalecimiento de los sindicatos tanto en su densidad como en su capacidad para negociar los salarios”, concluyen.
Esta nueva estructura social permite incorporar una dimensión adicional a los análisis tradicionales de diferentes acontecimientos económicos, como el insistente pedido de las centrales sindicales por el Impuesto a las Ganancias a los trabajadores en relación de dependencia, como también demanda la necesidad de tener un discurso político renovado hacia ese dinámico sujeto social. La estratificación de clases surgida del actual proceso económico y social que alteró la estructura productiva y ocupacional, y por políticas públicas de redistribución de ingresos y ampliación de derechos (inclusión previsional y asignación universal), derivaron en transformaciones en el volumen y composición de las clases sociales. En ese contexto, las “nuevas clases medias” tienen demandas de segunda generación con capacidad para resistir la revancha ortodoxa que les promete bonanzas sin decirles que esa ilusión las terminará hundiendo a la situación de deterioro de los ’90.
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jueves, 4 de septiembre de 2014

Escuelas Contenedores

EE.UU.: Cinco millones de niños estudian en contenedores
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En los últimos 20 años las escuelas de Nueva York se vieron sobrepasadas en su capacidad por la llegada de inmigrantes.
EE.UU.: Cinco millones de niños estudian en contenedores
Ante la falta de políticas educativas para los sectores humildes, en 1990 se utilizaron contenedores que reemplazaron a las aulas de clases.
Cuando asumió Michael Bloomberg la alcaldía de Nueva York y durante todo el período de su mandato, (2002-2013) él prometió que daría una solución a este problema.
Aunque redujo el número de "escuelas contenedores" de 371 a 352, muchas fueron usadas como oficinas. Todavía hoy, los 7.158 estudiantes de la ciudad, de jardín de infantes a secundaria, que son distribuidos en 376 escuelas contenedores, sufren estas injustas políticas.
La mitad de estas escuelas se haya en el condado de Queens, el más superpoblado y diverso de Estados Unidos (26,5% latinos, 30,7 europeos, 21,2% asiáticos y 19,2% afroamericanos).
Queens tiene 155 escuelas contenedores, Brooklyn 83, Bronx 85, Staten Island 13 y Manhattan 21.
"Tenemos nuestros estudiantes desde hace 14 años en 22 contenedores, anteriormente estos espacios los usábamos para deportes", le dijo al diario New York Times, Vishu Mahadeo Presidente de la PTA (Asociación de padres y maestros en sus siglas en español) de la escuela secundaria de Richmond Hill, Queens.
"Nuestra comunidad educativa está siendo afectada por todo esto. Tenemos una disminución de 60% de estudiantes que se gradúan’’, reportó Mahadeo, quien se mostró muy disgustado con el alcalde Bill de Blasio: "él prometió darnos una solución, nuestros jóvenes se merecen algo mejor".
Según comentara Leonie Haimson, directora ejecutiva de Class Size Matters (en español: el tamaño de la clase), "se han abierto cinco nueva escuelas en Queens, pero no alcanzan a solucionar el problema de la superpoblación; en otras escuelas los estudiantes toman sus clases en pasillos o en aulas reducidas; así que desgraciadamente las aulas contenedores son una solución", afirmó Haisom.
Estudiantes de segunda clase
No solo los alumnos se encuentran muy incómodos estudiando en contenedores sino también los maestros, quienes tienen que dar clases con luces fosforescentes, falta de calefacción en invierno y aire acondicionado en verano.
Daniel Dromm, concejal de la ciudad relata que fue maestro por 25 años, de los cuales 7 enseñó en escuelas contenedores, en Queens. ``El mensaje que se les da a los estudiantes, asignándoles estos lugares para tomar clases, es que son de segunda clase’’.
Otras autoridades de la ciudad opinan lo mismo, y critican que la ciudad necesita que se construyan más escuelas.
"Traté inútilmente que se designaran 300 millones de dólares para sacar a los estudiantes de los contenedores, pero hasta ahora no conseguí que aprobaran este dinero’’, reportó Sheldon Silver, vocero de la Asamblea.
No solo hay escuelas contenedores en Nueva York, en Florida estas construcciones existen desde hace más de 40 años. Aunque Thomas Hardiman, el director ejecutivo de Modular Building Institute, una organización internacional sin fines de lucro, afirmó que "las unidades hay que cambiarlas después de 10 años".
El alcalde Bill de Blasio prometió construir 50 escuelas en los próximos 5 años, para 32 mil alumnos. Pero mientras tanto la ciudad de Nueva York, con el presupuesto de 24.8 billones de dólares, el más grande del país, seguirá cometiendo discriminación entre sus estudiantes.
Como dijera Sheldon Silver, "estos niños no les importan a los millonarios de Wall Street, que según el vocero -podrían ayudar en esta situación-, que sigan sentados en esos contenedores por años, nadie habla ni representa a los más jóvenes".

Escolaridad obligatoria desde los 4 años

LA PRESIDENTA ENVIARA UN PROYECTO AL CONGRESO PARA QUE LA ESCOLARIDAD SEA OBLIGATORIA DESDE LOS CUATRO AÑOS

“No hay sociedades libres sin educación”

En base a una ley de 2009, la educación obligatoria comienza en preescolar. Ahora se extenderá a la sala de 4 años. La Presidenta entregó un subsidio a una biblioteca que rechazó aportes de fondos buitre y habló de automotrices e impuestos al contenido online.

Por Nicolás Lantos
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“A la educación deben tener acceso todos. Por eso el Estado tiene que estar presente y dar respuestas”, dijo la Presidenta ayer.
El gobierno argentino enviará al Congreso un proyecto de ley que amplíe la educación obligatoria para todos los niños en un año, llevándola desde preescolar hasta la sala de 4. “No hay sociedades democráticas y libres sin educación. Pero a esa educación deben tener acceso todos. Todos tienen que tener acceso a una computadora y no sólo aquellos a quienes su familia les puede comprar una. Por eso el Estado tiene que estar presente y dar respuestas”, aseguró la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al anunciar la iniciativa en un acto que se hizo ayer en la Casa Rosada.
En su discurso, la Presidenta puso un fuerte énfasis en temas relativos a las escuelas, pero también habló de la polémica con las automotrices y anunció una prórroga del plan Pro.Cre.Auto, se quejó del canon que propone el gobierno porteño al contenido online en Internet y se explayó acerca del siempre presente conflicto con los fondos buitre. También anunció inversiones en el área de energía para las provincias de Santa Fe, Tucumán y Buenos Aires.
Al anunciar la propuesta del Poder Ejecutivo para bajar hasta los cuatro años el comienzo de la escolaridad obligatoria, CFK explicó que la medida busca elevar también la asistencia de niños a la sala anterior, de tres años. Algo similar se registró cuando, en 2006, el gobierno de Néstor Kirchner aprobó la Ley de Educación que establecía la obligatoriedad de cursar preescolar, algo que empujó hacia arriba la asistencia a la sala de cuatro años, que ahora dejará de ser optativa. En aquella ocasión, el proyecto aprobado por el Congreso también agregaba a la educación básica y obligatoria los últimos años del colegio secundario. “Ahora vamos por más”, prometió CFK.
La nueva iniciativa reformará ese texto en su artículo 16 para establecer que “la obligatoriedad escolar en todo el país se extiende desde la edad de 4 años hasta la finalización del nivel de la Educación Secundaria”, y el 18 que desde ahora indicará que “la Educación Inicial constituye una unidad pedagógica y comprende a los/as niños/as desde los cuarenta y cinco (45) días de vida hasta los cinco (5) años, siendo obligatorios los dos últimos”.
Pero también habría cambios en el artículo 19, que ahora dirá que “el Estado nacional, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tienen la obligación de universalizar los servicios educativos para los/as niños/as de tres (3) años de edad, priorizando la atención educativa de los sectores menos favorecidos de la población”, de forma tal de seguir extendiendo la cobertura en el futuro. Fuentes del Gobierno aseguran que la matrícula total en las salas de tres y cuatro años y en preescolar subió casi un 25 por ciento en la última década, aun cuando la población total de esa edad se mantuvo estable.
Este anuncio se realizó durante un acto donde hubo otras novedades en materia educativa: durante las videoconferencias previas a su discurso, la Presidenta ya había entregado aulas talleres móviles a la provincia de Tucumán y aulas digitales para escuelas primarias bonaerenses. El Salón de las Mujeres del Bicentenario de la Casa Rosada, además, tenía una inusual presencia infantil: eran niños de la biblioteca popular Palabras del Alma, que habían rechazado una donación de una empresa vinculada con los fondos buitre y fueron beneficiados por un subsidio oficial entregado ayer (ver aparte).
Además del ministro del área, Alberto Sileoni, estaban presentes allí otros miembros del gabinete, como Alicia Kirchner (Desarrollo Social), María Cecilia Rodríguez (Seguridad), el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y el de Legal y Técnica, Carlos Zannini. El ministro de Economía, Axel Kicillof, fue mencionado por Fernández de Kirchner, pero no estaba presente ya que viajó a China junto a Julio De Vido (Planificación) para avanzar en la concreción de los acuerdos firmados durante la visita a Buenos Aires del presidente de ese país, el mes pasado.
También se encontraba cerca de la Presidenta el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, quien recibió un guiño cómplice cuando CFK criticó al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, por el proyecto para gravar el consumo de contenido por suscripción on line (ver página 15). “Voy a hablar con el ingeniero, justo él que dice que no hay que crear impuestos”, deslizó en forma de ironía. “Yo estoy a full con Netflix, no porque sea más barato, pero la verdad es que es más barato. ¿Será porque le hace competencia a Cablevisión? Voy a decirle que reconsidere –y ahí le dio el pie a Scioli–. ¿Vos no tenés ese impuesto y no lo pensás tener, ¿no Daniel?” El precandidato a presidente del Frente para la Victoria aprovechó para recordar que en la provincia de Buenos Aires gravó los servicios de televisión por cable y de las empresas telefónicas.
A continuación, Fernández de Kirchner, que había comenzado el discurso advirtiendo que esta tarde pensaba hablar “de varias cosas”, sumó un nuevo retruque a la polémica que surgió en los últimos días con los representantes de las patronales del sector automotor, a los que la mandataria había acusado hace dos días de “encanutar” unidades para bajar artificialmente las cifras del mercado (ver página 6). “De lo único que me rectifico es del término, que es impropio para una Presidenta y no es buen ejemplo para los chicos. Vamos a decir que están no mostrando, no vendiendo, algún otro sinónimo”, toreó. También dio cifras positivas del sector gastronómico, donde en los últimos dos años se crearon más empresas y puestos de trabajo que los que se perdieron.
Por último, dos días después de reunir al Consejo del Salario, la Presidenta recordó que el sueldo mínimo en la Argentina aumentó un 2389 por ciento desde 2003 y sostuvo que “nada aumentó en este tiempo un 2389 por ciento, ni la leche, ni la nafta, ni la ropa, ni el transporte público, ni los servicios”, lo que “significa que ha habido un aumento de la capacidad adquisitiva” porque “en un momento en el que todas las economías están a la baja, en la Argentina se apuntala una vez más el mercado interno”. CFK concluyó pidiéndole “a todos” colaboración “para mantener” las fuentes de trabajo, la actividad económica y el poder adquisitivo: “Que mire cada uno dónde estaba, quién era, qué tenía en el 2003 y dónde está y qué tiene ahora –desafió–. Hagan sus cuentas”.
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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Escuela y seguridad

El gobierno nacional garantizó la seguridad del Delpini

Una escuela que reabre

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La escuela técnica a la que iba Melina estaba cerrada hace catorce días.
El director la Escuela Técnica Nº 13 del barrio de Villa Lugano, Amílcar Battaglia, que permanece sin clases desde el asesinato de Melina López, hace 14 días, confirmó que hoy se restablecerán las actividades tras las medidas prometidas por el secretario de Seguridad, Sergio Berni, entre ellas la presencia de un destacamento móvil de monitoreo.
“A través de Berni se impulsó la colocación de un destacamento móvil en el lugar, con un sector de monitoreo”, afirmó el directivo. El rector de la escuela contó que el funcionario nacional “llegó, agarró un plano del lugar, preguntó qué se necesitaba, escuchó, dio la orden a Gendarmería y listo: se trata de decisiones”.
La Escuela Técnica Nº13, ubicada en Chilavert al 5400, permanecía sin clases desde hace 14 días en reclamo por seguridad, luego del asesinato de Melina López, alumna del establecimiento. “(El jefe de Gobierno porteño Mauricio) Macri dice que escucha a los vecinos, pero aparentemente se olvidó de los de Lugano”, sostuvo Battaglia y afirmó: “No es que quiera estar en contra, pero yo nunca vi a la Policía Metropolitana por acá, como sí la veo en Recoleta o Barrio Norte”.
El rector del establecimiento recordó que en 2009 mantuvo una reunión con el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, y éste le dijo que “iba a tener” efectivos, pero aunque “posteriormente se creó una fuerza policial en la Ciudad, nunca hizo nada”.
Durante la visita a la escuela, Berni criticó al ministro de Educación local, Esteban Bullrich, por no hacerse cargo del reclamo y calificó de “vergüenza” la suspensión de las actividades por la falta de atención a los pedidos de la comunidad educativa. Berni afirmó que por “orden de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner” se ponen “todos los recursos para coordinar las acciones con el Gobierno de la Ciudad”.
Durante la jornada, el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, se enfrascó en una controversia con Berni, a quien acusó de ser “un especialista en echar la culpa”. La muerte de Melina derivó en el desalojo del predio bautizado como barrio Papa Francisco. “Cuando alguien miente tanto, que se cree su propia mentira, está en un problema”, consideró Montenegro y señaló que la responsabilidad de custodiar el lugar de la toma “es de la Policía Federal y de la Gendarmería”.
Pero Berni volvió a criticar con dureza a la Policía Metropolitana por la manera de actuar durante el desalojo y reveló que efectivos de esa fuerza, el mismo día, estaban viendo “un partido de rugby”. “Entonces, cómo carajo uno pueda coordinar con una policía que trabaja así”, planteó.
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“La calidad de la educación en un enfoque competencial”

Bienvenido sea el controvertido término de las  “competencias básicas” , entendidas como capacidades holísticas e integrales, como conjuntos...