lunes, 12 de septiembre de 2016

Graciela Morgade, a diez años de la ley que cambió la forma de encarar un tema tabú en las aulas

“La educación sexual integral hace a la escuela más justa, pero también más interesante”

La decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA fue una de las expertas convocadas para redactar los lineamientos curriculares para implementar la norma. Aquí, analiza el camino recorrido en esta década: el impacto en los docentes, los miedos que se fueron venciendo, el involucramiento de los gremios, lo que todavía falta.

Por Verónica Engler
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Hace una década, en octubre de 2006, en la Argentina se sancionaba la Ley Nacional 26.150, con la cual se creaba el Programa Nacional de Educación Sexual Integral. Así se iniciaba un arduo y promisorio camino para que en el país la escuela fuera un lugar mucho más amplio, integrador y respetuoso de las diferentes identidades que quieran asumir tanto quienes educan como quienes están aprendiendo. Los lineamientos curriculares de la ley definen la educación sexual desde un abordaje integral y no reducido al modelo ‘biomédico’, que se centra en la prevención de enfermedades o embarazos. Algunos de los temas de aprendizaje comunes y obligatorios –que deben adaptarse a la edad de alumnos y alumnas– se refieren a las distintas formas de organización familiar (que no se reducen al clásico mamá-papá-hija-hijo), el respeto a la intimidad propia y ajena, la prevención del abuso sexual, las relaciones de género entre varones y mujeres, el respeto por la diversidad de identidades, y la necesidad de luchar contra las discriminaciones y los estereotipos, entre otros. Todas cuestiones que, a simple vista, implicaban una revolución copernicana en las aulas si se tiene en cuenta que hace diez años en la sala del jardín de infantes las nenas solían jugar en el rinconcito de la cocina y los nenes en el de los bloques, o que en cualquier recreo cuando las chicas optaban por correr y gritar las maestras las podían reprender porque “se portan mal como los varones”, o que en las aulas del colegio para dar una clase de educación sexual se exponían láminas rosa para mostrar el aparato reproductor femenino y azul para el masculino (además dando por sentado que la opción correcta para todos y todas era la heterosexual, y no otras). ¿Ha comenzado esa revolución de los cuerpos y de las formas en que aprendemos a vivirlos? ¿Ha sido una década ganada? ¿En qué sentido? “Se ha iniciado un camino, pero todavía hay mucho por recorrer, mucho por investigar, por discutir”, señala Graciela Morgade, decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y una de las expertas convocadas hace diez años por el Ministerio de Educación para redactar los lineamientos curriculares para implementar la ley.
–Usted investiga desde hace más de una década sobre educación sexual y sobre cómo aparecen los cuerpos y las sexualidades en las aulas. ¿Cómo empezó a trabajar en estos temas?–Arrancamos en 2004, pero previamente yo había estado investigando varios años alrededor de la docencia en el nivel primario como trabajo femenino y la feminización del cuerpo docente, desde una mirada que se pregunta de qué modo el carácter femenino de las mujeres maestras se articulaba con las formas del trabajo docente. Pero en algún momento, a partir de diferentes experiencias históricas, comencé a preocuparme por una cierta dicotomía que veía en el movimiento social de mujeres entre las cuestiones de género y educación y las que tenían que ver con los derechos sexuales y reproductivos. Y esto también tiene que ver con cómo el concepto de género fue cambiando. Porque en un momento decíamos que el género era lo cultural y el sexo lo biológico. Entonces se empezó a criticar más fuertemente al concepto de género como excesivamente binario, y esto lo hicieron mucho los movimientos de gays, lesbianas, trans y travestis. Ahí la categoría de género ilumina lo que, desde nuestra perspectiva, es la mejor manera de entender el cuerpo y la sexualidad, que tiene que ver con las construcción social del cuerpo.
–¿Cómo es esa construcción social del cuerpo?–Ya no diríamos que está lo biológico por un lado y lo social, lo cultural, por otro. Esa construcción del cuerpo social implica que la materialidad que en cada sujeto tiene que ver con lo biológico, en un mundo social se vive de una determinada manera, se disfruta o se padece de una determinada manera, y eso tiene mucho que ver con los significados que se le da a la cuestión de las feminidades o las masculinidades, por ejemplo. También entran en juego las identidades abyectas o prohibidas, lo que llamamos disidencia sexual. Entonces, no hay solamente dos maneras de vivir el cuerpo, hay muchas maneras de vivir el cuerpo sexuado, y tiene que ver con muchas posibilidades distintas que ya no es femenino/masculino, mujer/varón, heterosexual necesariamente, sino que el deseo, la forma de vivir el cuerpo, la forma de estar en el mundo tiene muchas alternativas.
–¿Qué encontraron en las aulas al investigar sobre educación sexual?–En ese momento, en 2004, se estaban discutiendo leyes de educación sexual, por eso nos metimos de lleno para ver qué concepto había en las aulas en el momento de esa discusión. Lo que encontramos al principio, y que en muchos casos hoy sigue en pie, es la visión biologicista. O sea: que hay un sexo y que el sexo está determinado por una configuración genética, biológica, y entonces, para abordar la sexualidad se habla del aparato reproductor. La ley (Nacional de Educación Sexual Integral, N° 26.150) finalmente se votó en 2006 y los lineamientos curriculares, los contenidos, en 2008; y la documentación y todos los materiales que se fueron produciendo a partir de ahí, fueron intentando desplegar lo que está en la ley, que es el concepto de sexualidad desde una perspectiva integral. Esta perspectiva implica pensar que hay, efectivamente, una dimensión biológica, pero también hay una dimensión histórica y cultural, una dimensión ética, que tiene que ver con los valores, una dimensión emocional, psicológica, que todas esas dimensiones configuran la sexualidad. Y la educación sexual se tiene que hacer cargo de todas esas dimensiones, y por lo tanto no tiene que ser biología solamente.
–La Ley Nacional de Educación Sexual Integral supone una mirada sobre la sexualidad que no se limita al aspecto biológico de la misma y que incluye la perspectiva de género. ¿Me puede contar en qué consiste esta otra mirada que propone la ley?–La perspectiva de género es una perspectiva que es crítica, que critica la desigualdad, la relaciones sociales de poder. Entonces, no se trata solamente de hablar de sexualidad en todas las materias, sino de hacer una crítica de las formas en que ciertas relaciones de poder implican padecimiento para los sujetos, porque sufren discriminación o sufren físicamente, o emocionalmente, o quedan en una situación de subordinación, inclusive a veces aceptándola, porque puede haber procesos de autoconvencimiento que atraviesan las personas. La ley habla de integralidad, y todos los documentos posteriores fueron abriendo la cuestión, hacia una manera compleja de entender la sexualidad, multidimensional, altamente diversa, y es fuertemente igualitaria en un sentido político, que es el poder decir que todas las identidades sexo-genéricas tienen derechos.
–Posteriormente a la sanción de la ley usted ha investigado particularmente el nivel de la escuela media. En esta década transcurrida, ¿cuáles fuero los cambios que se registraron?–Cuando nosotras entramos en las escuelas nos decían que había educación sexual porque la profesora de biología daba las clases de sexualidad o porque iban agentes externos a vender elementos para la intimidad femenina. Pero cuando trabajamos con profesoras y profesores que tienen interés en hacer una mirada desde la ley y desde la perspectiva de género y derechos, lo que empezó a pasar es que se dieron cuenta de que su formación de base, su formación disciplinar no había incluido esta mirada.
–¿No se sentían capacitados para abordar la propuesta que hace esta ley?–Claro, entonces hay un primer nivel, que es que si se visibiliza la cuestión de los derechos y se habla de los estereotipos, se entiende que hay una crítica social a la falta de oportunidades. Y para esto es más o menos sencillo ver que hay pocas mujeres presidentas, o que todavía hay discriminación hacia las lesbianas y los gays. Este primer nivel de conocimiento social fue visibilizado: está la ley de matrimonio igualitario y la ley de identidad de género, por ejemplo. Pero lo que nos preocupa hoy es que en cada materia escolar hay una crítica de género para hacer, hay una crítica al androcentrismo, ya no es esta cuestión meramente descriptiva, tiene que ver con una mirada de cómo se construye el conocimiento. Por ejemplo, tenemos profesorados de lengua y literatura o de letras, y la crítica del sexismo en el lenguaje es una dimensión que es tremendamente interesante en el castellano, que es una lengua particularmente sexista. Pero además, cuando se trabaja en literatura está el tema del canon de la literatura: ¿se leen mujeres? ¿qué mujeres? Y otra cuestión: ¿hay temas que tienen que ver con sexualidades en los textos? Realmente hay una enorme cantidad de temas que entran en la crítica al androcentrismo en el caso de la lengua y la literatura. Lo mismo en historia o en biología.
–Claro, como cuando se enseña el proceso de hominización, que va de un mono a un hombre.–Sí, varón, y además en general del tipo caucásico, blanco, es un hombre europeo, alto. O imágenes de familias prehistóricas, en las que está mamá, papá y los chicos, por ejemplo. En biología todavía hay mucho camino por recorrer. Y el sexismo, la mirada patriarcal del mundo, se transmite por esos canales también. No es suficiente, aunque es mejor que nada, hacer una clase sobre sexualidad, una clase sobre la discriminación en la mujer, una clase sobre el matrimonio igualitario. El problema es que se discuta en todas las clases lo mismo. Hay mucho por recorrer. El programa nacional (de Educación Sexual Integral) hizo muchísimo, pero son temas que van a llevar muchos años, porque para que haya una crítica y un análisis del androcentrismo en la formación docente, tiene que haber mucha investigación y mucha discusión.
–¿Qué sucedió con los docentes a medida que accedían a los diferentes momentos de formación que prevé la ley?–Creo que en general el impacto ha sido positivo en el sentido de que se pudieron ir bajando ciertos temores en las maestras y en los maestros. Por un lado, el miedo a no saber, y por otro lado el miedo a oposición de las familias. Pero además hay una especie de fantasma que recorrió y recorre todavía las escuelas, o el sentido común, que es que si hablamos de sexualidad, habilitamos el “libertinaje”, y ahí hay un tema ético; o que se impulsa la iniciación sexual, aunque está bastante demostrado que no es así. En los países en donde la temática de la educación sexual está muy presente, la iniciación sexual se demora, porque, por ejemplo, a veces los varones se sienten obligados a debutar para demostrar virilidad. Y modificar eso solamente es posible criticando la definición patriarcal de virilidad, para que esos chicos puedan entender que los procesos son personales y que son intersubjetivos. O en el caso de las chicas, que todavía cuesta que exijan el uso de un preservativo, y todavía hay una sospecha de la chica que tiene en su cartera un preservativo, porque parece que es “rapidita”. Y esos temas culturales, cuando se puede producir una situación de reunión con cierta calma, las maestras y maestros, los profesores y profesoras, se dan un espacio para reflexionar. Es evidente que es la Educación Sexual Integral (ESI) es una llave para entrar al mundo subjetivo, y a los estudiantes eso les interesa, y eso también atraviesa la propia vida del sector docente. Y no estoy diciendo que hay que hablar de la vida privada, sino que se pueda tomar la dimensión de la identidad y de las historias desde una perspectiva que es muy significativa para los niños y niñas, y jóvenes. La ESI no es una política exclusivamente de la escuela, es una política pública, que es social, y que se tiene que articular con el sector de salud, de desarrollo social y con la justicia, para que no queden solas las maestras y los maestros con la cantidad de temáticas que afloran cuando se habla de sexualidad. Porque tampoco es el rol o el trabajo de la maestra que se termine haciendo cargo de situaciones personales de alguna familia, por ejemplo. Entonces, esa red de instituciones hace que las maestras no tengan miedo.
–¿Y se da efectivamente esta articulación institucional? Si una maestra se encuentra con una situación de abuso o violencia en el aula, ¿tiene a dónde recurrir?–La articulación institucional hasta ahora fue bastante dispar. Hay ciudades en donde esto funcionaba bien, como en Rosario, en donde la municipalidad tenía un Instituto de la Mujer, o aun en la ciudad de Buenos Aires, que tiene defensorías y que tiene una red importante de organizaciones de la militancia. En algunas provincias, donde hay áreas llamadas de la mujer o defensorías en el sector de la justicia, donde hay fiscalías que pueden tomar ciertos temas y adonde pueden acudir las y los docentes, las escuelas están menos solas, y en algunas ciudades del país se dio esta articulación. Pero yo creo que en general ese puente no está todavía suficientemente tendido
–¿Hoy los y las docentes están mejor preparados para llevar a las aulas los contenidos que prevé la ley?–En estos años hubo, tanto por dentro de las escuelas como por fuera, en el debate público, una tematización de las dimensiones que tiene que ver con las sexualidades muy interesante. La sexualidad era uno de los temas tabú de la escuela, no se hablaba de religión ni de sexualidad. Creo que la dimensión tabú de la sexualidad, por muchos debates sociales que se fueron produciendo, está bajando. Algunas de las discusiones que se dieron, como la de la ley de matrimonio igualitario y la de la ley de identidad de género, o la presencia de algunas compañeras travestis en la televisión hicieron mucho por la ESI, inclusive más que la capacitación docente, porque van creando un clima de aceptación democrático. Pero yo creo que tiene que haber mucha más continuidad en la capacitación, y validación del programa ESI para que se profundice.
–Y en esta coyuntura en la que hay importantes reducciones de personal en áreas clave para la implementación de la ESI, no sólo en el Ministerio de Educación sino también en el Ministerio de Salud, por ejemplo, ¿cómo le parece que puede seguir este proceso iniciado con la sanción de la Ley?–Creo que tenemos un camino de lucha por delante. Hace unas semanas generamos con varios grupos una declaración que tuvo muchas firmas que dice “Sin Educación Sexual Integral no hay Ni Una Menos”. Fue importante, porque hubo muchas organizaciones del movimiento feminista, tenemos mucho apoyo de Ctera y de la CEA, que son dos confederaciones importantes. Y esto no es menor, porque somos muchos y muchas que hacemos una crítica, de alguna manera intentamos mostrar que la ley tiene que ser cumplida. La discontinuidad, la desarticulación de los programas, lo único que hace es atrasar, porque se frena una política, aunque no se elimine. El día que el ministro (Esteban) Bullrich presentó el Compromiso por la Educación (el 12 de julio pasado), la Ctera, la CEA y la Conadu hicieron un acto bastante importante en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, y cuando la secretaria general de Ctera habló del desmantelamiento de las políticas públicas se refirió a la ESI. Esto implica que se ha recorrido un camino impresionante, porque los sindicatos también son espacios en donde hay discriminación de género y durante mucho tiempo fueron reticentes a tomar el tema porque parecía que no era tan urgente. Esta adhesión de los sindicatos docentes fue una muy interesante evidencia de que algo pasó, que fue una política en donde se combinó la decisión del gobierno, los movimientos sociales, la Academia y un equipo de trabajo bárbaro. Me sorprendió el nivel de apoyo que hay en estos sindicatos docentes, que crearon sus líneas de trabajo y tienen su capacitación propia. Se lee que hay un potencial, porque creo que la ESI hace a la escuela más justa, pero también más interesante.
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domingo, 11 de septiembre de 2016

Educación: el modelo chileno

Frente de conflicto

Por Diego Rubinzal
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La negativa oficial a reabrir la paritaria docente preanuncia un frente de conflicto para el resto del año. La cuestión salarial no es el único punto de discordia. Los sindicatos denuncian la discontinuidad de programas socioeducativos (Plan Fines, orquestas infantiles) e interrupción del Plan de Formación Docente. Por otra parte, la intención oficial de evaluar a estudiantes y docentes fue recibida con mucho recelo. La preocupación sindical está centrada en que la propuesta está planteada en clave empresarial. En ese sentido, el énfasis en los “resultados” y la “eficiencia” tiene similitudes con la experiencia chilena.
La dictadura militar trasandina reformuló de manera drástica el sistema educativo. Las escuelas públicas fueron transferidas a los municipios en 1981. “Las escuelas públicas continuaron recibiendo fondos del gobierno central, pero se comenzó a pagar a los municipios un subsidio (voucher) por cada estudiante matriculado en sus establecimientos. Las escuelas privadas (con o sin fines de lucro) que no cobraban mensualidades comenzaron a recibir el mismo subsidio por estudiante que las escuelas públicas”, explican los profesores Humberto Santos y Gregory Elacqua en Segregación socioeconómica escolar en Chile: elección de la escuela por lo padres y un análisis contrafactual teórico, publicado en Revista de la Cepal N° 119.
Los cambios trajeron aparejado un éxodo de las clases acomodadas de las escuelas públicas a las privadas subsidiadas. La intervención estatal se redujo a “subsidiar la demanda” y evaluar la calidad educativa. La evaluación cumplía dos objetivos: 1) estimular la competencia entre las escuelas y 2) proporcionar información acerca de la “calidad” de cada establecimiento. Según esa visión, la competencia elevaría la calidad del servicio educativo. Los “vouchers” habían sido una propuesta original de Milton Friedman para eliminar esa “isla de socialismo (refiriéndose al sistema educativo norteamericano) en el mar del libre mercado”.
Lo cierto es que la reforma pinochetista intensificó la segregación cultural, ampliando la brecha de calidad entre escuelas privadas y municipales. La herencia educativa pinochetista permanece intacta. Los gobiernos democráticos sólo realizaron pequeños retoques. Por ejemplo, la Concertación prohibió una serie de filtros previos (entrevistas a los padres, pruebas de admisión) efectuados por las escuelas privadas. La coalición gobernante también aumentó el monto de los vouchers entregados a los estudiantes de los hogares más vulnerables. Sin embargo, las “mejores” escuelas continuaron implementando sutiles barreras de entrada. La segregación socioeconómica resultante, además de injusta, conspira contra la calidad educativa global.
Los efectos adversos de la segregación escolar (rendimiento académico, embarazo adolescente, deserción, ambiente educativo, compromiso intelectual, motivación) son confirmados por diversos estudios internacionales.
Los defensores del modelo chileno desmienten que esa realidad sea consecuencia del sistema de “vouchers”. En el marco de esta visión, los sectores populares concurren a las devaluadas escuelas públicas porque les “queda más cerca”. El análisis de los datos georreferenciales de estudiantes y escuelas del Gran Santiago refuta ese argumento. “La segregación es mayor en las escuelas que en los barrios y sugiere que la interacción entre las preferencias de las familias y las barreras de entrada establecidas por las escuelas incrementan la segregación escolar por sobre el efecto de la segregación residencial. Este hallazgo contradice el argumento de que la concentración de estudiantes de un nivel socioeconómico similar es simplemente un reflejo de la segregación residencial que existe en Santiago”, concluyen Santos y Elacqua.
drubinzal@yahoo.com.ar
@diegorubinzal
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viernes, 9 de septiembre de 2016

EDUCACION IMPULSA UN SISTEMA DE RECONOCIMIENTO DE ESTUDIOS ENTRE LAS UNIVERSIDADES

Créditos para facilitar la movilidad

El proyecto de la Secretaría de Políticas Universitarias promueve que las universidades acuerden un régimen de créditos para reconocer los conocimientos adquiridos por los alumnos. El propósito es integrar el sistema y mejorar la retención.

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Con el objetivo de facilitar la movilidad estudiantil entre instituciones, “paliar la deserción y aumentar las tasas de retención y terminalidad” de los alumnos, el Ministerio de Educación impulsa un sistema de créditos para las universidades públicas y privadas. Si bien todavía hay aspectos de la iniciativa que se están analizando, desde la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU), que comanda el radical Albor Cantard, creen que podría ponerse en marcha desde el año que viene. Funcionarios de la SPU se mostraron confiados en que el sistema prospere.
La propuesta será presentada el jueves de la semana que viene, en el Palacio Sarmiento, en el marco de un seminario. “Formalmente, se denomina sistema de reconocimiento académico de estudios superiores. El crédito sería la medida de unidad. Hay que trabajar sobre la normativa en general y las universidades en particular”, dijo a Página/12 Danya Tavela, subsecretaria de la SPU.
Desde el Ministerio de Educación señalan que muchos jóvenes pasan por una suerte de “juego de la oca”: si empiezan una carrera y luego se arrepienten y deciden cambiar, deben comenzar de cero. Esto genera una “frustración para todos los actores: estudiante, familia y Estado”, y muchas veces deriva en el abandono. El sistema de créditos apunta a evitar que se pierda todo ese conocimiento adquirido (materias o seminarios aprobados): al estar cuantificado en créditos, otra universidad podrá reconocerlo automáticamente. Hoy existen las equivalencias, pero se trata de un trámite complejo, y hay muchas instituciones que no aceptan materias de otras casas de estudios.
Según Tavela, las universidades se mostraron “receptivas” ante la propuesta, “con ímpetu de participar y avanzar en los ejes centrales”. En estas semanas se realizarán una serie de encuentros para discutir los criterios más específicos de implementación del sistema. “Cuando se genere consenso –dijo–, habrá mejores posibilidades de aplicación y coordinación de distintos acuerdos.”
Los próximos pasos serán lograr la adecuación normativa –una resolución ministerial– y trabajar con la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau) en la definición de los distintos grupos de carreras. El sistema empezaría a regir por disciplinas en las universidades que acuerden con la propuesta. Un pronóstico ambicioso sería que en el 2017 ya pueda funcionar pero –aclararon en la SPU– “es un proceso lento”.

Mayor integración

“El proyecto surge por una idea de Cantard y Juri (Hugo, rector de la Universidad de Córdoba), vinculado a cómo integrar el sistema universitario, facilitando la formación de estudiantes a partir de diferentes opciones en el territorio”, contó a este diario Mónica Marquina, directora ejecutiva del Programa de Calidad Educativa de la SPU. El propósito –explicó– es lograr un “acuerdo integrado de tramos, trayectos y ciclos que se formalizarían en convenios y permitirían a los estudiantes transitar de forma más sencilla los cambios de carrera o de institución”.
“Discutimos –señaló Marquina– establecer acuerdos sobre el reconocimiento de trayectos de formación.” Es decir, la idea es que quede librado a cada universidad cómo se suma, de qué manera y en qué carreras. “El instrumento va a ser el crédito, su expresión cuantitativa”, definió la funcionaria de la SPU.
Según los impulsores del proyecto, hoy es más fácil reconocer a universidades argentinas en el exterior que a las argentinas en el país. El nuevo sistema permitiría “aprovechar la diversidad de formaciones en las carreras y promoverla”.

Experiencias previas

A nivel mundial se han llevado adelante intentos de este tipo, pero algunos no tuvieron éxito, en parte porque “se impusieron de arriba para abajo”. Un ejemplo es el Proceso de Bolonia, impulsado por el Espacio de Educación Superior de la Unión Europea desde 1999, que entre otras cosas buscaba “facilitar el reconocimiento de títulos entre universidades del continente”, y proponía una “planificación de contenidos para el desarrollo social y un aprendizaje basado en el estudiante, cuantificado a través de los créditos”.
Hay universidades argentinas que ya se manejan por un sistema de créditos para realizar intercambios con casas de estudio extranjeras. Son las que forman parte de Tuning en América Latina, un programa que nuclea a más de 180 universidades de 18 países. Pablo Beneitone, gestor y coordinador del programa, explicó algunos aspectos: “No pensamos las titulaciones en términos de conocimientos, sino como habilidades, destrezas y competencias a que dan lugar. Nuestro objetivo central fue pensar cómo se traducen esas habilidades, si están o no, y no a través de qué materia lo consiguió. Podés tener distintas asignaturas en los planes de estudio, pero lo importante es que el perfil de egresado sea común. Un médico es un médico –ejemplificó–, se haya formado en la Universidad de La Plata, Córdoba o Nairobi.”
Beneitone definió al crédito como un elemento que “bien utilizado transparenta lo que sucede al interior del currículum vitae, empodera al estudiante. La asignación no es meramente matemática, cuánto representa esa asignatura en términos de volumen de trabajo –tiempo para cursar y aprobar–. Los créditos representan el tiempo total, no sólo el que se está frente al docente; acerca la brecha entre la duración teórica y la real, la práctica”.
Informe: Gastón Godoy.
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miércoles, 7 de septiembre de 2016

El desguace de los programas de Educación

El impacto de los 200 despidos en el ministerio que encabeza Esteban Bullrich

Las últimas cesantías anunciadas hicieron foco en trabajadores que se desempeñaban en el Instituto de Formación Docente y en las áreas de alfabetización, educación sexual, coros y orquestas infantiles, entre otras.

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Estatales y docentes realizaron la semana pasada un abrazo simbólico al Palacio Sarmiento.
Las 200 cesantías decretadas por Esteban Bullrich en el Ministerio de Educación generaron “un panorama de parálisis en los programas de inclusión”, afirmó el secretario gremial de la junta interna de ATE, Rodrigo Recalde. Los telegramas de despido, anunciados la semana pasada, terminaron de llegar entre el viernes y el lunes, y estuvieron focalizados en trabajadores del Instituto de Formación Docente y de los programas de alfabetización, de educación sexual integral y de coros y orquestas infantiles, entre otros.
“Los despidos forman parte de la reforma de neoliberal del Estado, al que ahora no le importa que haya un alfabetizador menos, un docente que ya no entra en las villas, ni el libro o la notebook que no se entrega en las escuelas”, denunció el delegado.
Contra los despidos marchó la semana pasada buena parte de la comunidad educativa, en un abrazo simbólico alrededor del Palacio Sarmiento para el que se unieron estatales, docentes y militantes de organismos de derechos humanos. El reclamo apuntó también al desembarco del sector privado en programas como Conectar Igualdad y la tercerización de funciones propias del ministerio en ONG y empresas (como la contratación de la fundación Red Creativa para el dictado de cursos de prevención de adicciones), que se dan en paralelo al ajuste de personal y el cierre de áreas.
Los despidos fueron comunicados “a través de llamados anónimos”, denunció Recalde, “en los que se les intimaba a los compañeros a dejar las tarjetas de ingreso, casi a modo de apriete”. “Hay un ataque sobre los trabajadores porque ellos representan los programas que fueron recortados y que para este Gobierno no coinciden con el modelo de Estado”, graficó.
El panorama de desguace quedo trazado de la siguiente forma:
- Dirección Nacional de Políticas Socioeducactivas: hubo 70 despidos. Creada a partir de la Ley Nacional de Educación, el área se ocupaba de actividades infantiles como los coros y las orquestas, que fueron descentralizadas a los municipios pero aún sin los recursos para funcionar. “Descentralizaron la escuela primaria en la dictadura, la secundaria en los 90 y ahora los programas. Es el correlato de una reforma neoliberal del Estado”, aseguró Recalde. Además de docentes, fueron despedidos músicos y pedagogos. A través de estos programas, muchas escuelas abrían sus puertas los sábados, lo que dejó de hacerse.
- Instituto Nacional de Formación Docente: hubo 50 despidos. Fue creado en 2007, con el objetivo de potenciar la formación entre los docentes y fortalecer la “articulación pedagógica” con los alumnos. Una de las líneas de acción del Instituto, el programa Nuestra Escuela, con 400 mil docentes inscriptos, cerrará a partir del año próximo en la provincia de Buenos Aires.
- Educación de jóvenes y adultos: hubo otros 20 despidos, en su mayoría alfabetizadores. “El programa apuntaba a que el Estado pueda incluir a quienes la estructura formal educativa había excluido. El Estado había reconocido una falencia, estaba llegando a escuelas de frontera, a las villas, a los sectores que forman parte del núcleo de pobreza. Hoy está presupuestaria y pedagógicamente destruido”, señaló Recalde.
- El resto de los despidos se produjeron en la Dirección Nacional de Información y Estadística de la Calidad Educativa, el Plan Nacional de Lectura, Educación y Memoria, Educación Sexual Integral, Educación Intercultural Bilingüe, Biblioteca de Maestros, Educación para Adultos y Educación Artística.
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martes, 6 de septiembre de 2016

T.P. #1 para Política Educativa de los profesorados de educación inicial y primaria

Trabajo Práctico #1

Política Educativa
Profesorado Superior en Ciencias de la Educación

Fecha de entrega: 

Martes 04 de octubre
Subirlo al Campus del Instituto J.A. Comenio de la asignatura Política Educativa en el lugar destinado para el TP#1

Consigna:

Analizar el Discurso del presidente Juan Domingo Perón en la Universidad de Córdoba en 1947
1.       Con las descripciones de las estructuras ideológicas y de significado según Van Dijk

2.       Aplicar las categorías de coyuntura, las relaciones de poder y práctica política según Poulantzas.

lunes, 5 de septiembre de 2016

TP #1 para sistema y política educativa del profesorado de ciencias de la educación

Trabajo Práctico #1

Sistema y Política Educativa
Profesorado Superior en Ciencias de la Educación

Fecha de entrega: 

Lunes 26 de septiembre
Subirlo al Campus del Instituto J.A. Comenio de la asignatura Sistema y Política Educativa en el lugar destinado para el TP#1

Consigna:

Analizar el Discurso del presidente Juan Domingo Perón en la Universidad de Córdoba en 1947
  1. Con las descripciones de las estructuras ideológicas y de significado según Van Dijk
  2.  Aplicar las categorías de coyuntura, las relaciones de poder y práctica política según Poulantzas.
  3.  Clasificar a que clase pertenece la autoidentidad según Gramsci, si su grupo de pertenencia trata de genera hegemonía y si esta hegemonía la desarrolla desde la sociedad civil o la sociedad política.

Situación estudiantes de 2do. año de ciencias de la educación

Nombre y Apellido
Reseña #1
Reseña #2
Calificación del parcial 1er. cuatrimestre
Comentario
Nota final del 1er. cuatrimestre
Eugenia Elizabeth Nicosia
80
70
100
--
90
Marina Claudia Escobar
//
//
90
La respuesta 5 era más simple te embrollaste: correcto que Bullrich defiende intereses de clase dominante y González Seligra defiende otros intereses que pueden o no ser antagónicos.
Rinde final por no entregar las reseñas
Nain Florencia González
100
100
100
100
100
Paula Estrella Alfaro
100
100
100
100
100
Rocío Nahir Tuñón
//
//
//
Recupera
Rinde final si aprueba el recuperatorio y aprueba todas las instancias del 2do. cuatrimestre

domingo, 4 de septiembre de 2016

Estudiantes chilenos marcharon por la gratuidad estudiantil

Los chilenos esperan que el CAE sea eliminado y que los recursos que se destinan para este organismo sean redistribuidos para financiar la gratuidad de forma permanente.

Miles de chilenos denuncian que deben el doble o más de los créditos otorgados para pagar sus estudios suériores.

La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), la agrupación Deuda Educativa y la ciudadanía en general, emprendieron este domingo una nuevaprotesta contra el Crédito con Aval del Esatdo (CAE) y todas las políticas con fines de lucro en el sistema educativo.
La actividad, de carácter familiar, inició a las 11H00 hora local (14H00 GMT) en la Plaza Italia de Santiago de Chile con punto final en Echaurren.
Los manifestantes rechazan el hecho de que miles de estudiantes y profesionales estén endeudados actualmente con diversas instituciones bancarias por haber ingresado a la educación superior.

Juan Pablo Rojas, vocero de Deuda Educativa, asegura que las expectativas de la reforma educacional y la promesa de la presidenta Michelle Bachelet sobre la gratuidad universal se desvaneció hace meses para los estudiantes endeudados.
“Nunca habrá gratuidad universal si siguen existiendo deudores y peor aún si están endeudados con la banca”, aseveró.
Por su parte, el presidente de la Federación de Estudiantes Universidad de Santiago (Feusach), Patricio Medina, afirmó que "el CAE debe ser el puntapié inicial para seguir conversando de otros temas dentro del proyecto de educación (...) Hoy en día tenemos más de un millón de estudiantes endeudados solamente por el Crédito con Aval del Estado; esta política ineficiente y segregadora y un traje a la medida de los bancos y también universidades que reciben este fondo y lucran con la educación".
Asimismo, destacó que esperan que el CAE sea eliminado, que los recursos que se destinan para CAE, que hoy día son 35 por ciento de la partida de educación, sean redistribuidos para financiar la gratuidad de forma permanente.

En contexto
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, lleva adelante una serie de reformas destinadas a cambiar el sistema educativo en ese país, el sistema tributario y la actual Constitución, heredados de la dictadura de Augusto Pinochet en (1973-1990).
No obstante, su Gobierno ha sido golpeado por una serie de escándalos de corrupción política, uno de los cuales involucra a su hijo mayor, Sebastián Dávalos, y a su nuera Natalia Compagnon, investigados por evasión de impuestos y tráfico de influencias en la compra y venta de terrenos en el sur de Chile.

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jueves, 1 de septiembre de 2016

Alarma la falta de docentes de alta calidad en América latina

Un relevamiento del Diálogo Interamericano revela que los maestros tienen poco tiempo de experiencia práctica

Ningún plantel docente en América latina puede considerarse de alta calidad. El tipo de formación inicial que reciben, desconectada de la experiencia práctica, es una de las causas determinantes de este panorama crítico.
El caso de la Argentina es uno de los más acuciantes: los maestros en formación afrontan apenas unas treinta y cinco semanas de práctica en toda la carrera, poco si se la compara con la formación de los docentes en Cuba, una verdadera excepción en la región en este aspecto, que deben cursar 140 semanas obligatorias de prácticas, un 72 por ciento del tiempo de formación. Y también poco en comparación con Finlandia, donde un tercio de los estudios para ser maestro se concentra en la práctica.
El alarmante diagnóstico surge del trabajo Construyendo una educación de alta calidad: un pacto con el futuro de América Latina, realizado por el Diálogo Interamericano, una organización de líderes del continente americano venidos del mundo público y del ámbito privado con sede en Washington, que se presentó el lunes último en las oficinas porteñas de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).
De acuerdo con el documento, el resto de los países de América latina también queda lejos en cantidad de práctica docente, incluido México, que le sigue a Cuba, con 40 semanas de práctica en la carrera. En Brasil las prácticas son de 10 semanas, y en Perú, de dos.
El informe, resultado del trabajo de la comisión de educación del Diálogo Interamericano, liderada por los ex presidente de Chile y de México Ricardo Lagos y Ernesto Zedillo e integrada por 12 personalidades expertas del mundo educativo, propone además una serie de reformas en seis áreas clave de la política educativa. Las dos reformas prioritarias señaladas son la inversión en desarrollo infantil temprano, etapa que condiciona todos los desempeños escolares futuros, y la profesionalización de la docencia.
Nadie se dejaría operar por un cirujano que no hubiera tenido meses de práctica en un quirófano. Sin embargo, la sociedad acepta que sus hijos se eduquen con maestros que llegan al aula casi sin práctica docente.
Al director del programa de educación del Diálogo Interamericano, Ariel Fiszbein, encargado de presentar los resultados del informe, le parece acertada esa analogía, y por eso subraya para LA NACION: “La docencia debe ser una profesión y las carreras profesionales respetadas son una mezcla balanceada de práctica y de conceptos específicos”.
“Los maestros no deben ser teóricos de la pedagogía, sino gente que logre manejar con excelencia las técnicas docentes y también los contenidos disciplinares. Si enseña matemática, debe saber de matemática y de cómo enseñarla a sus alumnos con la mayor efectividad”, añade Fiszbein.
Sin embargo, los resultados del trabajo muestran cuán lejos está la realidad del futuro deseado: “La docencia en América latina se caracteriza por bajos niveles de conocimiento, prácticas pedagógicas poco efectivas y serios problemas de motivación y gestión”, sostiene, de forma contundente, el informe.
La falta de calidad afecta a los siete millones de docentes que se desempeñan en toda América latina, que representan el cuatro por ciento de la fuerza laboral total de la región y el 20 por ciento de los trabajadores técnicos y profesionales.
Cuando el ejercicio en el aula es poco eficiente, los perjudicados son los chicos: en América latina, los docentes dedican un 65 por ciento o menos del tiempo de clase a la enseñanza propiamente dicha, poco comparado con los estándares de referencia, que llegan al 85 por ciento, de acuerdo con el trabajo del Banco Mundial Profesores excelentes. Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe, de Bárbara Bruns y Javier Luque, citado por el estudio del Diálogo Interamericano. O dicho más sencillamente: por la falta de efectividad en el ejercicio docente se pierde en promedio un día completo de clases por semana.
No es casual que la niñez y los docentes sean áreas prioritarias para las políticas públicas de mejora educativa. La evidencia es contundente: el hogar de origen del alumno, que abarca la educación de los padres, el nivel socioeconómico y otras características como acceso a los libros en el hogar, es el dato principal para predecir los niveles de aprendizaje que alcanzarán los chicos en el futuro escolar. Y ya dentro de la escuela, el otro factor clave es la calidad de los maestros.

Evaluación de aprendizajes

Las otras reformas alentadas por el Diálogo Interamericano en educación apuntan a la evaluación de los aprendizajes; a abandonar las políticas cortoplacistas en lo tecnológico, que buscan rédito político antes que pedagógico, para poner las tecnologías al servicio de los aprendizajes; orientar el sistema educativo hacia aprendizajes relevantes para el siglo XXI, que mejore “la inserción laboral” de los graduados, y finalmente, un esquema de financiamiento “sustentable social y fiscalmente” y con foco en proyectos que aseguren “retornos en términos de calidad”.
Todo en el marco de un “pacto social por la educación de calidad” surgido de consensos complejos que incluya también a los educadores que logre fijar metas y recursos para alcanzarlas.
El objetivo del informe realizado por el Diálogo Interamericano es trazar caminos posibles para desandar una crisis educativa que afecta a toda América latina.
Fiszbein puso la situación en blanco y negro: en América latina, en promedio, los alumnos de 15 años de edad tienen 5 años de retraso escolar en comparación con los chicos de Shanghai; los chicos del cuadril de mayores ingresos le sacan una ventaja de dos años de escolaridad a los del cuadril de menores ingresos.
Los que logran egresar del sistema educativo no están bien vistos por el 37 por ciento de las empresas, que considera que “la fuerza laboral no está bien preparada”, en comparación con los países desarrollados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), donde solamente el 21 por ciento de las empresas hace ese diagnóstico negativo de los alumnos graduados.
La presentación del informe sobre la situación de los docentes lo dejó claro: a pesar de la ampliación de la cobertura educativa en toda la región, la calidad y la equidad de esa calidad siguen siendo deudas pendientes.

Propuestas argentinas

La presentación del informe sobre la situación de los docentes lo dejó claro: a pesar de la ampliación de la cobertura educativa en toda la región, la calidad y la equidad de esa calidad siguen siendo deudas pendientes.
En mayo último, mientras los alumnos concurrían normalmente a clases, como en el Colegio Normal 1 de La Plata, la gobernadora María Eugenia Vidal presentaba la reforma educativa que impulsará para ese distrito. Antes de fin de año, entre otras cuestiones, los 700.00 estudiantes primarios serán evaluados en sus conocimientos de lengua y matemática. Pocas semanas después, todos los ministros de Educación del país, firmaron en Purmamarca una declaración para buscar soluciones a los problemas del aprendizaje, que incluirá la escolaridad obligatoria desde los 3 años, la ampliación de la jornada escolar y la evaluación docente.

Panorama en números

7 Millones de docentes
Es la cantidad de maestros que cumplen funciones actualmente en América latina; significa el 4% de la fuerza laboral de toda la región
140 Semanas de práctica
Es el tiempo obligatorio que debe cumplir el estudiante de magisterio en Cuba
35 Semanas de práctica
Es el tiempo estipulado en los institutos de formación docente en la Argentina. Perú aparece como el de peor situación, con apenas dos semanas
Meta incumplida
En la actualidad, menos del 10 por ciento de las escuelas del país cumple con la jornada extendida, que debía comenzar a regir en 2010, según la ley de financiamiento educativo
Próximos resultados
Antes de fin de año se sabrá cómo le fue a la Argentina en la prueba PISA. La última evaluación de la OCDE, en 2012, ubicó al país entre los peores de América latina, con 388 puntos y muy lejos del líder, Shanghai, con 613
Menos maestros
El escaso interés por la carrera docente es palpable: en los últimos 10 años cayó el 25% la graduación en institutos porteños
* Luciana Vázquez, para La Nación; 24 de agosto de 2016

“La calidad de la educación en un enfoque competencial”

Bienvenido sea el controvertido término de las  “competencias básicas” , entendidas como capacidades holísticas e integrales, como conjuntos...