martes, 11 de octubre de 2016

Calificaciones y comentarios sobre TP #1

Queridas estudiantes felicitaciones por el esfuerzo.
En general tuvieron un buen desempeño ¡felicitaciones!

Nombre
TP#1
TP#2
Calificación final final cursada
Comentario
Calificación
Comentario
Calificación
Abigail Chávez
o    El bloque en el poder defiende (por definición de Poulantzas) intereses de clase dominante pero en este discurso Perón defiende intereses de categoría social del bloque
o    “Objeto de práctica política. Plantea las actividades que se propone para lograr los propósitos” incorrecto el objeto (según Poulantzas) cambia la realidad actual (relaciones)
o    Cuidado con los propósitos: propósitos que se propone el discurso sobre el tema convocante: la universidad.
o    Los recursos son los intereses sobre la universidad relacionados a la elección de profesores y contenidos.
6 (seis)



Antonella Campos
o    “Pensamos que ante todo era necesario satisfacer las necesidades de nuestras masas…” pasado no lo utilizamos para describir actividades
o    Faltó explicar las aplicaciones del marco teórico de Poulantzas.
o    Cuidado con los propósitos: propósitos que se propne el discurso sobre el tema convocante: la universidad
o    Los marxistas defienden intereses de clase social pues los describe en un contexto de sindicalismo.
o    El recurso debería ser referido a intereses de la universidad ya que es el tema convocante del discurso.
8 (ocho)



Eliana De la Vega
o    El bloque en el poder defiende (por definición de Poulantzas) intereses de clase dominante pero en este discurso Perón defiende intereses de categoría social del bloque
o    Los recursos son los intereses sobre la universidad relacionados a la elección de profesores y contenidos.
9 (nueve)



Emma Morales
o    Los marxistas defienden intereses de clase social pues los describe en un contexto de sindicalismo.
o    La masa es la coyuntura
o    Los recursos son los intereses sobre la universidad relacionados a la elección de profesores y contenidos.
o    La independencia económica es una objetivo estratégico de práctica política pues cambia las estructuras del Estado. Lo estratégico no es que involucra a muchos actores y/o grupos ideológicos.
o    Cuidado con los propósitos: propósitos que se propone el discurso sobre el tema convocante: la universidad
6 (seis)



Florencia Cabrera
o    El bloque en el poder defiende (por definición de Poulantzas) intereses de clase dominante pero en este discurso Perón defiende intereses de categoría social del bloque
o    En propósitos primero se decide el “objeto de la práctica política” que es transformar la realidad cuando se confirma el objeto allí se decide si es objetivo estratégico que transfomrar la estructrua del Estado.
o    Los marxistas defienden intereses de clase social pues los describe en un contexto de sindicalismo.
7 (siete)



Giselle Pellicari
o    El bloque en el poder defiende (por definición de Poulantzas) intereses de clase dominante pero en este discurso Perón defiende intereses de categoría social del bloque (se dedica a hablar de la universidad)
o    En propósitos faltó definir objeto de práctica política y objetivo estratégico.
o    Faltan valoraciones que realiza la autoidentidad sobre la educación, universidad, sobre el gobierno…
o    Posición y relación no está analizado con el marco teórico de Poulantzas: Los marxistas defienden intereses de clase social pues los describe en un contexto de sindicalismo.
6 (seis)



Juliana Ramos
o    El bloque en el poder defiende (por definición de Poulantzas) intereses de clase dominante pero en este discurso Perón defiende intereses de categoría social del bloque (se dedica a hablar de la universidad)
o    Ninguna de las actividades tiene por objeto la práctica política
o    En el contexto del discurso hay una tirantez entre el gobierno y la universidad por causa de la le ley que las regula.
o    Los marxistas defienden intereses de clase social pues los describe en un contexto de sindicalismo.
o    Los recursos son los intereses sobre la universidad relacionados a la elección de profesores y contenidos.
o    Faltan valoraciones que realiza la autoidentidad sobre la educación, universidad, sobre el gobierno…
5 (cinco)



Julieta Pérez Battistoni
o    El bloque en el poder defiende (por definición de Poulantzas) intereses de clase dominante pero en este discurso Perón defiende intereses de categoría social del bloque
o    Las actividades deben describir acciones de la autoidentidad (Perón y el bloque en el poder) Las actividades que citás son objetivos de la universidad.
o    Lo que citas como propósitos pueden ser recursos, es decir intereses que la categoría social del bloque en el poder (Perón) quiere impone en la universidad.
o    “Queremos crear un clima de dedicación total a la función docente” es una acción de la autoidentidad y por lo tanto actividad.
o    “Busca crear un clima para mejorar el bienestar de la población” la enunciación correcta para valores sería: una universidad debe mejorar el bienestar de la población
5 (cinco)



Luciana Lehmann
o    El bloque en el poder defiende (por definición de Poulantzas) intereses de clase dominante pero en este discurso Perón defiende intereses de categoría social del bloque
o    En propósitos primero se decide el “objeto de la práctica política” que es transformar la realidad cuando se confirma el objeto allí se decide si es objetivo estratégico que transfomrar la estructrua del Estado.
o    Los marxistas defienden intereses de clase social pues los describe en un contexto de sindicalismo.
7 (siete)



Melina Montano
o    La masa de la población no es adversario. Para Poulantzas ésta es la coyuntura.
o    ¿Por qué la autoidentidad defiende intereses de categoría social?
o    ¿Por qué “Encarar la tarea de divulgar nuestras ideas fundamentales” no es práctica política?
o    ¿Por qué “Llegar a una universidad que prepare hombres que sepan resolver los problemas argentinos en todos los campos” es práctica política?
o    Los marxistas defienden intereses de clase social pues los describe en un contexto de sindicalismo.
9 (nueve)



Mercedes García Tarizzo
o    La masa de la población no es adversario. Para Poulantzas ésta es la coyuntura.
o    ¿Por qué la autoidentidad defiende intereses de categoría social?
o    ¿Por qué “Encarar la tarea de divulgar nuestras ideas fundamentales” no es práctica política?
o    ¿Por qué “Llegar a una universidad que prepare hombres que sepan resolver los problemas argentinos en todos los campos” es práctica política?
o    Los marxistas defienden intereses de clase social pues los describe en un contexto de sindicalismo.
9 (nueve)



Mónica Cardozo
o    El discurso está defendiendo intereses de categoría social dentro del Bloque en el Poder.
o    Faltó explicar las aplicaciones del marco teórico de Poulantzas.
o    “Pretendemos eliminar totalmente la política de las universidades…” es una práctica política con objetivo estratégico.
o    “Una universidad Argentina, aquella universidad que prepara hombres que sepan resolver los problemas argentinos en todos los campos” valora lo que debería ser una universidad desde el interés de la categoría social del bloque en el poder.
o    Cuidado con los propósitos: propósitos que se propone el discurso sobre el tema convocante: la universidad
o    ¿qué es ideología de grupos?
o    Faltan valoraciones que realiza la autoidentidad sobre la educación, universidad, sobre el gobierno…
o    Los recursos son los intereses sobre la universidad relacionados a la elección de profesores y contenidos.
6 (seis)



Natalia Soifer Ocampo
o    El bloque en el poder defiende (por definición de Poulantzas) intereses de clase dominante pero en este discurso Perón defiende intereses de categoría social del bloque (se dedica a hablar de la universidad)
o    Muchas Normas y valores están presentadas con verbos que indica práctica.
o    Los marxistas defienden intereses de clase social pues los describe en un contexto de sindicalismo.
o    En recursos faltó el tema de la elección de los profesores
9 (nueve)



Perla Benítez
o    La masa de la población no es adversario. Para Poulantzas ésta es la coyuntura.
o    ¿Por qué la autoidentidad defiende intereses de categoría social?
o    ¿Por qué “Encarar la tarea de divulgar nuestras ideas fundamentales” no es práctica política?
o    ¿Por qué “Llegar a una universidad que prepare hombres que sepan resolver los problemas argentinos en todos los campos” es práctica política?
o    Los marxistas defienden intereses de clase social pues los describe en un contexto de sindicalismo.
9 (nueve)



Xiomara Hereñú
o    El bloque en el poder defiende (por definición de Poulantzas) intereses de clase dominante pero en este discurso Perón defiende intereses de categoría social del bloque
o    Ninguna de las actividades están referidas el atema convocante que es la universidad
o    “Después de producirse el hecho revolucionario, encaramos la etapa social desde la Secretaría de Trabajo y Previsión.” Objetivo estratégico de práctica política
o    Los propósitos no están analizados con el marco teórico de Poulanztas.
o    Los marxistas defienden intereses de clase social pues los describe en un contexto de sindicalismo.
o    Los recursos son los intereses sobre la universidad relacionados a la elección de profesores y contenidos.
5 (cinco)



Yasmin Jiménez
o    No hay actividades
o    Los propósitos no están analizados con el marco teórico de Poulanztas
o    Los recursos son los intereses sobre la universidad relacionados a la elección de profesores y contenidos.
o    Posición y relación cómo la autoidentidad califica y/o adjetiva a otros grupos ideológicos. La revolución argentina no es un grupo ideológico sino de una propuesta política.
o    En normas y valores hay sólo una actividad con el verbo “capacitar”. En el discruso hay valoraciones sobre la universidad, la educación universitaria, el rol docente, etc.
4 (cuatro)



domingo, 9 de octubre de 2016

Fracción de Clase

Explotados y...

Por Sebastián Premici
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No es la primera vez en la historia que existe un Momo Venegas, un Ramón Puerta, un Luis Miguel Etchevehere o un Mauricio Macri. Patrones de estancia los hubo siempre. Esa matriz de explotación intentó quebrarse en 1944 con la sanción del Estatuto del Peón Rural, luego convalidado por ley. Por primera vez, cientos de miles de trabajadores fueron sujetos de derecho, hasta la llegada de la última dictadura cívico–militar que los abolió, concretamente en 1980. Tuvieron que pasar 31 años desde que pisotearan las conquistas de los peones rurales hasta que nuevamente un gobierno popular sancionara en el Congreso un nuevo estatuto, reinstalando aquellos derechos que habían sido apaleados por la dictadura y el neoliberalismo.
Con la llegada de Mauricio Macri al Gobierno, más la designación de Ramón Puerta como Embajador en España, la alianza con el presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere (elegido por tercera vez para ocupar ese cargo institucional), y el enaltecimiento de Venegas como nexo sindical del macrismo, todo volvió a fojas cero: otra vez en la historia los cientos de miles de peones rurales quedaron subsumidos en el silencio, el dolor, la exclusión. Cabe pensar si para este conjunto de trabajadores el Estado de Derecho no haya sido nada más que una anomalía en los 200 años de la Argentina como tal.
El libro De Patrones y Peones, los aliados esclavistas de Mauricio Macri pretende visibilizar la explotación sufrida por peones y tareferos, y al mismo tiempo exponer a los empresarios, funcionarios y representantes sindicales artífices y cómplices de ese accionar, conjuntamente con los medios de comunicación hegemónicos (que nada dicen) y parte de la Justicia, que nada hace. También es la visibilización de una política de Estado, que a la luz de la sanción del nuevo estatuto del peón rural en diciembre de 2011, conjuntamente con la creación del Renatea, le devolvió al Estado su potestad para dignificar la vida de los peones rurales, tal cual lo había hecho Juan Domingo Perón cuando un 17 de octubre de 1944 determinó por decreto la vigencia del primer estatuto del peón.
El libro, editado por Acercándonos Ediciones, narra tres líneas de investigación periodísticas iniciadas en Página/12 en 2011 y continuadas a través de los años con entrevistas en el territorio, con la búsqueda paciente de la voz de los peones explotados, el análisis minucioso de las distintas causas judiciales, y con reportajes a los empresarios explotadores y al dirigente sindical encubridor de esos delitos.

Tres historias urgentes

No son formas de esclavitud del siglo XXI. Es la misma esclavitud de siempre pero más silenciada, maquillada. Perfeccionada. Los explotadores contratan empresas, que a su vez subcontratan a otras compañías que se encargan de ser la cara visible de la explotación. Otros simplemente obtienen una tajada de la fuerza laboral subsumida en la miseria por décadas. Y la ganancia económica generada desde esa misma miseria es depositada directamente en la cuenta bancaria del primer eslabón, el patrón de estancia, el CEO que hace las veces de dirigente empresarial, sindical o Embajador en España.

Abusos poco diplomáticos

El designado embajador en España, Ramón Puerta, afronta una causa penal por trata laboral impulsada desde la Fiscalía Federal de Posadas, con la colaboración de la Procuración contra la Trata de Personas y la Explotación Laboral (Protex). El ex gobernador de Misiones y ex Presidente interino durante los convulsionados días de fines de 2001, es también un empresario yerbatero que ha usufructuado del trabajo esclavo para maximizar sus ganancias. Para eso se valió de una red de tercerizaciones con la pretensión de quedar alejado de cualquier delito, hasta que fue denunciado por un trabajador.
A partir del accionar del Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (Renatea) –hoy un organismo destruido por las autoridades del Poder Ejecutivo– y del Ministerio Público Fiscal, a través de la Protex, fueron rescatados de su campo 60 tareferos en condiciones infrahumanas, de los cuales 40 vivían en carpas sin agua, ni alimentos, ni condiciones mínimas de dignidad. Varios de ellos eran menores de edad.
No es algo que ocurrió una sola vez. Historias sobre tareferos explotados fueron escritas desde siempre. Pero ésta tiene la particularidad de que ocurrió dentro del campo de un ex presidente de la Nación y actual Embajador en España, aliado y amigo del actual Primer Mandatario, Mauricio Macri.
–¿Cómo era trabajar en el campo de Ramón Puerta? -le preguntó este cronista a Ramón, un tarefero que en la jornada del 30 de enero de 2014 decidió huir junto a su hermano Carlos ante la presencia del Renatea.
–Nosotros fuimos engañados, nos decían que iban a pagar todo correcto pero era todo mentira. Todo era demasiado caro.
–¿Por qué antes tuvieron miedo y corrieron y ahora aceptaron contar lo que les pasó?
–Yo sé lo que es la gente de los yerbales, vi muchas veces cómo agarraban gente, por eso sé todo y muchas cosas más.
Desde España, Puerta habla de las potencialidades de la Argentina, de la agenda del Cambio, de la unificación del peronismo. Mientras tanto, los vestigios de la explotación laboral planificada desde Yerbatera Misiones SRL, a partir de la cual todo el grupo económico que gira alrededor de su apellido obtuvo una rentabilidad extraordinaria, siguen repiqueteando como las hormigas que buscan una guarida ante el vendaval. Como dice Rodolfo Walsh, ahí seguirán hormigueando entre las plantas verdes, con sus caras oscuras, sus ropas remendadas, sus manos ennegrecidas: la muchedumbre de los tareferos. Hombres, mujeres, niños, niñas, el trabajo no hace distingos. Sin ley. Sin defensa. Hasta ahora, la jueza Verónica Skanata no avanzó sobre ninguna de las evidencias que lo sitúan a Puerta como máximo responsable de los casos de trata laboral denunciados.

38 años de exclusión

Sergio y Antonio son dos de siete hermanos, con una particularidad. Casi no se conocen entre ellos. En 1959, la familia Cornejo vivía tranquilamente cerca del arroyo de Rosario del Tala, Entre Ríos. Hasta que una feroz crecida partió a la familia en siete. La madre de Sergio y Antonio estaba embarazada, a punto de dar a luz. Aquel día de tormenta, la partera no pudo llegar y ella murió. Ante esa situación, el padre de los hermanos decidió desperdigar a sus hijos entre distintos parientes. Así fue como Sergio y Antonio se quedaron en Tala y en 1976 ingresaron junto a su padre en La Hoyita, el campo de la familia Etchevehere. Nunca más tuvieron contacto con sus hermanos y hermanas. Nunca más se fueron de ese lugar.
La historia de los Cornejo es una verdad que se grita en silencio, en el silencio impune creado en torno a la familia Etchevehere. Es una verdad que cruje por las calles de Rosario del Tala. Todos saben quiénes son pero todos callan.
Desde que salió a la luz el caso de explotación en uno de los cascos que forman parte de la empresa del Grupo Económico Etchevehere (Las Margaritas SA), el discurso del presidente de la SRA incluyó dos premisas para intentar desligarse de las denuncias: la primera era que los hermanos Cornejo vivían sobre el borde del río como montaraces, y que no tenían nada que ver con ellos, y el segundo eje fue que La Hoyita no tenía nada que ver ni con él ni con Las Margaritas SA. Ambas afirmaciones resultaron falsas.
El Grupo Económico Etchevehere, liderado por el presidente de la SRA, no sólo logró el encubrimiento de los medios de comunicación hegemónicos, sino que contó como aliado a Gerónimo “Momo” Venegas, el titular de la Uatre. El Momo se convirtió en los últimos años en un fiel “socio” de la Sociedad Rural.
–Etchevehere dijo en su discurso que no todos los que ganan plata eran explotadores. ¿Pudo preguntarle usted por los peones rurales encontrados en condiciones de extremísima precariedad en su campo La Hoyita?–, le preguntó este cronista al “Momo”.
–Sí, claro que le pregunté. Me dijo que tenía todos los papeles y que eran montaraces.
Ni los medios de comunicación hegemónicos, ni los dirigentes políticos aliados de Etchevehere, ni los representantes gremiales del sector ahondaron en el caso de los hermanos Cornejo. O quizás sí, preguntaron nada más que un poco, como para cumplir con la idea republicana de escuchar a la otra parte. Y la grandísima mayoría escuchó lo que quería escuchar (“son montaraces”), y fin del asunto. Mientras tanto, el eco de las palabras de los Cornejo siguió su derrotero intentando colarse en las conciencias del Cambio.
–¿Les gustaría aprender a leer y escribir?
Sergio: –¿Vamos a aprender a la edad que tenemos?
–¿Y por qué no?¿Les gustaría que las cosas fuesen distintas? –insistí. El silencio que siguió a la pregunta fue apabullante, insoportable hasta para el eco que había en esa habitación desgajada. Demoledor. Cinco segundos después, una respuesta tan incierta como inmensa. –Y por qué no, si alguna vez lo fueron.

Como patrón de estancia

“Eh, che, no somos mafiosos nosotros”. La frase retumbó entre las paredes del sexto piso de Reconquista 630, allí donde el “Momo” Venegas armó la sede central de la Uatre. Antes de pronunciar esa confesión, el “Momo” había escuchado en boca de Carlos Isequilla y Liliana Giménez, dos ex trabajadores del gremio, las irregularidades en la obra social, los casos de intoxicación de peones abandonados a su suerte y un accidente de tránsito que para Carlos fue una amenaza para acallar sus críticas.
En la larga mesa de la sala de operaciones de la Uatre ubicada en el microcentro porteño, no sólo el “Momo” miraba con sorna a sus interlocutores. También estaban Viernes Muñoz, secretario de Finanzas del gremio, y Ramón Ayala, secretario de Organización, otro hombre clave dentro del armado de la Uatre, quien ahora ocupa la titularidad del nuevo Registro de los Trabajadores Rurales y Estibadores (Renatre versión Macri).
Este cronista logró entablar un contacto con Carlos y Liliana en enero de 2012, luego de haber publicado una de las primeras notas sobre los desmanejos financieros del Momo dentro del Renatre. Primero fue un correo electrónico, luego una charla telefónica y tras la confirmación de que aceptarían hablar en “on”, un viaje a La Pampa que incluyó largas horas de conversación intercaladas con el análisis minucioso de documentos como libretas de peones rurales fraguadas, recetas de la obra social cuyos reintegros fueron cobrados por personal de la obra social de la Uatre en vez de beneficiar a los peones rurales y datos concretos de cómo el gremio inflaba el número de trabajadores registrados.
A las pocas horas de cerrar la primera parte de la investigación, –publicada el 13 de febrero de 2012–, este cronista dialogó con Venegas.
–Hay datos que indican que muchos peones eran registrados en la localidad El Bobadal (Santiago del Estero), cuando no eran de ese lugar. Y que se entregaban más libretas que trabajadores existentes. Hay más de 50.000 registrados en una localidad que tiene poco más de 1300 habitantes. ¿No le parece raro?
–Ah, ¿pero vos estás haciendo una investigación? Cómo puedo saber yo lo que están haciendo. Si estás haciendo una investigación, si tenés alguna denuncia, publicala, si te animás.
Esa fue la segunda nota de una larga serie de textos que indagaron sobre el encubrimiento del Momo Venegas a casos concretos de explotación laboral, a partir de la tercerización del trabajo de fiscalización en empresas vinculadas a la obra social de su gremio, y al manejo de una enorme caja de recursos que primero puso al servicio de Eduardo Duhalde y más cerca en el tiempo, a disposición de Mauricio Macri.
Las denuncias vinculadas al actual embajador argentino en España, Ramón Puerta y al presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, completan un cuadro de delitos cuyo eje central es haber subsumido a condiciones laborales infrahumanas a un conjunto de trabajadores para obtener una rentabilidad extraordinaria, tal cual lo estableció la Fiscalía Federal de Posadas en la investigación sobre el ex gobernador de Misiones.
* La primera presentación del libro será el sábado 15 de octubre, 19 horas en el Auditorio ATE, Carlos Calvo 1378, con la presencia de Alfredo Zaiat y Victor Hugo Morales junto al autor.
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viernes, 7 de octubre de 2016

Universidades en estado de emergencia

DOS CASAS DE ESTUDIOS SE DECLARARON EN CRISIS PRESUPUESTARIA Y OTRAS ANALIZAN SUMARSE

Las universidades del Comahue y de Avellaneda advirtieron que no cuentan con recursos para llegar a fin de año. La Universidad de las Artes se declararía en la misma situación. El Ministerio de Educación informó que analiza cada caso en busca de una solución.

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“En estado de emergencia presupuestaria y financiera”, así se declararon las universidades del Comahue y de Avellaneda, mientras otras instituciones se encuentran en una situación similar, aunque por ahora prefirieron evitar difundirlo. La declaración de emergencia significa que, con los fondos previstos, no pueden llegar a fin de año. Desde el Ministerio de Educación prometieron que llegaría para todo el sistema un refuerzo de 400 millones de pesos, pero hasta ahora no se hizo efectivo. Además, de los 500 millones que anunció Mauricio Macri el 2 de mayo para paliar el impacto de la inflación y el tarifazo, aún faltan entregarse 113 millones.
La Universidad del Comahue, que cuenta con más de 30 mil alumnos, tuvo que contraer deuda y achicar gastos para enfrentar la crisis presupuestaria. “Bajamos las actividades no esenciales, como la asistencia a congresos; suspendimos pasajes y viáticos que no tuvieran que ver con carreras de grado; redujimos algunas horas extra y suspendimos un aumento para las autoridades que estaba previsto por el Ministerio de Educación”, explicó a este diario Gustavo Crisafulli, rector de la universidad.
La casa de estudios tiene sedes en diez ciudades de las provincias de Neuquén y Río Negro, lo que aumenta los costos de funcionamiento. “En la Patagonia los precios son un 20 o 30 por ciento más elevados que en el área central del país. Además, tenemos sedes a 650 kilómetros del rectorado, lo que gastamos en comunicación telefónica y movilidad terrestre es muy alto. Una reunión del Consejo Superior (el órgano de cogobierno de la universidad) cuesta cerca de 50 mil pesos. Nuestras partidas para gastos de funcionamiento están agotadas”, resaltó el rector.
El caso de la Universidad de Avellaneda es similar. “Si hoy no gastamos en nada, sólo llegamos a pagar los sueldos de noviembre. Estamos complicados”, explicó a Página/12 Jorge Calzoni, rector de la Universidad de Avellaneda. “No se nos pagaron los contratos-programa; del colegio secundario no se pagó nada, tampoco del plan Fines –detalló–. Hay una deuda grande con la universidad.” Para Calzoni, la Undav necesita alrededor de 40 millones de pesos más para llegar a fin de año.
Desde el Ministerio de Educación aseguraron que se están buscando soluciones. “Estamos atendiendo con cada rector la situación puntual, el origen del déficit. Porque el ministerio transfirió todo en fecha. Y se está avanzando en lo que no se rindió de los contratos-programa”, dijo a este diario Danya Tavela, subsecretaria de Políticas Universitarias. “Uno de los puntos del déficit –agregó– se debe al crecimiento de plantas (docentes y no docentes) que estamos analizando en cada universidad.” También se refirió al refuerzo presupuestario de 400 millones de pesos que se confirmó en el último plenario del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN): “El monto estará para noviembre o diciembre”, agregó. De los 113 millones que falta distribuir sobre los 500 prometidos por Macri en mayo, Tavela reiteró que su asignación depende de los “incrementos en gas y agua”.
En el plenario del CIN celebrado en Jujuy el viernes pasado, los funcionarios de Educación aseguraron que los 400 millones se distribuirán con el modelo acordado por el CIN. “Según el criterio del CIN, a Comahue le hubieran correspondido 12 millones, pero nos llegaron 3,8”, se quejó Crisafulli sobre la distribución de los 500 millones. A la UBA le dieron 200 millones. “Muy discrecional”, cuestionaron varios rectores.
La Universidad Nacional de las Artes también se encuentra con graves problemas presupuestarios. “Los alquileres de nueve sedes, después de octubre, ya no los podemos pagar, no tenemos la plata”, dijo a este diario la rectora Sandra Torlucci. “La semana que viene tenemos sesión del Consejo Superior y es probable que decretemos la emergencia presupuestaria, porque eso nos habilita a tomar medidas de urgencia”, adelantó. Torlucci dijo que por contratos-programa la universidad debe recibir unos 15 millones de pesos anuales, pero que al día de hoy “no entró nada”. Y agregó que en el presupuesto del 2017 tampoco están contemplados los recursos necesarios para abonar los alquileres.
Las autoridades académicas consultadas por Página/12 afirmaron que los sueldos “están al día y son la prioridad”, y que incluso el dinero correspondiente a gastos de funcionamiento ha sido usado a veces para pagar salarios.
Según pudo saber este diario, las universidades de Rosario y de La Plata también atraviesan una compleja situación presupuestaria, aunque hasta el momento no lo han expresado públicamente.
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jueves, 6 de octubre de 2016

México: Dos estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa asesinados por hombres armados

H13 ayotzinapa students

En México, dos estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, ubicada en el estado de Guerrero, al sur del país, fueron asesinados por hombres armados el martes. La agresión tuvo lugar luego de que los hombres armados detuvieran un autobús que se dirigía a la localidad de Tixtla. Al menos otra persona perdió la vida y otras tres resultaron heridas en el incidente, entre ellas, un niño de ocho años de edad. Se desconoce quiénes eran los hombres armados.

lunes, 3 de octubre de 2016

Calificaciones sistema y política educativa al 03_10 2ro. PESCE

Nombre y Apellido
Reseña #1
Reseña #2
Calificación del parcial 1er. cuatrimestre
Nota final del 1er. cuatrimestre
TP #1
TP #2
Parcial
Calificación final y condición
Eugenia Elizabeth Nicosia
80
70
100
90
El bloque en el poder defiende intereses de clase dominante.
Las acciones tienen por objeto la práctica política.
La hegemonía tiene por objetivo la dominación política a través de una imposición cultural desde la clase dirigente
El propósito tiene por objeto la acción política con un objetivo estratégico.
No se especifica quiénes describen la posición y relación.
Recursos: elección de profesores por concurso y elección de contenidos curriculares, democratización de la universidad. (Ver comentarios a Eugenia)
8 (ocho)



Nain Florencia González
100
100
100
100
Que sea presidente no es sinónimo de ser la clase dirigente.
Puede haber hegemonía sin acción política.
Qué la universidad se dedique a resolver problemas de los argentinos esto crea hegemonía por imponer un cambio cultural sobre para qué sirve la universidad. (Ver comentarios a Nain)
8 (ocho)



Paula Estrella Alfaro
100
100
100
100
Ser presidente no quiere decir que pertenece a la clase dirigente.
Las actividades tiene por objeto la práctica política.
No se crea hegemonía por la práctica política. Por ejemplo “Aspiramos también a que todos comprendan nuestra revolución” esto crea hegemonía.
Los dirigentes marxistas como pertencen a un partido político defiende interese de clase social. No pertenecen a la clase auxiliar pues no comparten los intereses de la clase dirigente.
Las masas obreras no son intelectuales.
8 (ocho)



Rocío Nahir Tuñón
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jueves, 29 de septiembre de 2016

Campañas electorales en la era digital

Juan Pedro Gallardo asegura que la comunicación a implementar en elecciones democráticas, independientemente de sus soportes, tiene la obligación de incluir en su repertorio discursivo la dimensión del destinatario que exige obtener una relación equilibrada de ida y de vuelta con su interlocutor.
Por Juan Pedro Gallardo *
La explosión de las redes sociales para uso proselitista se produjo en el 2008 durante la competencia presidencial de Barack Obama. La prueba de efectividad que tuvo en la contienda la implementación de internet y sus productos más representativos, avalada entre otras cosas por la movilización de unos 13 millones de militantes en Facebook, marcó un antes y un después en el diseño de las campañas electorales.
Por supuesto que otros factores como el crecimiento de la conectividad, la masiva accesibilidad y la falta de regulación estatal ayudaron a fortalecer esta tendencia y a instalar definitivamente a la red en el mapa de medios. El contexto aludido hizo posible a su vez que la Política 2.0 gane más terreno en la amplia geografía de la comunicación proselitista e incorpore una dinámica superior a la mera difusión de propaganda por canales digitales.
Asimismo, el rol ciudadano en un entorno virtual y en un contexto de disputa política implica nuevos desafíos y cuestiones que deben ser analizadas. Si bien internet fue fruto de la ingeniería militar estadounidense, su expansión parcialmente liberalizada hacia los campus universitarios permitió la conformación de una masa de usuarios que aprovecharon las características propias de esta herramienta para poder difundir cuestionamientos al modelo de control social implementado desde las esferas gubernamentales y las trabas legales y comerciales que impusieron las corporaciones que monopolizaban la web.
Los hackers desde su conformación temprana se erigieron como una contracultura o subcultura frente a estos poderes. Dedicaron su accionar a la programación de software para la utilización libre y gratuita, entendiendo que la puesta en común de la información constituye un bien excluyente para el pleno ejercicio democrático. De acuerdo con el fin mencionado, llevaron a cabo una metodología de trabajo en red, de modo colaborativo, circular y bajo una ideología predominantemente libertaria.
Esta actitud contestataria no anuló el constante avance de la concentración de internet en pocos jugadores y la cotidianeidad de su uso, como la de cualquier otro objeto, apacigua su contemplación crítica. No obstante, sí provocó que dichas cualidades formen parte de las costumbres de los usuarios y que las grandes compañías relacionadas a este negocio –incluso las del mundo productivo y del trabajo en general–, orienten sus propias organizaciones y desarrollos con adecuación a esta perspectiva. El teletrabajo o el home office configuran ejemplos de este movimiento que funciona dentro de la conceptualización de lo que se denomina “trabajo líquido”.
No es propósito de estas consideraciones subestimar el poder que detentan los medios masivos de comunicación, a la hora de edificar consensos y fijar la agenda de temas que son de interés público. Sí hacen hincapié en el hecho de que la revolución producida por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, compuso una sociedad culturalmente distinta a la que se regía exclusivamente por el consumo de televisión, radio o diarios en papel.
En esta nueva era de ser en el mundo, los aspectos señalados fueron paulatinamente agregándose a las conductas de los internautas que además, frente a la unidad del ordenador personal, el gigantesco volumen de datos disponibles y la interactividad que la conexión permite, llegan a experimentar generalmente la sensación de una autonomía relativa importante.
Se trata de un proceso y no de un trayecto de conclusión finita. Se puede hacer referencia a un camino que consolida su pavimento a partir que avanza la mediatización de la sociedad y aumenta la cantidad de nativos digitales que habitan sobre el planeta. Por ello resulta vital para la elaboración de cualquier campaña tener presentes tales disquisiciones y darse cuenta que cuando se intentan construir en la actualidad alternativas mayoritarias y hegemónicas, los mensajes verticales van perdiendo efectividad frente a la horizontalidad de la comunicación.
Lo expresado no tiene nada que ver con el hecho de desplazar al líder como centro. Tampoco señala una supuesta carencia de eficacia que todavía tienen los discursos tradicionales al interior de las estructuras políticas-partidarias. Se concentra más bien, en el hecho evidente de que la comunicación a implementar en elecciones democráticas, sea con volantes en una esquina o a través de canales electrónicos y virtuales, tiene la obligación de incluir coherentemente en su repertorio discursivo la dimensión del destinatario que, por los parámetros culturales aludidos, no se conforma con el mensaje ofrecido sino que exige, entre otras cosas, obtener una relación equilibrada de ida y de vuelta con su interlocutor.
* Licenciado en Ciencias de la Comunicación - UBA.
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México: 30.000 personas marchan en el segundo aniversario del secuestro en Ayotzinapa

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El lunes en Ciudad de México, miles de personas marcharon para conmemorar el segundo aniversario del secuestro de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en el estado mexicano sureño de Guerrero. Los estudiantes fueron atacados por la policía local y posteriormente desaparecieron. Una investigación realizada por un equipo internacional de expertos en derechos humanos ha desacreditado la versión del gobierno mexicano de que los estudiantes fueron asesinados por una pandilla de drogas local. En cambio, los investigadores hallaron pruebas de que funcionarios estatales, federales y militares estuvieron presentes en la noche de la desaparición. Los expertos también han acusado al gobierno mexicano de dar evasivas y de tomar represalias contra los investigadores. La semana pasada, un representante de las Naciones Unidas visitó la escuela normal de Ayotzinapa y advirtió que había un “clima de impunidad”. Estas son las palabras de María de Jesús Tlatempa Bello, madre de uno de los estudiantes desaparecidos, durante la marcha del lunes.
María de Jesús Tlatempa Bello expresó: “Tuvimos que abrir los ojos radicalmente y darnos cuenta de en qué mundo estamos viviendo: un mundo de impunidad. En este mundo de impunidad en el que vivimos, quieren que nuestros hijos queden en el olvido, pero no lo van a lograr. Porque vamos a seguir resistiendo con nuestra lucha digna. Nosotros, como madres y padres, vamos a exigirle a este gobierno —no pedirle, sino exigirle— que devuelva vivos a nuestros hijos, porque así se los llevaron. La policía se los llevó vivos”.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Entrevista a la madre de uno de los estudiantes de Ayotzinapa, México

“El sueño de mi hijo era ser maestro para poder ayudarme”

Cristina Bautista recuerda a su hijo, pide justicia por él y sus compañeros y carga contra la falta de respuestas del gobierno de Enrique Peña Nieto. En el segundo aniversario de la desaparición de los 43 normalistas, compartió experiencias con las Madres de Plaza de Mayo.

Por Adrián Pérez
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Cristina Bautista participó de la ronda del jueves junto a las Madres de Línea Fundadora en un reclamo unificado.
Cristina Bautista Salvador cruzó a Estados Unidos en dos ocasiones. Dejó Alpuyecancingo de las Montañas, municipio de Ahuacuotzingo, en el estado de Guerrero, México, y se marchó al país del norte con un solo pensamiento en la cabeza: juntar dinero para levantar una casa donde vivir con sus tres hijos. “Soy madre y padre para ellos. El sueño de mi hijo era ser alguien en la vida y ser maestro para poder ayudarme”, señala con una voz tan enérgica como las manos de trabajadora que apoya en la mesa del bar porteño. En diálogo con Página/12, la madre de Benjamín Ascensio Bautista, joven de 19 años que desapareció con 42 compañeros de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, recuerda a su hijo, pide justicia por él y carga contra la falta de respuestas del gobierno de Enrique Peña Nieto. En el segundo aniversario de la desaparición de los 43 normalistas de Ayoztinapa, la mujer participará de una movilización a las 16 desde el Obelisco hasta la Cancillería.
Cristina trabajó en el campo hasta que el 26 de septiembre de 2014, el cuerpo de su hijo –y de otros pibes que querían ser maestros de escuela primaria– quedó atrapado en esa maraña amparada por el Estado mexicano y urdida con eficacia mercantil por el narcotráfico, las fuerzas de seguridad y los paraestatales. Cuando era feliz con sus tres hijos, Cristina amasaba pan que ofrecía en el mercado del pueblo y trabajaba en la educación inicial. Cada jueves vendía pozole, un caldo hecho a base de maíz que comercializaba a modo de emprendimiento familiar. Con los pesos recaudados compraba útiles para que sus hijos pudieran estudiar. Benjamín limpiaba las mesas y atendía a los clientes. Las hijas se encargaba de preparar los condimentos del pozole y mantenían la limpieza del lugar. Todos ayudaban. A los tres chicos les enseñó a preparar la tierra, abonarla, sembrar maíz, frijoles y calabaza.
Hoy bandonó las tareas rurales para dedicar todo su tiempo a la búsqueda de Benjamín. Cristina llega al encuentro con Página/12 con un sombrero ancho de paja que le cubre el cabello negro y un pañuelo color verde agua prolijamente anudado al cuello. Arribó a Buenos Aires desde Ciudad de México, donde participó de los preparativos para las actividades que hoy le recordarán al gobierno de Peña Nieto y al mundo entero que ya pasaron dos años sin novedades sobre el paradero de los 43 estudiantes.
Dice que en Estados Unidos se desempeñó seis meses como empleada en Car Wash. También limpió casas. Después se fue a McDonald’s, donde cubría el horario de 7 a 15; por la tarde trabajaba en Burger King de 17 a 24, viernes y sábados, de 17 a 1. “Trabajé cinco días a la semana quince horas diarias. Es muy difícil. Si no trabajas, no comes. Trabajes o no, tienes que pagar la renta”, recuerda la mujer su paso por Connecticut. “Había paisanos y, con contactos, pude llegar allá. Llegué cruzando la frontera, caminando por el bosque”, completa.
Y cuenta que, además de leer, escribir y estudiar, a Benjamín –que era un chico muy alegre– le encantaba imitar a Michael Jackson. “Ninguna canción le gustaba en particular, se sabía todas, las cantaba y bailaba”, rememora la madre. Entre los mayores anhelos, Cristina señala que su hijo soñaba con enseñar, y que esa vocación lo llevó a inscribirse en la Escuela de Ayotzinapa. Había mostrado, además, cierto interés por la informática. “Yo no sé qué es eso. ¿Por qué no mejor agarras una carrera que puedas terminar y empiezas a trabajar?”, le aconsejó a Benjamín al ver que “había unos chavos en el pueblo que estudiaban licenciatura y no conseguían trabajo”. Con la sugerencia de la madre, Benjamín se volcó por la posibilidad de ser maestro.
El 15 de septiembre de 2014 fue el último día que Cristina vio a su hijo. Llegó a la casa a las tres de la tarde. Había viajado a Chilapa de Alvarez para entregar documentos del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) donde se desempeñó un año como educador comunitario. A partir de esa experiencia supo de la Normal. “Hay una escuela para los pobres como noso- tros, para los hijos de campesinos, que se llama Ayotzinapa, es internado, no se compra nada. Sacó su ficha y se anotó. Entró muy contento”, evoca la mamá que le contó el hijo.
En el almuerzo con sus hermanas y su madre, Benjamín se mostró entusiasmado con su visita a Puebla y Veracruz. “Estaba muy contento porque había conocido más escuelas para pobres y se daba cuenta de que el gobierno no quería que existieran escuelas normales rurales, porque ahí defendían a la gente luchadora, que peleaba por sus derechos”, sostiene Cristina.
La madre de Benjamín dice que es muy triste saber que pasaron dos años sin novedades de los jóvenes. “Le exigimos al gobierno mexicano que los presente con vida porque se los llevaron vivos”, manifiesta la mujer, y señala que, además, los sobrevivientes pudieron ver el momento en el que los agentes de seguridad subieron a los normalistas a las patrullas.
Un acuerdo firmado en 2014 por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Estado mexicano y representantes de los estudiantes desaparecidos estableció las tareas del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que trabajó en la investigación del caso Ayotzinapa hasta el 13 de abril, cuando México dio por concluido el trabajo del grupo. En septiembre de 2015, los expertos rechazaron, en un informe de 550 páginas, la versión oficial que sostenía que los estudiantes habían sido asesinados y sus cuerpos incinerados en un basurero de Cocula.
El 28 de octubre de 2014, los padres de los 43 estudiantes se reunieron con el presidente mexicano. “Peña Nieto nos dijo que había sido la delincuencia organizada y que le diéramos un poquito de confianza, que iba a encontrar a los responsables topara con quien topara”, afirma la mujer. Los padres volvieron el 24 de septiembre de 2015 a la residencia presidencial para recordarle al mandatario que no había cumplido con su palabra. “Usted no entiende nada porque no ha perdido ningún hijo, no sabe el dolor y el sufrimiento que tenemos”, le dijo al jefe de Estado. Los familiares presentaron 150 mil firmas que apoyaban las recomendaciones del GIEI, entre ellas, que los militares, la policía y Tomás Zerón, funcionario involucrado en la búsqueda de los normalistas, sean interrogados por la Justicia.
Antes de entrar a la plaza de Mayo, para participar en la ronda de las Madres, Cristina dice que quiere intercambiar su experiencia con las vivencias de las Madres. Cristina apura el té de manzanilla, sale del bar y se pierde en el enjambre humano de la city porteña. Se funde en el abrazo de los pañuelos blancos, en el pedido de Justicia y aparición con vida de Benjamín.
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Marguerite Feitlowitz, especialista en el lenguaje de la dictadura

“Los juicios surgieron de una necesidad popular”

Traductora y especialista en literatura, una obra de Griselda Gambaro le despertó el interés por Argentina. Tras años de trabajo, publicó un formidable análisis del peculiar idioma que hablaban los militares, su supervivencia y su anulación, que se acaba de editar en castellano. El nuevo país, la amnistía y la vuelta de la justicia.

Por Andrew Graham-Yooll
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Marguerite Feitlowitz considera que Emilio Massera fue “el gran orador del Proceso”, con una obsesión por el lenguaje, el ritmo, tono y capacidad de confundir. Solemne, declaraba que su discurso era producto de “meditación” sobre la “realidad objetiva”. La tiranía tiene lenguaje propio para la brutalidad. Massera, almirante al frente de la Armada, “accionista del terror”, coleccionista de arte argentino en sus oficinas en la calle Cerrito, aspirante a presidente con un partido de su creación, fue investigado por Feitlowitz durante casi ocho años. El resultado es un estudio impresionante sobre el idioma del autoritarismo. “Viví en Buenos Aires la mitad de 1990, luego la mitad de cada año hasta que se publicó el libro en 1998. Vine por primera vez en 1989. Pero usted sabe cómo este país se le mete a uno. Ahora celebro que mi libro se haya publicado en la Argentina”.
–Usted enseña literatura, ¿cómo se encaminó al estudio del discurso del terror? Quizás ese texto también sea literatura: la de máxima vileza… Mary Shelley lo hizo con Frankenstein en 1818, si bien lo de ella fue el producto de su imaginación. Lo suyo es la realidad.–No pensé que podía meterme en el tema Argentina. Fui escritora toda mi vida y traductora literaria. El primer libro que traduje fue una colección de tres obras teatrales de la dramaturga francesa Liliane Atlan, cuya familia materna fue aniquilada por los nazis. Sus obras tratan la historia, con las distorsiones de la memoria y del terror. Atlan pasó la Segunda Guerra Mundial escondida. Fue parte de un círculo de intelectuales judíos en París que incluía a Jacques Derrida. Pertenecían a una red neo-ortodoxa que trabajaba sobre textos antiguos, estudiaron hebreo, Liliane se interesó mucho por el estudio de la Kabbalah y temas asociados… Le digo esto porque me influyó, también sus reflexiones sobre el yiddish desde lo francés, donde hay influencias del ladino, del lenguaje de los judíos griegos y turcos. Su familia se originó en Salónica. Yo estaba traduciendo estas obras suyas y vi una corriente de ecos y cómo pesan en nuestro pensamiento actual, en lo que somos. Siempre tuve un gran interés por ese tema. Crecí en una familia políglota. Éramos todos muy conscientes de la importancia de la lengua.
–Es un antecedente complejo, quizás un camino esencial, pero ¿cómo llegamos a la Argentina?–Entré a la Argentina como escritora a través de una amiga que conocí en París, la dramaturga Griselda Gambaro. Para mí fue importante traducir su obra Información para extranjeros (Ediciones de La Flor, 1995) y otras piezas suyas. Su teatro me fascinó. Mucho de su lenguaje tiene un código, muchas escenas se sitúan en la historia argentina mediante esos códigos. Están todos ligados a la historia Argentina. Estaba traduciendo la obra en casa en Brooklyn durante los juicios a los comandantes de las juntas. Daba una sensación muy extraña.
–Eso fue en 1985…–Por lo tanto mi referente para la obra de Gambaro fue el Nunca Más, que hacía poco se había traducido al inglés y publicado en Nueva York y Londres. Para mí fue muy importante. Su lectura es casi inaguantable, transmite una impresión de brutalidad y terror. Eso fue muy importante y por eso quería conocer la realidad desde otro ángulo. Obtuve una beca Fulbright que me permitió viajar a la Argentina para traducir más obra de Griselda Gambaro. Ese fue el comienzo de mi labor.
–Me transmite la impresión que venir a Buenos Aires fue una culminación de algo en su vida. Produjo un gran libro ¿y ahora?–Vine a Buenos Aires para comenzar este libro con preguntas bastante simples: ¿qué palabras ya no se toleran ni se usan? por ejemplo. Eran preguntas a las que quería respuestas. Tuve la suerte de conocer al rabino Marshall Meyer. Me puso en contacto con Yoyi Epelbaum y con Gerardo del Oro y con otra gente. Me llevó a Yoyi y a Emilio Mignone. Cada vez que conocía a una persona, esa me presentaba a cinco más. Hice mis preguntas y la gente respondió. Esto fue en 1990. Para mí fue el momento… La gente estaba más dispuesta a hablar. Tantos me ayudaron, en el CELS, en la Asamblea, todos. De haberlo intentado al año siguiente, luego de los indultos, hubiera sido más difícil, muchos callaron. Usted recuerda esos tiempos, cundió una profunda depresión en el círculo de los derechos humanos y la comunidad de sobrevivientes. Hubo suicidios, como en el caso de Augusto Conte, uno de los fundadores del CELS y padre de un desa- parecido, que luego de años de lucha tenaz no pudo seguir.
–Le confieso que visto desde Londres, donde vivía yo, los indultos parecieron una buena idea como camino para explicar el pasado, una forma casi sudafricana (que desde luego fue posterior a 1991 y además se inspiró en el juicio de las Juntas en algunos aspectos) de levantar o postergar la pena para lograr la información. Luego nos desayunamos con la noticia de que los indultos eran parte de un pacto preelectoral que involucraba sumas sustanciales de dinero para la campaña. Era otro trámite político y corrupto. En aquel momento la Argentina parecía querer renovarse dejando atrás a lo pasado. Pero no fue así.–Estoy convencida de que este complicado camino de la memoria en desarrollo se inició en 1985. Establecer el nivel de relaciones que logré yo hubiera sido imposible a comienzos de los años noventa y después. Trabajaba con Griselda Gambaro en ese primer viaje en 1989. Ahí supe que quería hacer un libro, aunque no había elaborado una estructura. Sabía que tenía que ser sobre el “léxico del terror”. Tenía ese título en la cabeza. También tenía mis preguntas, conocía mi tema en lo literario y lingüístico, y como se sabe, una pregunta lleva a otra, y otra, y otra… Por lo tanto el libro se desarrolló en formas que nunca hubiera pensado. El capítulo segundo fue el que escribí primero basado en (el físico desaparecido y reaparecido) Mario Villani (ver Página/12 del 28 de noviembre de 2011). Juntaba material para el primer capítulo y luego el tercero y las otras tomaron forma. Cada viaje estaba dedicado a un capítulo. El capítulo III era uno que no quería escribir. Se trata de la DAIA. Como judía que soy me resistía. Hallé una familia tras otra que me contaron historias de cómo habían sido maltratadas, abusadas, por la DAIA. Pero tenía que escribirlo. Marshall Meyer me abrió su archivo y eso fue importante. Y ya ve, cuando comienza uno a tratar el discurso, el lenguaje, es llevada a otros discursos.
–Hay un punto que enfatiza el terror porque no es un discurso del terror. Por ejemplo, tomo el momento final del juicio cuando en su defensa Massera dice que se lo acusa de matar a gente pero su fuerza libró una guerra, en defensa de la vida y del país. Cada vez que leo ese pasaje, me acuerdo de su libro. Fue uno de los momentos más claros del léxico del terror, como cuando los asesinos hablan de amor, hermandad, paz, lealtad y sacrificio y heroísmo.–Hay cosas que veo yo reconociendo que no tuve el compromiso en los hechos que tuvieron otros. Pero una imagen que a mí siempre me conmueve pertenece a la presencia de los jueves en la Plaza de Mayo, cuando alguna persona dibuja la silueta de una persona en el cemento y a eso agrego la foto del jovencito que se acuesta en el piso y su abuela dibuja el contorno del niño. Era una “abuela” que con un marcador recorría la silueta de un hijo o de una hija con las líneas del nieto. Bueno, esa evidencia también es parte del léxico del terror… (hay un silencio en la conversación). ¿Dónde estábamos? Ah, en los matices del discurso. Es un aspecto del espacio público. Yo no pensaba en términos de una teoría del discurso o en un aspecto intelectual o filosófico. Tengo una buena educación, pero no tengo una línea para el discurso. Le aseguro que puede desarrollar la teoría del discurso que quiera con este libro, pero en esto no comencé con una teoría. Salí con lo que la gente me decía.
–Y en los comienzos estaba Griselda Gambaro…–Era la investigación que había hecho antes de lo que hace al lenguaje. Sin eso no habría llegado a Griselda.
–Y pasaron los años, sin el epílogo que ahora le ha puesto a la edición argentina. Nos estamos remontando casi veinte años a la primera edición. Pero había un antes de esa publicación, cuando ni siquiera se había propuesto una investigación ¿cómo ve ahora lo que vivió a través de la narración de sus entrevistados?–No he mirado atrás y no miraba cuando escribí el epílogo. Pero hay que notar que es una traducción del final que le agregué ya a la segunda edición en inglés. Es muy parecido al resto de los capítulos, en cierto sentido. Viajé a Buenos Aires por dos semanas en diciembre de 2009 y era el momento en que a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner recibió amenazas de una bomba en su avión. Al día siguiente de eso, yo tenía programado ir al juicio de la ESMA. Era una de esas semanas en que cada día estallaba algo. El epílogo no es convencional porque no mira para atrás, es una narración como la de un capítulo. También estuve bastante tiempo con el fotógrafo Gerardo del Oro, cuya hermana estuvo presa con Julio López. Y Julio López le había dicho a su familia lo que le había sucedido a ella. Fue uno de los últimos en verla con vida. Sorprende. Y Gerardo y su cuñado habían estado conversando con López durante la causa en La Plata unos días antes de que desapareciera, que es cuando salen a buscarlo. Sucedía de todo, de todo y así escribí esa pieza última que tiene 46 páginas para actualizar el libro. Digo eso, lo escribo reconociendo el concepto que en la Argentina nada se puede actualizar, todo es un continuo permanente. Una experiencia continua. En 200 años de vida independiente la Argentina ha sido un tumulto constante. Este es un país que nunca ha visto o vivido un período prolongado ni formal de vida política o social. Mi editor argentino me cargaba y decía que debí haber incorporado ese comentario en el epílogo. Somos un ejemplo de crisis sin fin, me dijo.
–Bueno ¿y ahora?–No soy tan ingenua como para pensar que mi libro era de actualidad y que estaría impresa la traducción en pocos meses. Este lugar es sísmico. Hay semanas en que estalla algo y explota todo y adiós actualidad de un libro. De golpe, toda la historia argentina se presenta ante los ojos. Uno de los temas de este libro es el paso del tiempo. Cada capítulo se remite a un momento preciso del pasado, pero también a la instancia de mi investigación y además al momento en que escribí el texto. Ese ambiente recorre el epílogo que tiene lugar aquí y ahora en la Argentina. Comencé este libro en agosto de 1990 hacia el fin del invierno y casi veinte años después me dediqué a escribir el epílogo en la misma línea y estilo del resto del libro y que tiene su punto final en la primavera de 2009. En los términos de forma y estilo, el libro casi cumple un círculo completo. Si escribiera otro epílogo debería ver como lo mantengo en la misma línea y estilo. Lo que quiero acentuar es que sucedieron cosas impensables desde que comencé a trabajar. Entre ellas, pensé, a diferencia de lo que me dijo usted, que los indultos eran impensables. Y luego fue impensable que esa decisión pudo ser revertida.
–Interrumpo, le pido disculpas. Creo que lo impensable que usted así define tenía el antecedente claro de los juicios a las juntas en 1985…–Yo creo que se hallan en otro contexto histórico. Sin embargo, luego de todos esos años, la cancelación de los indultos sucedió. Nuevamente, enfatizo que el movimiento constante continúa. Era impensable, inimaginable para mí, que pudiera dejar una piedra en la tumba de la madre de Ana María Carega (que fue secuestrada el 13 de junio de 1977 cuando tenía 16 años y luego liberada después de severas torturas). Cuando el libro se publicó, creo que había 56 hijos de desaparecidos que habían recuperado la identidad de sus padres biológicos. Cuando se publicó el epílogo el número había crecido a 105 y hoy son 120. Sigue habiendo novedades. Esto no es el tipo de historia ante la cual un puede decir, “Y, bue… con esto estoy al día. Ya sé todo.” Sería ridículo.
–Usted ha estado “observando” a la Argentina durante un cuarto de siglo. ¿Cómo responde a una pregunta importante para mí a la que no tengo respuesta clara? Yo temo que esto puede volver a suceder, no ahora, no mañana. Y eso a pesar de la famosa conclusión del fiscal, el doctor Julio César Strassera. Quizás no vuelva a pasar en breve. Sólo puedo rogar que no vuelva a suceder. Al fin y al cabo, hubo un “año del terror” que fue así llamado que ocurrió en 1840 durante el gobierno del general Juan Manuel de Rosas. Con muchos desaparecidos en las noches y con víctimas que se hallaban degollados en los descampados de entonces. Y luego la matanza salvaje en el noroeste que ordenó Bartolomé Mitre. Hay más, no tan extendidos. Son antecedentes del terror que luego vendría con Jorge Rafael Videla.–Para hoy, opino que los tribunales federales que siguieron a la anulación de los indultos tienen una tremenda importancia. Estuve aquí en 2009 y ahora unos días. Hablo con mucha gente. Debo cuidar cómo le contesto. Me parece que a pesar de todo lo que se pueda criticar en los juicios de ahora, estaban dirigidos a poner fin a la impunidad por su extensión casi sin fin, pienso que su sólo ejercicio es de gran importancia. El hecho de que surgieran a partir de los esfuerzos de abogados, estudiosos y activistas de los derechos humanos y finalmente que hubiera un presidente que logró los juicios tiene valor en sí. Agrego que creo que los juicios surgieron de una necesidad popular y del sentimiento de una parte de la población civil. Eso es grande, realmente grande.
–¿Puede decir que ve una sociedad más saludable?–Es una pregunta muy amplia. No conozco tanto la naturaleza histórica de esta sociedad, las fechas que usted acaba de mencionar. Tendría que ser una estudiosa para opinar sobre el comportamiento de lo social en los dos siglos del país. Pienso en el ahora, en los juicios y todo lo que está conectado con ellos y que surge de ellos que es muy importante. La idea de una ESMA convertida en un Centro Cultural es una indicación clara que la historia no se censura en forma macabra, como sucedió en los años noventa. Hay gente que estudia las décadas recientes y cómo ocurrió todo. Un hecho que me impresionó el año pasado fue un seminario doctoral en la UBA al que fui invitada y fue fascinante. Había unos siete u ocho abogados, una mujer que trabajaba en el Ministerio de Seguridad, otra mujer que trabajaba en el Museo de las Malvinas, un psicólogo, un psicoanalista que es hijo de desaparecidos, varios “hijos” en su cuarta década, una mujer cuyo padre había sido muerto y creció con ese secreto familiar en Resistencia… un abogado de Neuquén que viaja para participar en este seminario… La variedad era impresionante. Y esta gente está trabajando en sus tesis doctorales en los temas de represión, memoria, representaciones de la memoria, a muy alto nivel. Eso era muy valioso porque tiene que haber un nivel de estudio académico, una nueva investigación. Esto tiene que continuar a través de los años para que la investigación no provenga de una sola fuente. La experiencia atraviesa líneas ideológicas para ver lo compleja que es la historia. Hay tantas variables, tantas sutilezas… y tantas emociones que pareciera que no pueden convivir pero conviven. Esto es saludable y conmovedor. Y esto está en la Argentina de hoy.
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domingo, 25 de septiembre de 2016

Sudáfrica: Policía ataca a manifestantes que piden educación gratuita

22 DE SEPTIEMBRE DE 2016
TITULARES

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En Sudáfrica, la policía lanzó gases lacrimógenos y granadas de aturdimiento contra estudiantes de la Universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo, que se manifestaban por segundo día consecutivo contra el aumento del 8% en las matrículas propuesto para 2017. Los estudiantes piden que la educación sea gratuita. El año pasado, multitudinarias manifestaciones estudiantiles desarrolladas en todo Sudáfrica obligaron a la universidad a revertir sus planes de aumentar la matrícula para este año académico. El martes, al menos 30 estudiantes fueron arrestados por la policía y varios de ellos resultaron heridos. Las manifestaciones han obligado a la universidad a cerrar sus puertas durante esta semana. También la Universidad de Ciudad del Cabo permaneció cerrada el miércoles por temor a que se desarrollaran manifestaciones de protesta.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Una Campaña del Desierto educativa

Por Eduardo López y Mariano Denegris *

El grupo de empresas que gobierna el país desde diciembre de 2015 habla con una transparencia que asusta. Liderados por el Presidente de la Nación que reflexiona sobre la angustia de los patriotas por haberse independizado del querido Rey y no desaprovecha oportunidad ante el micrófono para defender a los grandes empresarios como si fueran débiles presas del abuso del trabajador, sus ministros siguen sus pasos hacia el sinceramiento del discurso.
Esta semana se ha sumado el Ministro de Educación y Deportes que definió en Choelé-Choel, Río Negro, el proyecto educativo de su gobierno como “una nueva Campaña del Desierto”. Puede sorprender, pero sólo asusta. Esteban Bullrich utilizó la metáfora de un genocidio en el mismo lugar en que fue realizado.
La idea de “desierto” fue utilizada para justificar la masacre de los Pueblos Originarios en el Sur durante la segunda mitad del Siglo XIX. Las tierras estaban “desiertas” para los conquistadores puesto que allí no había seres humanos. Este razonamiento que funcionó como justificación moral de las conquistas eurocéntricas fue rubricado por la historia oficial. Sin embargo, a lo largo de los años de nuestro convulsionado derrotero institucional se construyó un piso de consenso sobre el valor de la democracia. Ese es el piso que pretende perforar el gobierno de Mauricio Macri mediante algunos discursos.
A las lamentables declaraciones negacionistas de un ex ministro de Cultura sobre el número de desaparecidos en la última dictadura cívico militar, se suma la desafortunada metáfora del ministro de Educación. Para ilustrar esa base de consenso democrático podríamos citar el ejemplo de la comunidad rionegrina que hace ya unos años abordó desde su Legislatura estos debates sobre el pasado y modificó por ley la letra del Himno Provincial. La frase “Ha dejado atrás el tiempo, ahora marcha rumbo al sol, sobre el alma del tehuelche, puso el sello el español” fue sustituida por “Patagónica su tierra, Junto al mar es bendición: ¡sus riquezas para todos construyendo la Nación!”. El sistema educativo es uno de los principales ámbitos en donde se debe promover esa revisión de la historia para alcanzar consensos de convivencia democrática. Por eso es preocupante que sea el máximo responsable del área educativa el portador de ese discurso.
Pero la metáfora de la “Campaña del Desierto” adquiere su sentido pleno cuando se la lee como un nuevo sinceramiento enunciativo. ¿Quién habla? ¿Desde dónde habla? Desde que en 1916 se puso en práctica la Ley de voto obligatorio, secreto y masculino, el grupo de familias que venía gobernando durante más de medio siglo la Argentina no pudo acceder más al poder ejecutivo nacional sino mediante golpes de Estado o camuflados al interior de partidos populares. Hasta las elecciones de 2015. La Alianza Cambiemos representa la versión más acabada de un gobierno orgánico a las clases dominantes en los últimos cien años de historia. Desde esa mayoría electoral comenzaron a transparentar sin pausa su lenguaje patronal.
Esteban José Bullrich Ocampo pertenece a las familias que se vieron beneficiadas por la distribución de esas tierras. Es uno de sus descendientes. Para realizar el oxímoron de conquistar un desierto aquellas familias se sirvieron del reciente Estado nacional. Sus herederos aborrecen del intervencionismo estatal. Se esmeraron en los últimos años en construir la idea de que el populismo es la forma en que el estado se entromete artificialmente en la naturaleza del libre mercado para garantizarle condiciones de vida inmerecidas a quienes por incapacidad o desidia individual no logran triunfar como emprendedores. Sin embargo, fue el dinero del Estado el que garantizó la importación de los fusiles Remington que permitieron la acumulación originaria de tierras. El mismo aparato estatal que hoy es atendido sin intermediarios por accionistas y gerentes de unas pocas empresas. Los dueños de la Patagonia, los apellidos grabados en bronce en los pasillos de la Sociedad Rural ocupan hoy los distintos ministerios.
“No con la espada, sino con la educación” oscureció Esteban José su infeliz comparación. Y aunque tal vez la pluma no excluya la aplicación de la violencia estatal en manos de la otra Bullrich del gabinete, su agregado desnuda los objetivos en materia educativa. Si los generales de Roca pusieron las tierras al servicio de unas pocas familias, los gerentes de Macri intentan hoy poner la educación al servicio de pocas empresas. No estamos frente a los mecanismos tradicionales de privatización. No se trata una escuela privada más o menos. La tercerización de la responsabilidad educativa se juega en el ingreso masivo de ONGs, que encubren al capital privado, dentro del sistema educativo público. Monsanto y Coca-Cola elaborando los programas de “alimentación saludable” de nuestras escuelas; el Grupo Pearson, dueño de medios y editoriales, a cargo de la evaluación educativa; Microsoft reemplazando el diseño soberano de nuestro software pedagógico. Son sólo algunos ejemplos de la “campaña del desierto” que se proponen los nuevos/viejos conquistadores.
Cuando sinceran su discurso no lo hacen por error, sino por convicción. Es la forma de naturalizar una mirada patronal de la vida y de la sociedad. No dejar pasar esas frases aparentemente descuidadas, no habituarnos a que ese repertorio constituya el sentido común es la tarea de los que creemos en el Estado como garantía de derechos para todos y no de negocios para pocos.
* Secretarios general y de Comunicación de UTE-Ctera, respectivamente.
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“La calidad de la educación en un enfoque competencial”

Bienvenido sea el controvertido término de las  “competencias básicas” , entendidas como capacidades holísticas e integrales, como conjuntos...