jueves, 11 de mayo de 2023

Por qué ni Milei (ni nadie) podrá implementar los vouchers educativos: 11 puntos para entenderlo

 Las razones por las cuales no es posible ejecutar la medida que propone el candidato a presidente de La Libertad Avanza.

El tema de los vouchers educativos o “sistema de libre elección de escuelas” es tan complejo que lleva tres clases en el curso de posgrado sobre sistemas educativos comparados. Por eso, van 11 puntos esquemáticos para entender de qué se trata y por qué Javier Milei no los podrá implementar (ni nadie) en la Argentina bajo su (posible) presidencia.

  1. El sistema de vouchers educativos se basa en que los fondos de educación del Estado no van a la oferta educativa (salarios, edificios, becas, útiles) sino a la demanda: cada familia recibe un vale (voucher) que equivale al dinero de la escolarización de cada uno de sus niños.
    Con ese voucher, cada familia elige la escuela que quiera para sus hijos (pública o privada; cerca o lejos; religiosa o laica; progre o conservadora; con disciplina férrea o con inteligencia emocional; rosista o sarmientista, tecno o anti-tecno, etc.) de acuerdo a sus preferencias, por eso el sistema también se llama de “libre elección de escuela”. Si es una escuela pública, entrega el voucher y nada más; si es privada, deberá pagar un “copago”. Dato interesante: con el voucher se acabarían en la Argentina los subsidios a las escuelas privadas.
  2. Ese dinero sigue al alumno por lo que si una familia está disconforme puede llevarse el hijo y su voucher a otra escuela. Las escuelas, por tanto, dependen de la elección de las familias. Si una escuela (pública o privada) pierde alumnos al punto de no sostener sus costos, cierra.
    Según la teoría, se genera competencia entre escuelas para captar alumnos y por eso también se denomina “cuasi-mercado educativo”: las escuelas compiten como si fuera un mercado pero con financiamiento estatal. La idea es que la competencia genera incentivos a mejorar la calidad de la educación y a una inversión en la escuela más eficiente.
  3. El referente original del sistema de vouchers educativos fue el economista liberal Milton Friedman en unos pocos párrafos de un libro que publicó junto a su esposa pero sus propuestas de política pública fueron muy generales y poco prácticas. Hacia 1988 dos autores norteamericanos, John Chubb y Terry Moe, publican el trabajo icónico más serio, con fundamentos estadísticos y políticos: habían sido los asesores estrella de la reforma pro mercado de Margaret Thatcher.
    Pero no todo es neoliberalismo y derecha: también hay propuestas de vouchers por izquierda: en 1993 el economista post marxista Herbert Gintis propuso un voucher “igualitarista” que aseguraba incorporar lo mejor del mercado y lo mejor del Estado.
  4. Hay muy pocos países con sistema de vouchers educativos y la mayoría se implementaron entre los 80 y principios de los 90: Chile, Nueva Zelanda, Suecia y poco más. Holanda es la excepción porque tiene un sistema muy parecido al de vouchers desde 1919. Nótese que se trata de países con perfiles sociales y políticos muy diferentes entre sí: en Chile fueron implementados en 1981 por Pinochet; Suecia y Holanda son países con estado social fuerte (Suecia, el país más justo del mundo ¡tiene vouchers!) y Nueva Zelanda que tiene un modelo clásicamente ortodoxo (“neoliberal”). No parece haber un patrón ideológico muy marcado.
    Si bien es cierto que estos países son relativamente exitosos en términos de evaluaciones internacionales de los aprendizajes (Chile está por encima de la media latinoamericana) a muchos otros países les va muy bien sin vouchers. O sea, la evidencia es controversial y no está claro si les va bien a causa de los vouchers. Algunas investigaciones han sostenido que la libre elección de escuelas genera mayor segregación socioeconómica, pero hay países sin vouchers que tienen igual o mayor segregación socioeconómica en sus escuelas. En fin… nada es concluyente ni determinante.
  5. En Estados Unidos no hay sistema de vouchers aunque hay fundaciones y estados que sortean becas para que las familias puedan pagar la escuela privada que elijan. Los llaman “vouchers” pero no cumplen con los requisitos de un cuasi mercado: el nombre es una forma de promocionarlos, pero nunca fueron implementados. Donald Trump lo había prometido en su campaña presidencial y para eso nombró a cargo de la educación de su gobierno a Betsy de Voss, una referente de la movida pro mercados en educación, pero durante su gobierno no avanzó absolutamente nada. Veremos por qué.
  6. Hoy no hay ningún país del mundo que avance hacia un sistema de vouchers. Fue una corriente de los 80 y principios de los 90 que se agotó. Incluso el Banco Mundial y la OCDE, basados en los datos de las pruebas PISA, se posicionan en contra de estimular vouchers. La vida te da sorpresas.

¿Por qué un presidente argentino no puede implementar vouchers?

A diferencia de la propuesta de dolarización de la economía, la dificultad para aplicar un sistema de vouchers en la Argentina no radica en problemas técnicos o en las consecuencias sino en su imposibilidad fáctica, que se remonta 180 años atrás.

  1. Hoy un Presidente no puede establecer un sistema de vouchers educativos porque según la Constitución de 1853 (con sus reformas de 1860 y 1994) la educación depende de cada una las provincias, no del gobierno nacional. Es decir, para instalar un sistema de libre elección de escuelas se debería modificar el artículo quinto de la Constitución Nacional, desempoderar a las provincias, nacionalizar la educación y cambiar el esquema de coparticipación federal de impuestos. Este fue el mismo motivo que inhibió a Trump: el carácter federal del sistema educativo.

Pero si aún así quieren hacerlo, hay algunas opciones algo menos lisérgicas:

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  1. Opción A: Dinamitar el Ministerio de Educación de la Nación y todo ese gasto transferirlo a las familias de la Argentina. Técnicamente no sería un voucher sino una“beca”, pero nos sacamos el gusto. La dificultad es que todo el dinero nacional hoy disponible para repartir entre alrededor de 10 millones de estudiantes serían unos irrelevantes $3.000 por mes… y su única utilidad como voucher sería ayudar muy poquito a pagar la escuela privada.
  2. Opción B: Semi dinamitar el Ministerio de Educación y con ese dinero establecer acuerdos pro vouchers con provincias incentivadas por mayor financiamiento nacional vía vouchers. La dificultad es que dada la exigua cantidad de dinero de la Nación destinada a la educación (y suponiendo la obviedad de que los que proponen voucher no quieren aumentar el gasto público) solo unas pocas provincias con pocos estudiantes podrán postularse voluntariamente a la aventura. Además, faltaría una burocracia nacional muy grosa para coordinar el desbole, así que cuidado con lo que semi-dinamiten.
  3. Opción C: Des-dinamitar el Ministerio de Educación e inyectarle muchos más recursos para volver a crear y gestionar escuelas nacionales en cada provincia como lo dispuso la Ley Lainez en 1905. Una dificultad adicional de este escenario absurdo es que en la Argentina de 2023 (a diferencia de la de 1905) la educación ya no está en expansión acelerada por lo que este sobre financiado al sector nacional sería muy chico hasta que la gente lo prefiera más y se aumente el gasto o se baje el valor del voucher.
  4. Rezar para que semejante desbole salga bien en sus términos, sea bien implementado de acuerdo a su esencia y además tenga efecto positivo en la inclusión y la calidad educativa: la evidencia es controversial porque no está claro si el virtual éxito relativo de los países con vouchers se debe a los ellos o a otra cosa.

En resumen, constitucionalmente hoy es imposible y las opciones subóptimas son tan complicadas legal, política y sobre todo financieramente que resultan cuasi lisérgicas. Sólo una buena presentación en power point las puede hacer parecer sensatas.

Pero claro, esto es Argentina.

Profesor de la Universidad Torcuato Di Tella. Académico Asociado de Argentinos por la Educación.

miércoles, 10 de mayo de 2023

Vouchers educativos: cómo funciona el sistema que propone Milei para reemplazar "la educación gratuita y obligatoria"

 

El precandidato a presidente por La Libertad Avanza presentó su política en materia de educación, imitando el programa que tiene Chile y otros pocos países del mundo.

Fuente: https://www.perfil.com/

"Si querés estudiar, vas a tener un voucher y vas a poder estudiar", afirmó esta semana el precandidato presidencial por La Libertad Avanza, Javier MileiSu programa educativo en caso de ser electo generó polémica, ya que indicó que eliminaría la obligatoriedad y la gratuidad del sistema educativo actual. En su lugar, propuso usar unos "vouchers", medida que está siendo utilizada por algunos países, como Chile.

"El sistema de la obligación no funciona. Si querés estudiar, vas a tener un voucher y vas a poder estudiar. El tema de la obligatoriedad es querer controlar a los seres humanos e imponer tu patrón moral. El que quiera estudiar, estudia, pero obligar no me gusta", había expresado el libertario.

Milei anticipó que en su gestión "la educación dejará de ser gratuita" y encendió una nueva polémica

Y agregó: "¿El sistema como está ahora funciona bien? El 60% de los chicos de 10 años no lee ni entiende un texto y en Matemática estamos peor. En las pruebas PISA estamos pésimo y nos echaron por fraguar la muestra. Aún así dio mal".

Para el diputado, la manera de resolver la problemática educacional es a través de un sistema de vouchers. Esta propuesta se trata de implementar una lógica de mercado en el sistema educativo, a partir de la cual la educación es vista como un bien y se busca financiar la demanda (los alumnos) en lugar de la oferta (las escuelas).

Bajo esta premisa, son los estudiantes los que reciben el dinero destinado a la educación y recaudado por el Estado a través de impuestos. El presupuesto total se divide entre los niños en edad escolar, determinando así el valor de cada cheque escolar. Las familias reciben estos vouchers con el objetivo de decidir cuál es la mejor institución para enviar a los menores.

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Ante la controversia que generó su propuesta, Milei aseguró que "a nadie le va a faltar la educación que tiene".

A través de esta lógica de mercado, los colegios tendrán que competir entre sí para "atraer" a la mayor cantidad de alumnos posibles. Siguiendo esa línea de pensamiento, se cree que las escuelas se esforzarán para conseguir destacarse con respecto a la "competencia".

"La educación es un desastre y el país un baño de sangre. Hay un Estado fallido que todo lo que hace lo hace mal. Las instituciones tiene que competir y ser buenas. Vas a tener educación pública y educación privada. La diferencia es que no vas a ser rehén del adoctrinamiento del Estado", manifestó al respecto el precandidato libertario.

"En el mundo ideal, vos podés tener un sistema de vouchersvos estudiás y te doy los vouchers", expresó Milei. Y agregó: "Yo te lleno una tarjeta para que vos pagues la institución a la que quieras ir. Podés ir a una de gestión estatal o privada. Elegís la que te de la gana".

El origen de los "vouchers educativos" y su impacto en países que los adoptaron

Este sistema educativo fue propuesto durante la década de los sesenta por el economista Milton Friedman como una alternativa liberal a partir de la cual se favorecería la elección de cada padre sobre la educación de sus hijos. Con el paso del tiempo, distintos países implementaron esta medida con resultados variados. Algunos de ellos son Chile, Nueva Zelanda, Dinamarca y Suecia.

En el caso del país sudamericano, los resultados en las pruebas internacionales lo posicionan como líder en la región, aunque eso no es indicador de que la mejora en materia educativa sea producto del sistema de cheques escolares. En cuanto a Suecia, ejemplo que en el pasado Milei usó para asegurar que "esto funciona", entre 2003 y el 2012 fue obteniendo peores resultados a medida que pasaban los años. Sin embargo, en la última edición de los PISA estuvo entre los diez Estados mejor situados y en el top cinco de Europa.

Javier Milei: "Quizás alguien no tiene plata y no quiere que lo adoctrinen con las basuras marxistas”

Esta no es la primera vez que el funcionario libertario propone un sistema de vouchers en lugar del modelo educativo actual. En ese sentido, en 2021 ya había criticado la situación de la Argentina en materia de educación, ante lo que destacó la alternativa de los cheques escolares.

"Todas (las escuelas) van a ser aranceladas, pero uno puede usar el voucher para ir a la que uno quiera, estatal o privada. Y en el proceso, todas las instituciones van a tener que competir y eso genera un mejor servicio", mencionó en aquella oportunidad. Además, explicó que "la sociedad decide que haya Estado, entonces se recauda el dinero para financiar la educación de todos, y ahí cada uno recibe un voucher, y con ese voucher decide libremente en qué institución estudiar".

MB / ED

domingo, 30 de mayo de 2021

Horror en Canadá: hallaron los restos de 215 niños indígenas en una vieja escuela

 

De acuerdo a una investigación reciente, el sistema de escuelas residenciales de ese país separó por la fuerza a los niños indígenas de sus familias y constituyó un “genocidio cultural”.

Fuente: Página 12

Un equipo de investigación encontró recientemente una fosa común con restos de 215 niños indígenas en la Kamloops Indian Residential School, una antigua escuela situada en Columbia Británica, oeste de Canadá, que estaba destinada a “integrar” a los pueblos originarios del país. El equipo descubrió los restos humanos el pasado fin de semana utilizando un georradar en el lugar donde se encontraba el internado, según anunció la comunidad aborigen Tk'emlups te Secwepemc, en un comunicado de prensa.

"Algunos apenas tenían tres años", dijo Rosanne Casimir, jefa de la comunidad, sobre los niños. Según ella, su muerte, cuya causa y fecha se ignoran, nunca fue registrada por la dirección del internado, aunque su desaparición ya había sido mencionada en el pasado por miembros de esa comunidad.  “Teníamos un conocimiento en nuestra comunidad que pudimos verificar. En este momento, tenemos más preguntas que respuestas”, señaló en un comunicado Casimir.

Por el momento, los dirigentes de la comunidad se encuentran trabajando con expertos en museos y la oficina forense para establecer las causas y el momento exacto de las muertes. Almismo tiempo, la  comunidad Tk'emlups te Secwepemc se ha organizado para contactar a las comunidades de origen cuyos hijos asistían a la escuela. Se espera que los resultados preliminares de la investigación se publiquen en un informe en junio, dijo Casimir.

"Me rompe el corazón", reaccionó en Twitter el primer ministro canadiense, Justin Trudeau. "Es un triste recuerdo de este oscuro y lamentable capítulo de nuestra historia. Mis pensamientos están con todos los afectados por esta desgarradora noticia", escribió el mandatario, que ha hecho de la reconciliación con los primeros pueblos de Canadá una de sus prioridades desde que asumió el cargo en 2015.

La institución educativa donde fueron hallados los restos cerró en 1978 y todavía es un símbolo de un sistema de escuelas residenciales que fue tildado por el  Trudeau como un “capítulo vergonzoso de la historia de nuestro país”. En 2008, el gobierno canadiense se disculpó formalmente por este sistema.

El antiguo internado, gestionado por la Iglesia católica en nombre del gobierno canadiense, fue una de las 139 instituciones de este tipo creadas en el país a finales del siglo XIX. Se inauguró en 1890 y llegó a tener 500 alumnos en la década de 1950. Cerró sus puertas en 1969.

Unos 150.000 niños amerindios, mestizos e inuit fueron reclutados a la fuerza en estas escuelas, donde fueron apartados de sus familias, su lengua y su cultura. Muchos fueron sometidos a malos tratos o abusos sexuales, y entre 3.200 y 4.100 murieron, en su mayoría de tuberculosis. Se cree que las muertes de los 215 chicos enterrados en los predios de lo que fue la escuela residencial más grande de Canadá no se incluyeron en esa cifra y parecen estar indocumentados.

 En 2015, el informe de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Canadá, creada en 2008 para investigar y denunciar el sistema de residencias escolares, concluyó que el país norteamericano utilizó los internados como herramienta para cometer un "genocidio cultural" contra la población indígena del país. 

"Durante más de un siglo, los objetivos centrales de la política de Canadá hacia los aborígenes fueron eliminar los Gobiernos aborígenes; ignorar los derechos aborígenes; terminar los tratados y, a través de un proceso de asimilación, causar que los pueblos aborígenes cesasen de existir en Canadá como entidades diferenciadas legal, social, religiosa y racialmente", señaló la Comisión en su informe final. "El establecimiento de las escuelas residenciales fue un elemento central de esta política, que puede ser descrita mejor como 'genocidio cultural'", añadió. 

La comisión investigadora había escuchado el testimonio de varios nativos americanos que decían que la pobreza, el alcoholismo, la violencia doméstica y las altas tasas de suicidio que todavía golpean a muchas de sus comunidades son en gran medida el legado del sistema de escuelas residenciales.

Fue un sistema educativo que separó por la uerza a los niños indígenas de sus familias f, dice el informe, que documentó abusos físicos, violaciones, desnutrición y otros tipos de violencias que sufrieron muchos de los 150.000 niños que asistieron a las escuelas, generalmente dirigidas por iglesias cristianas amparadas por el gobierno desde la década de 1840 hasta la de 1990, concluyo la comisión investigadora.

En 1910, el director de la institución de Kamloops se quejó de que el gobierno canadiense no proporcionaba suficientes fondos para "alimentar adecuadamente a los estudiantes", según la declaración de la comunidad. Ottawa se disculpó formalmente con los supervivientes de los internados en 2008 como parte de un acuerdo de 1.900 millones de dólares canadienses (1.300 millones de euros).

En tanto, el jefe regional de la Asamblea de las Primeras Naciones de la Columbia Británica, Terry Teegee, expresó en un comunicado que la búsqueda de esas tumbas es un “trabajo urgente” que “refresca el dolor y la pérdida de todas las Primeras Naciones de la Columbia Británica”.




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martes, 18 de mayo de 2021

"Hay una crisis de la mente crítica"

 

Franco "Bifo" Berardi, activista emblemático del movimiento insurreccional italiano del 68

En La segunda venida, su libro que acaba de editar en Argentina, si bien habla del fin del mundo, en un sentido más o menos metafórico, también se pregunta si es posible cambiarlo para mejor.

Dolores Curia
Por Dolores Curia
Fuente: Página 12 



La de Franco Berardi --teórico y activista emblemático del movimiento insurreccional italiano del 68, mejor conocido como “Bifo”-- es una filosofía en llamas. Un pensamiento que por su pretensión de hablar de las cosas mientras pasan a veces lo pone en peligro de pecar de filósofo-pitonisa, o de agorero. Dice que falta desacelerar y pensar. Parafrasea a Marx a contramano: pide que volvamos a interpretar el mundo, antes de transformarlo. Ejercer la crítica es, dice Bifo, un desafío en tiempos en los que la información va más rápido que la capacidad de procesarla. Hace tiempo que se preocupa por los modos en los que la aceleración informática está cambiando la sensibilidad y la capacidad de deliberación.

En La segunda venida, su libro que Caja Negra acaba de editar en Argentina, si bien habla del fin del mundo, en un sentido más o menos metafórico, también se pregunta si es posible cambiarlo para mejor. ¿Es todavía viable la convivencia y la empatía en un contexto de guerra civil global, de efervescencia neofascista y de lo que Berardi llama “apagón de la sensibilidad”, una ola de “idiotez propagada por el mundo” en forma de “rebeldía contra la ciencia y la razón”? El estado de situación que describe es la caída de “la ilusión neoliberal” que arrastra hacia “una obsesión con la política indentitaria” (los neonacionalismos, los racismos). “¿Cómo podemos pensar en recomponer un cuerpo tan disgregado, una mente tan miedosa?”, se pregunta Berardi en diálogo con Página12.

En los 70 Berardi participó de la creación de la pirata Radio Alice, una de las más famosas experiencias europeas de comunicación cooperativa. Hacia finales de los años 70 fue arrestado, en el contexto de las persecuciones contra militantes de la autonomía obrera, la radio fue clausurada y Bifo terminó exiliado en París, donde se vinculó con Félix Guattari y a Michel Foucault. Durante los 80 vivió en Estados Unidos, empezó a investigar sobre el cyberpunk. En 2002 fundó TV Orfeo, la primera televisión comunitaria italiana. Hoy, trabaja como maestro de escuela media en el Instituto Aldini Valeriani, en Bolonia. Este libro es la aventura de un diagnóstico. Y también un manual de instrucciones para lidiar con un mundo zombi, que Berardi describe como el ejército de autómatas --que somos todxs-- sin tiempo ni capacidades cognitivas suficientes para elaborar la complejidad del mundo contemporáneo. Berardi tiene 68 años y en La segunda venida, relata que vive en el mismo barrio donde vivía cuando era estudiante, hace 50 años. “Prácticamente nada ha cambiado en el paisaje excepto los estudiantes. Los veo desde mi ventana: solitarios, mirando las pantallas de sus smartphone, apurándose nerviosamente para no llegar tarde a clase, volviendo con caras tristes a los costosos cuartos que les alquilan sus familias. Siento su melancolía, siento su agresividad latente en su depresión. Sé que esa agresividad puede brotar y expresarse bajo el estandarte del fascismo. No del viejo fascismo que explotó de energía futurista, sino del nuevo fascismo que resulta de la implosión del deseo, del intento de mantener bajo control el pánico y de la rabia depresiva de la impotencia”.

--La anterior es una cita que sin duda lleva a la pregunta: ¿No hay en esos modos de conexión --por su globalidad, por su velocidad-- posibilidades emancipadoras?

--Claro que sí, claro que hay enormes potencialidades de emancipación tanto en los medios digitales como en el progreso técnico en general. Pero la transformación técnica y mediática implica una mutación antropológica, y particularmente psíquica, que tenemos que valorar. Seguramente yo me pierdo mucho del potencial de la nueva tecnoesfera, pero la generación que más sufre es la nueva. Hay toda una literatura (pienso en el libro de Jean Twenge sobre la generación hiperconectada, por ejemplo) que muestra cómo la mutación conectiva está produciendo una ola de psicopatía que golpea sobre todo a la generación que aprendió a decir más palabras gracias a una máquina que a la voz de la madre.

--Dice que a la humanidad no le queda alternativa: comunismo o extinción. Nos invita a prepararnos a cuando acontezca lo imprevisto, la irrupción de un neocomunismo que poco tiene que ver con el de 1917. Pero no dice cómo llegaremos a él...

--Marx ha dicho, no me acuerdo cuándo, que no le interesaba escribir recetas para el restaurante del porvenir. Y, de hecho, no se puede encontrar una descripción utópica del futuro comunista en su obra. ¿Por qué? Porque el comunismo no es un estado futuro, es la tendencia posible. No la necesaria --cuidado--, la posible. Hoy, en el agujero negro que se va revelando con la pandemia, y sobre todo después de cuarenta años de devastación sistemática de tipo nazi-liberal, me parece que la perspectiva más probable es un proceso caótico de autodestrucción del género humano. Pero también veo una tendencia hacia la formación de comunidades igualitarias y frugales. Igualdad y frugalidad son los caracteres esenciales del comunismo posible y urgente (pero a nivel mayoritario, no muy probable). Frugalidad no significa sacrificio, ni pobreza. Al contrario, significa una relación concreta con lo útil. Una autonomía en la relación de intercambio abstracto de valor, y autoproducción comunitaria del concreto útil. No hay una tercera alternativa. O la frugalidad igualitaria o la barbarie desencadenada, la violencia totalitaria, la guerra global, la devastación mortífera. Comunismo o extinción.

--Sobre el concepto de conciencia de clase hoy: ¿Existe todavía? ¿Dónde reside hoy la conciencia de clase? ¿Qué formas toma?

--“Conciencia de clase” es un concepto que tenemos que precisar. ¿Qué es? ¿El efecto intelectual de la pertenencia a una clase social? ¿Un efecto determinista? ¿La posibilidad de compartir formas de pensamiento, de comportamiento? No lo sé. Yo prefiero pensar en términos de composición de clase para referirme a la estructura material del trabajo y de la sociedad, y de subjetivación para referirme al proceso de formación de un movimiento fundado sobre la condición material pero cargado de inconsciencia, de mitologías comunes, de imaginación, de deseo. Tenemos que investigar el inconsciente colectivo más que la conciencia de clase. El proceso de subjetivación contemporáneo es el resultado de una larga época de agresión mediática al cerebro colectivo, de disgregación del trabajo, de concurrencia entre trabajadores provocada por la precariedad, y, como si esto fuera poco, el resultado de un largo tiempo de aislamiento, de distanciamiento.

--La pandemia produjo una desaceleración del flujo de información y estimulación permanente. Por lo menos, durante los primeros momentos. ¿Se puede hablar de una desaceleración hoy, un año después?

--La deflación del ritmo cognitivo, psíquico y social es un aspecto que se manifestó claramente al comienzo de la pandemia pero que después nunca desapareció. La mayoría de los trabajadores, y sobre todo de las trabajadoras, no han podido relajarse mucho en la fase pandémica. A pesar del peligro de contagio, han sido obligados y obligadas a continuar con su trabajo. El efecto deflación sigue siendo dominante en la mente colectiva, no solo porque hay muchas cosas que no se pueden hacer, sino sobre todo porque las expectativas de la época neoliberal (crecimiento constante, competencia ininterrumpida, mitología de la energía competitiva y agresiva, mitologías publicitarias) se han visto disueltas. La euforia agresiva producida por la ideología neoliberal no volverá, creo. Solo puede regresar la tristeza agresiva, la rabia depresiva que se manifiesta como histeria de la libertad individualista. La fuerza de la derecha hoy se funda sobre esta tristeza: el fascismo como reacción histérica a la depresión.

--Hablando de subjetivación contemporánea y mitologías... el filósofo francés Jacques Rancière dice que se ha exagerado con respecto al efecto que tienen en ésta las fake news. Que éstas no representan necesariamente un engaño. Dice: No creo que la gente que adhiere a las teorías conspirativas haya sido engañada. Adhieren porque están de acuerdo, su problema no es si es cierto o no, sino si les gusta o no. ¿Qué opina usted?

--Coincido. La noción de fake news está vacía. Siempre ha habido noticias falsas en el discurso público. Hoy hay muchas más porque el volumen de información se ha ampliado. Lo que ha cambiado no es la falsedad del discurso: hay es una crisis de la mente crítica. La crítica no es una facultad natural de la mente humana, se manifiesta cuando la comunicación pública se convierte en comunicación escrita. La crítica deviene una modalidad del discurso público cuando una parte amplia de la población puede leer y releer textos escritos. La crítica necesita del ritmo de la comunicación. Cuando el ritmo de la comunicación se acelera hasta el ruido blanco, la mente pierde su capacidad de distinguir entre lo verdadero y lo falso. No podemos contar mucho con la mente crítica. En el futuro, la capacidad crítica habrá desaparecido de la mente humana, será solo el privilegio de una minoría que pueda leer y abstraerse del ruido.

--Entonces, ¿cómo podemos pensar en producir efectos de solidaridad, de emancipación, si no hay crítica?

--Este es un punto... En el pasado, la mente crítica era la condición de la subjetivación progresiva y solidaria. Hoy creo que solo puede serlo la sensibilidad, un tipo de sentimiento mucho más sutil, que no concierne a la razón, que sobre todo concierne a la emoción, al sufrimiento, al placer. Por eso, me parece que la comunicación política tiene que transformarse en comunicación esencialmente estética, en un sentido más amplio de la dimensión del arte. Estética no es solo la facultad de entendimiento del arte, es también la facultad de entendimiento de la percepción psíquica, del dolor, del deseo...

--Hay una sensación de que la rebeldía y la irreverencia se volvieron de derecha y que la izquierda quedó ligada a la corrección política. O como se ha dicho por ahí: que las izquierdas no aprendieron a hacer memes. ¿Cómo lo ve usted?

--¡No estoy de acuerdo! Todo lo contrario, en los últimos cincuenta años, desde el Mayo Francés hasta al black power, desde el Movimiento Antiglobalización hasta Occupy Wall Street, los memes más poderosos y más significativos han sido el producto del progresismo. La derecha no es ni más inventiva ni más inteligente.

--¿Pero no cree que hay algo de los modos de convocar que está fallando?

--Creo que hoy la derecha puede fundar su comunicación sobre una verdad profunda que la izquierda no sabe interpretar: la impotencia, la agresividad que nace de la impotencia. La derecha habla directamente del sufrimiento de los hombres blancos envejecidos, y de los hombres blancos que son jóvenes pero que están deprimidos y furiosos por su impotencia política, psíquica y sexual. No habla de manera sincera, naturalmente. Habla a los impotentes exaltando la potencia infinita de la raza, de la violencia, del trabajo, de la competencia. La izquierda sigue repitiendo palabras cada vez más vacías sobre la democracia. La democracia está muerta, es un ritual ineficaz cooptado por automatismos técnicos y financieros. Es un ritual inútil porque las condiciones de formación del pensamiento colectivo y de la decisión colectiva son manipuladas por el predominio mediático del capital. La democracia es una condición política buenísima y favorable al progreso social cuando hay fuerza cultural para imponer los intereses de los explotados. Es una metodología. La izquierda transformó la democracia en un valor. Y la democracia no es un valor: es una condición de posibilidad. Y ahora esta condición ha sido destrozada.

--En La segunda venida ha escrito que “en los 60 los partidos de izquierda y los sindicatos vieron en la tecnología un peligro, en lugar de una oportunidad de la cual adueñarse para volcarla en el interés de la sociedad”. ¿Cuál es la actualida-d de este problema?

--El movimiento obrero y progresista percibió a las tecnologías conectivas como un peligro. Lo eran, pero al mismo tiempo eran la condición para entender la nueva composición social. Ahora ya es tarde para entenderlo, porque las nuevas tecnologías ya se han consolidado como infraestructuras de un poder transpolítico. La fuerza y la pertinencia misma de la política se han disuelto. Hoy el problema de la subjetividad social se mide en términos psicoanalíticos, no políticos. No existirá en el futuro el objetivo de gobernar el conjunto de la sociedad. Se pondrá el foco en el problema de proteger comunidades autónomas capaces de vivir en condiciones de aislamiento, pero al mismo tiempo, capaces de interactuar en condiciones de autosuficiencia alimentaria, educacional, tecnológica.

--También dice que la humillación, como concepto, no ha sido tematizadalo suficiente por la teoría política. ¿Por qué es clave hoy? ¿Cómo hacer para ofrecerle a los humillados otras vías de escape que no sean el fascismo?

--Gunther Anders, un judío de Alemania que se casó con Hannah Arendt, ha sido el pensador que mejor entendió estos temas de la humillación como efectos de la omnipotencia de los automatismos técnicos y como causas del fascismo. En los años 60, bajo el influjo de lo que sucedió en Hiroshima y de la proliferación de las armas nucleares, Anders publicó un libro que se titula Die Antiquiert der Menschen. Ahí dice que los hombres perciben la omnipotencia de la máquina (que es un producto de la inteligencia humana) como algo que supera y aniquila la inteligencia humana misma. Ahí hay un núcleo profundo de la humillación como concepto político. A la intuición de Anders hoy debemos añadir una nueva dimensión de la humillación masculina: la impotencia psíquica y sexual vinculada al envejecimiento de la población blanca en el planeta.


miércoles, 14 de abril de 2021

¿Cuál es la función de la Escuela? x Skliar

¿Cuál es la función de la Escuela?
Carlos Skliar



En este podcast continuamos  les proponemos retomar la indagación sobre la ideas que atraviesan la educación en Argentina hoy, en la voz de referentes actuales. Para ello entrevistamos a Carlos Skliar, pedagogo e investigador principal del Instituto de Investigaciones Sociales de América Latina (FLACSO - CONICET).  El objetivo  de este dialogo es identificar los aspectos y componentes de su línea de pensamiento, que es crítica del sentido de la Escuela y la Educación en el marco de la sociedad global actual, para identificar elementos que aporten a pensar cambios en la educación.
 

domingo, 27 de septiembre de 2020

¿Por qué no soy un meritócrata?

 Como igualitarista defiendo un punto de equilibrio razonable y productivo entre equidad y meritocracia. El problema en la Argentina es la forzosa situación de tensión entre ambos.


Por Mariano Narodowski

Fuente: https://www.cenital.com/por-que-no-soy-un-meritocrata/

Comencemos con un ejemplo.

Un caso exitoso de meritocracia argentina es el CONICET: tiene un mecanismo de selección al que solo accede una élite científica y no necesariamente los que más se esfuerzan. Así, los recursos para la investigación y la tecnología rinden los mejores resultados. Yo mismo doy fe de ello: intenté ingresar al CONICET y no fui seleccionado a pesar de mis enormes esfuerzos por contribuir con libros y artículos científicos al conocimiento pedagógico. Y no estuvo mal, porque los que ingresaron seguramente eran mejores que yo. La excelencia no se negocia.

La meritocracia, entonces, no es otra cosa que una forma de organización de la sociedad que adjudica más recursos (materiales o simbólicos) a los que hacen algo mejor que los demás; no a los mejores (eso es una aristocracia) sino a los que generan mejores resultados. La meritocracia no reconoce el esfuerzo sino sus efectos. Con menores esfuerzos y mejores resultados, mayor va a ser la recompensa.

En una sociedad democrática, la meritocracia reconoce una contribución al aumento de la riqueza y al mejoramiento de las condiciones de vida -material, cultural, simbólica- a la sociedad en su conjunto o al propio individuo. Pero su gran problema es que el esfuerzo puede ser un modo de obtener mejores resultados, pero no el único. Por ejemplo, los que nacen en un hogar con menores problemas económicos y mayor nivel educativo tienen más chances de conseguir mejores resultados que los que, producto de la suerte,  les tocó nacer en la pobreza. Esto es un inconveniente para la democracia: el mérito individual finalmente está asociado al azar, a la suerte de donde te tocó nacer. Un hogar de Recoleta o de Caballito con padres profesionales universitarios, biblioteca y vacaciones ofrece más chances que nacer en el Bajo Flores.

Esto es la gran falla de la meritocracia: ser mejor no es para cualquiera sino, mayoritariamente, para los suertudos beneficiados por la lotería del nacimiento. Los mejores son los habilitados por su origen para llegar a ser mejores. 

La cura para esta falla es la equidad: asignar más recursos a quienes consiguen los peores resultados por estar en las peores situaciones sociales causadas por el azar. Alguien podrá reprocharme que los pobres no lo son por azar sino por sus propias decisiones de vida. Si bien no acuerdo, dejo la discusión para otro momento para centrarme en una idea incontestable incluso para el más libertario de los libertarios: los chicos de familias pobres no tuvieron la oportunidad de decidir ser pobres (nadie elige dónde nacer) por lo que la equidad debe aplicarse al menos a ellos sin ningún margen de duda. 

La equidad, al contrario de la meritocracia, sí implica valorar el esfuerzo de las personas y asignarles recursos aun sabiendo que es probable que no consigan buenos resultados. La educación pública gratuita y obligatoria es la mayor tecnología social pro-equidad jamás creada: ahí sí se reconoce el esfuerzo, muchas veces por sobre el mérito. 

La equidad es más efectiva que la beneficencia porque ella difícilmente deje de reproducir los privilegios obtenidos por el azar de haber nacido en mejores condiciones. Excepto Francisco de Asís y pocos más, los benefactores van a donar una cantidad que no ponga en juego su posición privilegiada. Eso no impugna a la beneficencia, sino que la sitúa como mecanismo compensatorio pero que no evita la reproducción de la pobreza.

La decisión por la equidad no solo responde a un principio moral o de derechos sino también a la consolidación de una mejor meritocracia, aunque no lo parezca. Si las clases favorecidas se convencen de que nadie de afuera podrá competirles, se achanchan y generan una cultura rentista, de acomodo, clientelar, de cuña, contactos familiares, escolares, de vecindad, de apellido y de beneficios heredados. Este rentismo, patrimonialismo y nepotismo típicos de la Argentina  estatal y privada retrasa el desarrollo  y en ese caso sí aplica bien lo que dijo el presidente Fernández: el más tonto de los ricos tiene más posibilidades de progreso que el más inteligente de los pobres, a causa –completo la idea yo- de haber nacido en una familia rica. 

Al contrario, la equidad sostenida en el tiempo hace surgir más y mejores talentos que desafían a los antiguos poseedores del mérito y amplían los márgenes de debates como este. Los recién llegados al mérito, como mi caso, suelen ser vituperados por los viejos núcleos rentistas por su falta de modales, de apellido, de roce o de clase, o por aportar ideas nuevas y disruptivas. ¿Y a este quién lo conoce? Si se trata de una recién llegada mujer, el conflicto es mayor aún. Pero esa nueva meritocracia “grasa” pero mejor, irremediablemente va a ir ocupando lugares de mérito hasta que una nueva y mejor grasada los (nos) cuestione. Ese es el ideal de una sociedad abierta, plural y democrática donde nadie tiene la vaca atada.

A mi, que me fue bastante bien y que a pesar del CONICET tengo reconocimiento material y simbólico de la sociedad, tal vez me convendría ser un meritócrata anti equidad, como tantos otros de los que estamos en la mitad de arriba de la pirámide social. Pero ese razonamiento además de mezquino puede volverse en contra: congelar lo que hay nos hace disputar una torta más pequeña que, como se ve en la Argentina, también se va  achicando para los que nos fue bien y ahí sálvese quien pueda. Por eso propongo que dejemos de lado esta idea de la meritocracia aplanada: si no es por solidaridad que sea al menos por conveniencia.

Como igualitarista defiendo un punto de equilibrio razonable y productivo entre equidad y meritocracia. El problema en la Argentina es la forzosa situación de tensión entre ambos, lo que los economistas llaman trade off. Los recursos para la equidad sacrifican los recursos para el mérito pero la equidad necesita los recursos que produce la meritocracia y la meritocracia será más efectiva con los efectos de la equidad. No hay escapatoria.

Por eso, la Argentina exige un equilibrio consensuado entre meritocracia y equidad. Necesita meritocracia en el Estado y en el sector privado para reconocer profesionales del más alto nivel y así sostener el desarrollo y la excelencia y a la vez aplicar recursos a los vulnerados por el azar para igualar oportunidades, romper el círculo vicioso de la reproducción intergeneracional de la pobreza y ampliar las opciones de desarrollo.

Propongo respetuosamente revisar la frase del presidente Fernández que suscitó estas líneas: lo que nos hace evolucionar es el mérito pero también, como dijo, el “garantizar condiciones para el desarrollo a los más pobres”; no “las mismas que a los ricos” –como afirmó el Presidente– sino mejores

jueves, 24 de septiembre de 2020

¿Cuánta inversión pública hay dentro de un iPhone? La sorprendente explicación de un diputado español (VIDEO)

El líder de Más País y cofundador de Podemos, Íñigo Errejón, desmontó la narrativa neoliberal con la que suele explicarse el éxito de este tipo de productos y desveló el rol central de la financiación pública en el desarrollo industrial.

Fuente: RT


El diputado español de Más País Íñigo Errejón (que también fue cofundador del partido Podemos) ha explicado, en una sorprendente intervención en el Congreso español, por qué un iPhone puede ser visto como un símbolo del papel central que ocupa el Estado en el desarrollo de la industria, incluso como respaldo e impulso de la iniciativa privada. 

Errejón recordó que este tipo de dispositivos avanzados se utilizan a menudo como "ejemplos de emprendimiento", con la historia de "Steve Jobs en un garaje" dando los primeros pasos para "llevar adelante un negocio privado en condiciones muy difíciles casi por su mérito individual".

Sin embargo, el diputado de Más País ofreció otra perspectiva desde la tribuna de oradores de la Cámara Baja. Citando a la economista Mariana Mazzucato, dio un repaso al origen de las diferentes "aplicaciones y desarrollos tecnológicos incorporados al iPhone", revelando información que contradice la narrativa épica sobre la iniciativa privada, que generalmente se asocia a la marca Apple y a este tipo de avances tecnológicos en general. 

"Resulta que la pantalla multitáctil se desarrolló en la Universidad de Delaware con dinero público de la Fundación Nacional para la Ciencia. Internet es un proyecto que arranca con financiación pública del Departamento de Defensa [de los EE.UU.]. El HTTP, del laboratorio europeo CERN [Organización Europea para la Investigación Nuclear], en Ginebra", explica Errejón.

Pero la lista no se detiene ahí: el diputado español menciona asimismo que la tecnología GPS también fue un proyecto del Departamento de Defensa de los EE.UU. y que las baterías de ion-litio se desarrollaron con financiación del Departamento de Energía, también a cargo del erario público estadounidense.

 A continuación, el político arremetió contra quienes le reprochan tener un iPhone y defender a la vez "ideas de redistribución social y de Estado fuerte", como si hubiera una incoherencia ideológica intrínseca en ello. "Cuando yo miro un iPhone, en realidad, lo que veo, es la perfecta demostración de que la única posibilidad de tener un desarrollo industrial es con un rol central de un Estado emprendedor del que luego se aprovechan y con el que luego colaboran muchas empresas privadas", concluyó al respecto. 

Tal como señaló Errejón al principio de su intervención, el Congreso español entrega actualmente un iPhone a cada diputado, como parte de la dotación de material que reciben cuando acceden al cargo.  

https://youtu.be/8_7SnI1rggs

sábado, 29 de agosto de 2020

Una respuesta a Gustavo Iaies: Ni escondidos ni perseguidos, cuidados por el Estado

 Por Ana Abramowski, Felicitas Acosta, Mariela Arroyo

Fuente: pagina12.com.ar

Los dichos de Gustavo Iaies (Clarín, 27-9-2020) asocian de manera desatinada el aislamiento social preventivo y obligatorio con las estrategias de supervivencia individuales de familias judías durante el Holocausto. Sostenemos que la comparación de la vida de lxs jóvenes en el ASPO con la experiencia fatídica de Ana Frank es un modo de invertir el orden de los fascismos en nuestro país a la vez que se banaliza el Holocausto como hecho histórico.

En primer lugar, lxs niñxs y jóvenes no están ni escondidos ni huyendo: son destinatarixs de políticas diseñadas por un gobierno nacional democráticamente electo y acompañadas por un gran sector de la sociedad que elegimos cuidarnos y cuidar a las infancias y adolescencias en el contexto de una pandemia. Es lo que permite a la vez cuidar a sus mayores al reducir la circulación viral, y debe constituirse en mensaje educativo frente a las distorsiones en nombre de una “libertad” que denota desprecio antes que cuidados.

En segundo lugar, lejos de la escritura de diarios personales como búsqueda de un espacio de reconocimiento, lxs niñxs y jóvenes son sujetos de derechos: desde el ámbito nacional, jurisdiccional, institucional y docente se articularon estrategias para sostener la escolarización acompañadas de políticas de protección hacia ellxs y sus familias que, como la AUH, el PROGRESAR o el IFE, garantizan la reproducción de sus vidas. Ello ha permitido, tal como muestran diversidad de encuestas y evaluaciones, sostener la relación con la escuela.

En tercer lugar, precisamente, dichas estrategias no convocan a olvidar o negar el afuera, más bien a asumir las responsabilidades de cuidado propio y colectivo en la circulación y en los espacios públicos. Atender los protocolos acordados en el Consejo Federal de Cultura y Educación por parte de las jurisdicciones va en esa dirección.

Las propuestas para sostener la escolarización en situación de pandemia tienen alcances y limitaciones; estas últimas especialmente para los sectores más vulnerables de nuestro país. Pero en tal caso, no se trataría que lxs estudiantes “desconectadxs” se acerquen al sistema, sino al revés: de qué manera el sistema continúa garantizando su derecho a la educación. La búsqueda de esta garantía no debiera inducirnos a comparaciones falaces que, como la que propone Iaies, constituyen una afrenta a la memoria y la transmisión.

*Firman esta nota Ana Abramowski, Felicitas Acosta, Mariela Arroyo, Karina Benchimol, Silvina Cimolai, Silvina Feeney, Nora Gluz, Oscar Graizer, Graciela Krichesky, Alicia Merodo, Paula Pogré, Nadina Poliak, Carolina Scavino, Juan Carlos Serra, Flavia Terigi, Gabriela Toledo, Ana Gracia Toscano, del Área de Educación del Instituto del Desarrollo Humano de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

Debate La educación en tiempos de pandemia: no les propongamos a los chicos el camino de Anna Frank

 

¿Les decimos que sigan encerrados y se olviden de lo que pasa afuera? No parece el mejor camino como sociedad.

Por Gustavo Iaies
Fuente: Clarin.com

Anna Frank nació en junio de 1929 en Alemania. A los 13 años, el avance los nazis la llevó a esconderse, junto a su familia, en un sótano de Amsterdam.

Sus padres le regalaron un diario para su cumpleaños y esa fue su ventana a la vida lejos del horror. Contaba cuentos, historias, imaginaba, creaba, y ese texto le permitió construir otra vida.

Lo cierto es que mientras por las calles caminaba el horror, Anna escribía cuentos fantásticos en los sótanos, donde se ocultaba.

¿Es la salida? ¿Les proponemos a nuestros chicos que sigan encerrados y se olviden de lo que pasa afuera? ¿Los invitamos a olvidarse de la escuela y del horror de la pandemia?

No parece el mejor camino como sociedad, ni como propuesta a ellos; me parece que los adultos deberíamos hacer algo.

¿Nos sentamos a esperar la vacuna? ¿Aguardamos algún otro tratamiento? No parece que sea un buen mensaje a los chicos, pareciera que los “adultos debemos hacer de adultos” y proponerles un camino de salida, al menos mostrando el esfuerzo.

La Ciudad propone ir a buscar a los que tienen más dificultades, los directores de las escuelas parecen dispuestos a buscar un protocolo institucional para sus alumnos, pero alguien se ha puesto en evaluador y les dice que no, que no conforma sus criterios.

Les proponemos seguir escribiendo el diario de Anna Frank o vamos por intentos de un camino positivo, de búsqueda, de prueba de mejores caminos.

Hay modelos de reinserción en la escuela, separando grados por día, dividiéndolos en mitades, reduciendo las horas, todos ellos con el tapabocas y lavándose las manos todo el tiempo. Lo importante, recuperar a sus docentes y compañeros y recuperar un camino de mejora de la vida en sociedad.

Estoy convencido de que los alumnos pueden cuidarse, que sus docentes y directores podrán contenerlos y darles pautas. Estoy convencido que la escuela puede y que debemos intentarlo.

Los chicos pueden, los maestros también, todos podemos ayudarlos a buscar un camino razonable de salida. 

El autor de esta columna es director de la Escuela de Gestión Educativa – ESEADE.

“La calidad de la educación en un enfoque competencial”

Bienvenido sea el controvertido término de las  “competencias básicas” , entendidas como capacidades holísticas e integrales, como conjuntos...