miércoles, 10 de abril de 2019

El derecho a ir a la escuela

La falta de vacantes y su impacto en las familias porteñas
El Gobierno reconoce que faltan más de 15.000 vacantes (más del 90 por ciento, en nivel inicial), pero las familias estiman que son más de 22.000. Ese déficit tiene fuerte impacto en las vidas de las mujeres-madres, que deben suplir al Estado.

“Las mujeres peleamos la vacante al Estado”

El colectivo “La vacante es un derecho”
Por Mariana Carbajal
Fuente: Página 12

El colectivo “La vacante es un derecho” está conformado por unas treinta familias que atravesaron o atraviesan esa problemática. Y brindan contención y asesoramiento a otras familias. “El 80 por ciento de las integrantes somos mujeres, madres pero también tías o abuelas. Las que salimos a pelearle la vacante al Estado somos las mujeres”, destacó en diálogo con PáginaI12, Micaela López Rodríguez, una de las fundadoras. Es docente, tiene 33 años y un hijo. López Rodríguez encabeza una familia monomaternal, donde ella es único sostén del hogar. “En este contexto, en el año 2015 realmente necesitaba que mi hijo apenas nacido fuera a una institución estatal para iniciar su escolaridad temprana, porque lógicamente hay que salir a trabajar para sostener a la familia. En noviembre de ese año me notificaron que había quedado fuera del sistema escolar. A través de grupos de Facebook y de diferentes instancias online me contacté con otras familias en la misma situación y con seis compañeras nos encontramos a mediados de diciembre para apersonarnos en el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires y empezar lo que no sabíamos iba a ser un camino de reclamos que nos iba a llevar finalmente a formar el colectivo ‘La vacante es un derecho’, que hoy lleva cuatro años ininterrumpidos, asesorando y acompañando a diferentes familias sin vacantes”, cuenta. Desde el colectivo, en alianza con el Grupo de Litigio Estratégico, han conseguido 42 vacantes a partir de la presentación de recursos de amparo. Hay además, otros colectivos llevando adelante la misma estrategia. “Generalmente la vacante se consigue cuando la justicia le impone a la ministra (de Educación, Soledad) Acuña una multa a pagar de su propio salario por cada día que un niño pasa sin vacante”, detalló.
–¿Qué impacto tiene en la vida de una familia no conseguir la vacante que necesita en el sistema público de educación porteño?
–Es tremendo. Varía muchísimo respecto de la situación de la familia. Yo estoy criando a mi hijo en soledad. Cuando estaba por cumplir un año, pagar una institución donde estuviera en jornada completa estaba fuera de mis posibilidades. En diciembre de 2015 conseguí para el ciclo 2016 una vacante a 5 kilómetros de mi casa y viajar en colectivo con el carrito y el bolso con sus cosas se me complicaba. Empecé la lucha. Ahora va a una escuela a 15 cuadras y 5 minutos de colectivo. Hay familias que se han tenido que mudar a localidades del interior de la provincia de Buenos Aires para acercarse a familiares que pudieran hacerse cargo del cuidado de un niño o niña. Necesitamos vacantes cerca de donde vivimos. No es solo el banco en una escuela cualquiera. A veces les decimos a las familias que acepten igual aunque esté lejos porque una vez que están adentro del sistema es más fácil conseguir el pase a otra escuela más cercana. Pero tenemos casos de chicos que han pasado por tres escuelas y son tres adaptaciones.
–¿Cómo afecta a las mujeres particularmente?
–Voy a dar un ejemplo, una compañera que trabaja en el grupo Crónica vive a 20 metros de la escuela a donde va su hijo mayor. Tuvo que pedir licencia sin goce de sueldo para poder cuidar a su hijo menor, porque no consiguió vacante y ruega que su empleador le mantenga su puesto de trabajo, pero esta situación le hace un agujero económico.

viernes, 5 de abril de 2019

“La educación vence la marginalidad”

Lucía Topolansky en la inauguración del ciclo lectivo de la UMET
La vicepresidenta de Uruguay destacó que el conocimiento da libertad. “La vieja lucha por la igualdad sigue vigente”, dijo.
Lucía Topolansky y el rector de la UMET, Nicolás Trotta.
De visita en Buenos Aires, para dejar inaugurado el ciclo lectivo 2019 de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), la vicepresidenta del Uruguay, Lucía Topolansky, recalcó que “la educación y el conocimiento, son armas para vencer la marginalidad”, pero advirtió que debe ser una lucha permanente porque “la desigualdad es un flagelo que incluso sigue vigente en algunos países desarrollados como Alemania”. Al hablar en el acto de apertura, en el teatro de la UMET, sostuvo que por esas razones “la vieja lucha por la igualdad sigue vigente” y recordó, en ese sentido, “aquel manifiesto de la Revolución Francesa, el Manifiesto de los Iguales, que señalaba que hay que ser ‘iguales aun bajo el techo de nuestros hogares’”. Antes de la ceremonia inaugural, la vicepresidenta uruguaya participó de una reunión con un numeroso grupo de mujeres agrupadas en el Espacio Intersindical de Investigación con Perspectiva de Género, que la designó “miembro honoraria”.
En la apertura habló el rector de la UMET, Nicolás Trotta, quien destacó la creación, este año, de la Licenciatura en Relaciones del Trabajo, que servirá para “la formación de los cuadros sindicales jóvenes, en su mayoría alumnos que son delegados de distintas asociaciones gremiales”. También se refirió a la Licenciatura en Farmacia, que se logró armar “con mucho trabajo, a pesar de la oposición y las presiones que ejercieron los laboratorios farmacéuticos”. Trotta aseguró que la UMET atraviesa “un momento muy importante, para analizar el camino recorrido y proyectar el futuro para mejorar la situación de nuestra sociedad”.
Topolansky, una figura emblemática de la lucha por la libertad y la democracia en su país, dijo al comenzar su intervención que cuando recibió la invitación a participar en este acto tuvo “dudas sobre si estoy a la altura de iniciar el ciclo lectivo en una universidad”, pero a pesar de sus reparos “decidí tirarme al agua (cruzar el Río de la Plata) y aquí estoy”. Habló luego de “los destinos comunes” de los países del continente y en forma particular de “la familiaridad” que existe entre Argentina y Uruguay
“porque hay verdaderas familias rioplatenses”, por los muchos argentinos que viven allá y los muchos uruguayos que viven acá. 
Consideró que la “enorme responsabilidad” de dejar inaugurado el ciclo académico de la UMET “lo es por varias razones”. Dijo que “todo lo que sea parte del proceso educativo es decisivo para cualquier persona, porque la posibilidad de la educación vence la marginalidad”. Agregó que la posibilidad “de la educación, del conocimiento, del razonamiento, da libertad y tener libertad en la vida es crucial”.
La vicepresidenta del Uruguay admitió que le gustaría tener en su país “un establecimiento creado por sindicalistas, como es la UMET”. Sostuvo que “la mejor herencia que le pueden dejar una madre, un padre, a sus hijos, es la educación, una educación que pase por el conocimiento y los valores, para acortar la brecha de la desigualdad, que es el peor flagelo del siglo en el que vivimos y vencerla no es sencillo”.
Comentó que días atrás vio una noticia difundida por la televisión alemana “en la que se informaba, con sólidos argumentos, el tema de la desigualdad en ese país, una de las principales economías del mundo”. Esto demuestra que “la desigualdad existe aun en esos países desarrollados, por eso la vieja lucha por la igualdad sigue vigente”. 
Subrayó que es “válido y valiente, seguir luchando contra la desigualdad, y una de las herramientas, no la única, es ayudar a los hijos de los trabajadores a acceder al conocimiento, a la formación, a la academia”. Resaltó la existencia de la educación pública, tanto en Uruguay como en Argentina, con especial mención a la “emblemática” Universidad Nacional de Córdoba “cuyo manifiesto de 1918 tanto incidió en Latinoamérica y en el Uruguay”. De todos modos, no descartó la alternativa de “crear redes sociales para sostener ese sistema, porque no basta con las universidades públicas para lograr que el acceso a la academia sea general a irrestricto para todos”. 
Afirmó que para lograr esos objetivos “es necesario tener firme la convicción de la necesidad del conocimiento para ser más libres en nuestras elecciones de vida, en todos los planos, porque siendo más libres, seremos más felices”. En la reunión previa con el grupo de mujeres sindicalistas de las centrales obreras argentinas, Topolansky habló de los avances que se han logrado, tanto en su país, como en Argentina y en América Latina, en lo que hace a la lucha por la igualdad con los varones, pero insistió en que “todavía hay mucho camino por recorrer”. Relató algunos hechos anecdóticos que confirman su análisis, como el encuentro que tuvo con un hacendado uruguayo que, muy suelto de boca, le dijo que si él tiene “un peón y una cocinera, paga un sueldo y medio”. 

lunes, 25 de febrero de 2019

Educación S.A.

El negocio internacional que alimenta los supuestos programas de promoción de liderazgo educativo y los premios globales a los docentes. Qué es el grupo del multimillonario indio Varkey y cómo funciona la conexión con Macri y Esteban Bullrich. Las contrataciones directas en dólares para eludir los mecanismos normales de licitación

miércoles, 13 de febrero de 2019

Portal de revistas electrónicas UAM - Tendencias Pedagógicas

Vol. 33 (2019)

Interculturalidad, comunidad y escuela

DOI: http://dx.doi.org/10.15366/tp2019.33

Número completo

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Tabla de contenidos

Presentación

Bianca Thoilliez, Miriam Prieto
1-2
Juan José Leiva Olivencia
3-4

Monográfico: Interculturalidad, comunidad y escuela

Andrés Escarbajal Frutos, Juan Navarro Barba, Pilar Arnaiz Sánchez
5-17
Miguel Ángel Ballesteros Moscosio, Estefanía Fontecha Blanco
18-36
Alicia Peñalva Velez, Juan José Leiva Olivencia
37-46
Santiago Alonso-García, Yosbanys Roque-Herrera, Verónica Juarez-Ramos
47-58
Antonio-Manuel Rodríguez-García, José María Romero Rodríguez, Arturo Fuentes Cabrera
59-68
David Herrera Pastor, Cateri Soler García, Iulia Mancila
69-82

Miscelánea

Raquel Ayuso Margañón, María Cruz Molina Garuz, José Luis Medina Moya
83-98
Yorka Tatiana Ortiz Ruiz
99-116
Alexandre Shigunov Neto, Dulce Maria Strieder, André Coelho da Silva
117-126

Experiencias Educativas

Paula Juca Sousa Santos, Leonardo Monteiro Trotta
127-139
Santiago Vargas Oliva
140-153

Recuperando el Pasado

Leonor Serrano de Pablo
154-159

Reseñas

Carmen María Sevilla Izquierdo
160-161
Lucía Sánchez-Urán Díaz
162-164
Equipo Editorial de Tendencias Pedagógicas
165-166


miércoles, 21 de noviembre de 2018

“La educación no es mercancía, es un derecho”

Cuatro mujeres debatieron en una mesa convocada “En defensa de la educación pública”
Las rectoras Gabriela Diker y Sandra Torlucci; la titular de la Ctera, Sonia Alesso, y la militante juvenil y feminista Ofelia Fernández coincidieron en la necesidad de construir un espacio capaz de evitar el avance del neoliberalismo sobre el sistema educativo.
Gabriela Diker, Sandra Torlucci, Ofelia Fernández, Sonia Alesso y la moderadora del debate, Fernanda Saforcada.
La construcción de un frente de unidad como estrategia para evitar que siga avanzando la derecha sobre la educación pública fue el punto en donde se encontraron los discursos de las cuatro mujeres que participaron de la mesa “En defensa de la educación pública”, que tuvo lugar ayer por la tarde en la contracumbre de Clacso. La rectora de la Universidad Nacional de General Sarmiento, Gabriela Diker, exigió “redoblar las luchas y salir del consignismo” para defender una educación pública “de calidad”. Su par de la Universidad Nacional de las Artes, Sandra Torlucci, propuso apuntar los esfuerzos de las mayorías “con el único objetivo de pensar un mundo que lejos de dividir logre una vida mejor para todes”. La titular de la Ctera, Sonia Alesso, recordó que “la derecha encuentra claramente cómo juntarse y acumular”, mientras que la tarea del resto es “la unidad del movimiento popular” para “defender la educación del pueblo”. Por último, Ofelia Fernández, dirigente juvenil del flamante Frente Patria Grande, llamó a “asumir el compromiso” de defender el carácter público de la educación y su transformación: “Eso es lo que verdaderamente le molesta a este gobierno”, insistió. 
En la mesa que integró el programa del segundo día del Foro Mundial de Pensamiento Crítico, organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), a Fernández la precedieron las dos rectoras y la sucedió Alesso. Cuando tomó el micrófono eligió comenzar por el único punto que la diferenció de todas ellas: la edad. “Tengo 18 años, debo ser una de las más jóvenes en pisar este escenario y eso no es casual”, sostuvo, y se quejó del lugar “bastante nulo” que los y las jóvenes tienen “en clave de educación pública”. “Está claro que tenemos que estar ahí y formar parte de las decisiones, porque si no solo obtendremos miseria”, sostuvo. 
En la tarea de “conquistar la democratización de la educación pública”, la ex presidenta del centro de estudiantes de la Escuela Carlos Pelegrini mencionó la “doble tarea” de la comunidad educativa: “En primer lugar, defender la educación en su carácter de pública frente al sistemático intento de desfinanciamiento, exclusión y destrucción de contenidos” porque “nuestra educación no es mercancía, es nuestro derecho”. En segundo, “cuestionarla”. “Muchas veces somos pasivos receptores y nos educan para la obediencia. El pensamiento crítico hoy se ahoga en la educación. Debemos pensar cómo vamos a transformar eso”. Denunció que “las recetas de nuestro conocimiento hoy las escribió el Banco Mundial y no queremos eso. No queremos ser legitimadores del orden vigente, no queremos ser tecnócratas. Queremos otra cosa”, advirtió. 
Se quejó de que las “autoridades, los ministros sobre todo, no han pisado ni mandan a sus hijos ni saben cómo funciona la escuela pública. Y sin embargo nosotras y nosotras tenemos poder de decisión nulo”. A esas mismas autoridades también criticó por pensar políticas “desde los despachos”. Y citó ejemplos: “Así pensaron la política con la que supuestamente nos insertan en el mercado laboral cuando en realidad nos convierte en mano de obra barata de sus empresas” y la “desfinanciación de la educación pública cuando somos nosotras y nosotros los que ponemos los muertos, como pasó con Sandra y Rubén en a escuela de Moreno”. También la falta de aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral.
La exposición de Alesso comenzó con una referencia a la joven dirigente, la que cosechó más aplausos en la mesa. “Algo muy bueno hizo la escuela pública si tenemos estos jóvenes como Ofelia y como miles y miles que marchan en cada punto de nuestro país defendiendo la educación pública”. Aquel fue el único festejo de la dirigente. “No traigo buenas noticias”, advirtió inmediatamente después. “Lo que se está aplicando en materia de políticas de educación en Argentina está calcado en cada uno de los países de la región. Son las políticas de ajuste del Banco Mundial, del FMI. Es la mercantilización y privatización de la educación”, puntualizó. 
En ese sentido, apuntó que “los pueblos están peleando, pero los medios hegemónicos en ningún país de América latina lo muestran”. Así que advirtió sobre “el compromiso militante” de quienes participan de esa lucha, de difundir, compartir y distribuir”. “Nuestra tarea es la de la unidad del movimiento popular que debe ser además nacional, feminista y profundamente federal” porque “la derecha no se divide”, sostuvo. “En esa tarea estamos, defendiendo la educación de nuestro pueblo”, aseguró por último. 
Para Diker, que dirige la Universidad Nacional de General Sarmiento, para ejercer esa defensa hay que “redoblar las luchas” y “eludir todo consignismo”. “No nos podemos dar el lujo de sostener consignas. Consignas usan ellos”, en relación a aquellos que organizan y participan en foros “donde se plantea todo lo contrario” a la defensa de la educación pública. “Tenemos que responder con evidencia y pensamiento, denunciando que hay políticas educativas para los medios que no son iguales a la realidad, la de las escuelas que estallan, la de los precarios salarios docentes, la de las bajas y recortes de presupuesto, la de protocolos policiales y represivos contra movimientos estudiantiles y la del ingreso de fuerzas policiales en campus universitarios”. 
En ese sentido, llamó a “profundizar los principios, volver a pensar una y otra vez lo que pensábamos, asumir las tensiones y contradicciones que históricamente ha mostrado la educación pública” para ejercerla como “la herramienta más poderosa de producción de igualdad”. “El pensamiento, el conocimiento está de nuestro lado: usémoslo”, invitó. 
La rectora de la UNA, Torlucci, tomó la crítica a las consignas de Diker y respondió con otra: “El amor vence al odio”. “No es una consigna sino un concepto político filosófico”, postuló tras plantear el desafío de la academia en la defensa de la educación pública: “La academia tiene que ser capaz de deconstruir jerarquías. Ese uno por ciento que se lleva la riqueza es el único otro con el que no podemos conciliar. El resto, el 99 por ciento, debe estar unido con un único objetivo: el de pensar un mundo que lejos de dividir logre una vida mejor para todes”.

domingo, 18 de noviembre de 2018

El fascismo de la amapola y el sistema educativo inglés

Kerron Ó Luain 

15/11/2018

‘Y aún te enseñan en la escuela acerca de aquellos gloriosos días de dominio’.

Lo que Jon Snow, periodista del Channel 4 (de la television inglesa), identificó sabiamente como ‘fascismo de amapola’ [la amapola es en Gran Bretaña el símbolo de los caídos, originalmente de la I Guerra Mundial, y se lleva en la solapa todos los meses de noviembre a modo de homenaje] llegó a su crescendo este fin de semana, como sucede con más vitalidad con cada año que pasa. Sin embargo, este año de 2018, dado que  era el centenario del  Armisticio de la I Guerra Mundial, el tono del crescendo se ha sentido más agudamente de lo habitual. 
Cuando a mediados de semana veía Sky News Live en YouTube desde mi apartamento de Filadelfia, irrumpió en la pantalla un niño que sin darse aparentemente cuenta proclamaba la importancia de transmitir el ‘conocimiento’ de la I Guerra Mundial tomándolo de quienes habían vivido antes que él. Este segmento se retransmitió junto a una información sobre un  ‘artista’ [léase, ‘lunático’], de nombre Rob Heard, que a lo largo de cinco años había tallado miles de figuritas de madera de soldados británicos muertos en el conflicto y los había esparcido por el suelo de alguna parte de Inglaterra para conmemorar este centenario de una matanza fútil. Nada de contexto, nunca.
Para que no nos superemos y asumamos que termina aquí el fanatismo, se nos recuerda de modo intermitente a lo largo de la semana desde diversas fuentes de noticias inglesas que se encienden 10.000 antorchas cada noche (¿se acuerdan de esas antorchas que portaban los fascistas de Trump en Charlottesville el año pasado?) en la Torre de Londres para  recordar a los ‘caídos’.
Pero la breve entrevista del canal Sky al joven desencadenó en mí el recuerdo de uno o dos versos del principal trovador político irlandés de estos tiempos, Damien Dempsey:
Y aun te enseñan en la escuela
Acerca de aquellos gloriosos días de dominio
Y cómo es tu destino
Ser superior a mí
¿Cuál debe ser el programa escolar de Historia de estos niños en el país sobre cuyo imperio no se ponía jamás el sol? Una somera pizquita (“smidgeon” en ingles, una palabra prestada del irlandés, o sea, del “gaeilge”) de investigación revela que, aunque el programa principal de las escuelas en Inglaterra, y forzosamente por extensión de  Gales y Escocia, mencionaba la historia de la colonización de otros países, esos aspectos no eran ‘obligatorios’. En lo esencial, existe una lista ideal de aspiraciones de lo que el niño y la población adolescente en general del Reino Unido deberían aprender en el colegio, pero lo que sabemos en realidad se reduce en la mayoría de los casos al banal estudio del linaje real, o, en muchos casos, al homenaje imperial/capitalista.
¿Cómo puede el Estado irlandés, o quienes residen en él, sostener una queja justificable sin parecer hipócritas? ¿No permitimos la eliminación de la historia del ciclo del Junior Cert [enseñanza medial] como materia principal? Sin protestas, sin un murmullo, de verdad.
Los protagonistas del discurso decolonial en tiempos modernos parecen provenir, no de Irlanda sino de otros lugares, de otras cimas anteriormente coloniales. Shashi Tharoor, parlamentario y especialista académico indio, se ha manifestado ruidosamente en años recientes sobre el violento colonialismo de Gran Bretaña y el Raj [el dominio británico de la India] en su país de origen. Sin embargo, todos los crímenes de Gran Bretaña parecen haber caído en el silencio en Irlanda – primera colonia de Inglaterra  ‘para que no olvidemos’ – como se restriega cada mes de noviembre.
Ciertamente, no sólo considera el llamado Estado irlandés que queda bien erigir una escultura estridentemente grande de un ‘soldado inolvidable’ de la I Guerra Mundial en uno de los lugares donde se fraguó la resistencia revolucionaria republicana en 1916 (St. Stephen’s Green), siendo sus promotores gente como Leo Varadkar (Taoiseach/Primer ministro) y Frank Feighan (diputado [Teachta Dála] /Ministro/lamebotas general de Occidente y los británicos) que insisten en que llevemos un trébol adornado con una amapola teñida de sangre. Vaya impostura, desde luego.
Los oponentes sacarán a relucir la habitual defensa: que deberíamos recordar a ‘todos los que murieron’ en el pasado, por razones humanitarias. Con ello, sin embargo, se pasa por encima del elemento recordatorio real de la amapola, que resulta supuestamente tan central para su simbolismo. Los actuales soldados británicos – que han servido en Afganistán e Irak – conceden regularmente entrevistas a los medios británicos que vinculan claramente la carnicería sin sentido de antaño con las proezas imperiales contemporáneas.
¿Por qué no se sugiere lucir la amapola blanca alternativa (que carece de los antecedentes de la Legión Británica), que simboliza la paz y el final de todas las guerras? La respuesta sencilla y más cierta es porque la amapola roja – por oposición a la blanca – se utiliza para promover un orden del día militarista en Gran Bretaña, que de modo espeluznante recuerda al militarismo de principios del siglo XX en los preliminares de la I Guerra Mundial.
La ironía de todo esto, por supuesto, estriba en que deportistas como James McClean, jugador internacional de fútbol de la ‘República’ de Irlanda, que se atreven a rechazar este rancio militarismo/fascismo de la amapola, afrontan la ira de una franja enorme de la opinión pública británica cuyos ancestros lucharon supuestamente para sofocar el avance del autoritarismo y la intolerancia entre 1939-1945. Para que no olvidemos, desde luego.
historiador irlandés de Dublín, es actualmente investigador becado por el programa Fulbright y profesor de lengua gaélica en la Villanova University, en Filadelfia.
Fuente:
https://www.counterpunch.org/2018/11/12/poppy-fascism-and-the-english-education-system/
Traducción:
Lucas Antón

miércoles, 14 de noviembre de 2018

“No hay salida del nacionalsocialismo global”

El filósofo italiano Franco Berardi advierte sobre la “epidemia de descortesía”
Para Berardi, las personas resignaron su capacidad para pensar y sentir y, mientras la falta de diálogo impide la organización, nuevos gobiernos represivos controlan todo sin necesidad de recurrir a ejércitos. “Hoy no nos relacionamos”, asegura.

“La calidad de la educación en un enfoque competencial”

Bienvenido sea el controvertido término de las  “competencias básicas” , entendidas como capacidades holísticas e integrales, como conjuntos...