lunes, 2 de julio de 2012


#YoSoy132 denuncia detención de estudiantes que grabaron presunto fraude electoral

  
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Foto: Nelly Salas/Milenio
El movimiento mexicano #YoSoy132 denunció que un grupo de sus integrantes fueron detenidos por “grabar a priistas que estaban comprando votos en Naucalpan”, informó Milenio.
Según Andrea González, vocera de dicho movimiento, contó que un grupo de personas se llevó a cuatro estudiantes, tres de ellos fueron liberados a las pocas horas y el otro permaneció detenido hasta tarde. Milenio identificó a este último como Joel Martínez.
Esos observadores no fueron los únicos que no pudieron continuar con su labor de verificar la transparencia de los comicios. El diario mexicano Vanguardia señala que Erick Quijano y Gerardo Paredes fueron amenazados por “Priistas” con machete y piedras.
A pesar de ello, siguieron informando a través de las redes sociales. Uno de los hashtags usados para revelar irregularidades fue #tecaché132.
Con información de VanguardiaMilenio y W Radio.

Jóvenes en red toman la calle

El movimiento mexicano #Yosoy132 se suma a otras experiencias globales que cuestionan inequidades del sistema político económico. Micropolítica en busca de “un relato de futuro”, define la antropóloga mexicana Rossana Reguillo.

POR HORACIO BILBAO

Más allá de su futuro incierto, la vertiginosa aparición del movimiento #Yosoy132 en México confirma una tendencia que se ha hecho evidente en varios países. Los estudiantes recuperan de a poco el protagonismo que alguna vez tuvieron en el debate político mayor. Con matices, diferencias, estrategias y consignas locales frente a un universo global construyen un poder circunstancial y todavía endeble, pero ocupan la escena. Y cobran todavía más relevancia frente a un escenario electoral inmediato, como el mexicano. La mayor población de habla hispana elige presidente mañana, 1° de julio, y entre los votantes el 30 por ciento son jóvenes: más de 10 millones irán por primera vez a las urnas para elegir presidente.
La antropóloga mexicana Rossana Reguillo, autora de Culturas juveniles. Formas políticas del desencanto (Siglo XXI), pasó meses siguiendo las actividades y asambleas de Occupy Wall Street, compartió con ellos sus acampes en el parque Zuccotti de Nueva York, y está impresionada con el rápido ascenso de #Yosoy132. Tras su reciente visita a Buenos Aires, donde dictó un taller de periodismo, compara los matices de estos movimientos. El surgimiento meteórico del colectivo #Yosoy132, que explotó ante un hecho que parece casual pero no lo es, puede verse como un caso de laboratorio. El 11 de mayo un debate en la Universidad Iberoamericana (de orientación jesuita) terminó en escándalo. Los estudiantes pidieron explicaciones al candidato del PRI Enrique Peña Nieto por la brutal represión contra los pobladores de San Salvador Atenco durante su gestión como gobernador en el Estado de México. Peña Nieto respondió que lo había hecho para salvaguardar el Estado de derecho. Hubo abucheos e insultos televisados, que el PRI adjudicó a activistas encubiertos. La respuesta no se hizo esperar. Con el hashtag (un tema de debate en Twitter) #131alumnosdelaIbero, los alumnos viralizaron un video en el que mostraban sus credenciales universitarias. Y así empezó este movimiento. Muchos jóvenes mexicanos se pusieron la camiseta 132. Empezaron batallando contra Peña Nieto y contra los medios de comunicación. Pero pronto tuvieron el desafío de ampliar su agenda, de articularla con la gran masa estudiantil que compartía sus consignas. “Ahora las noticias las damos nosotros”, dijeron, en sintonía con el “Rescaten a la gente, no a los bancos” de los Indignados españoles o con el “Somos el 99%”, de Occupy Wall Street. Se apoyan en tácticas innovadoras y son portadores de un lenguaje nuevo que intentan adaptar a las viejas discusiones. En eso están, no sin problemas. De ellos habla Reguillo, de esta contracultura que esgrimen los jóvenes del continente, vanguardia estudiantil modelo siglo XXI.
El estudiantado vuelve a ser un actor político en tiempos en los que la entidad joven es banalizada, pensada como sujeto de consumo. ¿Cómo se explica?
La crisis estructural que ha venido agudizándose en la región en los últimos años impacta, entre otras cosas, en la inversión en educación. En México, un promedio de doscientos mil jóvenes son rechazados anualmente por falta de cupos en las universidades públicas. La educación privada es muy costosa. A esto se suma el desgaste de un modelo sociopolítico y económico que ha evidenciado su principal contradicción: una oferta constante y prácticamente ilimitada de posibilidades para ser y para tener frente a un acceso cada más limitado; el consumo al centro de la identidad. Saben, además, que la educación no es garantía de movilidad social. Están hartas y hartos. Pero quizás a todas estas consideraciones habría que añadir el aceleramiento de la tecnología con sus redes, que los conecta al mundo de maneras inéditas. El ciberespacio ha reconfigurado el ágora pública; el “usuario” es un actor, que desde la primera persona, desestabiliza el monopolio de la palabra “legítima”. Las redes les permiten descubrirse y escucharse; las crisis, encontrarse cara a cara en las plazas, desde una condición identitaria que nadie les puede rebatir, son estudiantes. Pero los estudiantes hoy están aquí, porque nunca han dejado de estar; ellas y ellos habían estado en pequeños colectivos, a favor de la diversidad sexual, a favor de la paz, en contra de la guerra; optaron, después del fracaso de los movimientos de los 70, por la micropolítica, esa que suma causas y no organizaciones. Son, fundamentalmente una legión que apuesta por la política, como la posibilidad de desarreglar el mapa de lo posible.
Parafraseando a un clásico, me atrevería a decir que “el mercado ya no tiene quien le escriba”…por ahora.
A grandes rasgos, ¿qué diferencia hoy a los movimientos argentinos de los 132 en México?
Me impresiona el retorno de la política formal entre los jóvenes argentinos. No lo puedo creer. Vuelven a la política por la vía partidista. Es un caso otra vez excepcional en América Latina.
No lo sigo desde la lógica de la política, sino de la configuración de las identidades juveniles. Lo que me impresiona es que están muy convencidos de que la alternativa es formal e institucional.
Vuelve la política partidaria…
Eso. El partido. La institución. En México el movimiento 132 es justamente lo contrario. Son muchos los jóvenes que no quieren saber nada con los partidos.
¿Qué paralelismos podemos trazar entre esos movimientos? 
Es complejo. A pesar de que podemos pensar en insurgencias globales, es peligroso. Podemos pensar en un movimiento viral, de contaminación interplanetaria que sin embargo mantiene las experiencias locales muy diversas. Ocuppy Wall Street tiene mucho que ver con sus acampadas hoy pero se potencia desde su contexto local. En Nueva York viví la invención de una nueva polis, con otras lógicas, en el interior de un parque, el Zuccoti.
¿Qué podemos aprender de su forma de organización?
Al spoke council , consejo de hablantes, en español lo tradujeron como el consejo de rayas, porque funciona como los rayos de una bicicleta. Tienen esa asamblea de hablantes, configurada por grupos de interés y grupos de trabajo. De cada grupo hay dos representantes que llegan a la asamblea, pero no pueden ser siempre los mismos, tienen que rotar. De esa manera no acumulan poder.
Atentan contra su principal necesidad, construir el poder…
Claro. Esa es la gran pregunta. Pero yo estoy en otro tono de preguntas, y por eso me molestaron tanto las declaraciones de intelectuales como Slavoj Zizek y de Zygmunt Bauman, que los regañan porque se divierten o porque son pura pasión. Es todo lo contrario. Pero la cuestión de fondo es que de esa manera no acumulan poder, de momento. Estamos acostumbrados a esas formas tradicionales.
Por un lado tenemos este debate floreciente y por el otro el agotamiento del sistema, ¿dónde confluyen?
Hay mucha claridad en que este sistema no da más. Saben que sus protestas no son contra los accionistas de tal o cual empresa, contra políticos como Mariano Rajoy o contra Enrique Peña Nieto, aunque sean encarnaciones de lo que ellos combaten. Pero lo que articula estas reacciones es el enorme cansancio de una generación a la que le fue expropiado el futuro.
En México surgieron frente a un desafío coyuntural, las elecciones, ¿con qué expectativa?
Estamos hablando de semanas. Han hecho cosas espléndidas. Obligaron a TV azteca y Televisa a transmitir el debate de candidatos. Se habían negado, querían pasar fútbol, que les da más rating. Obligan también a cambiar las estrategias de los partidos políticos. Pero lo más importante es que abrieron su agenda y buscan articularse con movilizaciones que vienen de mucho tiempo atrás, para ver cómo incorporarlos. Pasaron de ese grito Fuera Peña Nieto a proclamas por los periodistas asesinados, por los muertos del narcotráfico… En México, es una conversación sin precedentes.
Los zapatistas también tuvieron adhesión estudiantil, ¿qué los diferencia?
Sí, lo de Chiapas fue importantísimo. Hay un México antes y después de 1994. Pero tenía otra composición, estaba de por medio la guerrilla, una izquierda radical que incomodaba, entonces la conversación quedó reducida a un sector de la sociedad. Aquí tenemos hijos de empresarios, hijos de sindicalistas, hijos de los activistas muertos en el 68, hay un nivel de diversidad sin precedentes.
Usted celebra el hecho de que los jóvenes no adscriban a verdades absolutas, ¿no conlleva eso a un gran nivel de confusión?
Lo principal es pensar en términos de la enorme diversidad que cabe en ese universo que llamamos jóvenes. Tienes ahí chavos que catapultan su visión del retorno a lo natural, sectores que siguen reivindicando al Che, otros que se apalancan en figuras de corte religioso, hay de todo. Lo que sí creo es que en estas expresiones de micropolítica está presente la búsqueda de un relato de futuro. Esas verdades múltiples pueden articularse en una verdad que es el compromiso del nombre propio, eso me parece relevante.
Tenemos que abrir las categorías para pensar estos movimientos sin exigirles una agenda teleológica, un programa ya.
Pero no vamos a dejar de preguntarnos cómo pasarán de una lucha focalizada a otra como la búsqueda de un mundo mejor…
Sus propuestas son de una generosidad tremenda. Trabajan por una sociedad mejor. Incluso desde aspectos como dejar los automóviles y usar bicicletas. Es una apuesta política, quizá no como la entendemos nosotros. Todavía no están en la tesitura de abrirse a la pregunta por lo que significa la gestión del poder. Probablemente todas la crisis y todas las trabas que les están poniendo, los desalojos, las represiones que vemos contra los indignados los lleven a esa agenda. Es un momento interesantísimo.

viernes, 29 de junio de 2012


Para Correa, los golpes de Estado son contra gobiernos progresistas

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se refirió a las “nuevas clases de golpes de Estado” y advirtió que “se los quiere envolver en legalidad, pero lo que se hizo en Paraguay es absolutamente ilegal”. El mandatario sufrió en 2010 una asonada policial de características destituyentes.

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“Esto no puede ser tolerado”, afirmó Correa en una entrevista con la TV Pública. En ese sentido, subrayó: “Vamos a dar una respuesta consecuente para que esta clase de acciones quede desterrada de una vez por todas de Latinoamérica”.
“¿Ustedes creen que es casualidad que en los últimos cinco años todos los intentos de desestabilización hayan sido con gobiernos progresistas?, se preguntó Correa.
“América Latina está cambiando, nos va muy bien, estamos enfrentando cosas y la prensa burguesa cree que hay que cambiar. Argentina es el país que más crece en América Latina pero todos los días tenemos que ver que nos dicen populistas y nos dan recetas”, agregó el mandatario al referirse a la prensa.
“Creo que entre los movimientos progresistas de América Latina, nos unen muchísimas cosas y se basan esos movimientos en grandes valores de búsqueda de justicia social”, completó.
A 10 años su ejemplo se multiplica

(AW) Publicamos una producción fotográfica de las jornadas del pasado 25 y 26 de junio a 10 años de los fusilamientos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, realizada por los compañeros de Imagen Insurrecta.-

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martes, 12 de junio de 2012


TELEMARKETING | MUERTE DE UNA TRABAJADORA

Morir por miedo a perder el trabajo

Tras la aplicación de la reforma laboral, una trabajadora de Konecta BTO prefirió seguir en su puesto a pesar de estar gravemente enferma.

DANIELE GRASSO / REDACCIÓN
MARTES 12 DE JUNIO DE 2012.  NÚMERO 176
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{{MOUNIR}}. “Tras 30 años en España, seguimos siendo españoles no de segunda, sino de tercera categoría”. Foto: David Fernández
“Su muerte ha sido como la del soldado desconocido”. Sentado en un bar del centro de Móstoles, Mounir habla de su hermana Latifa con algo de impotencia. De rabia hacia un sistema laboral que, a cambio de menos de mil euros al mes, ha acabado con una vida. “Como si se tratara de un despido o de una baja voluntaria”. El miedo al despido tras la aplicación de la nueva reforma laboral fue el detonante de la muerte de su hermana.
La familia de Latifa y Mounir llegó a España desde Marruecos hace 30 años. A mediados de los años ‘90, tras pasar por una ONG, Latifa comenzó a trabajar como teleoperadora. Desde entonces, levantarse a las cuatro de la mañana, coger el bus, subirse al Cercanías, cambiar de tren y llegar hasta Tres Cantos se convirtió en un ritual diario. Allí pasaba el día en el centro del Grupo Konecta. Con ella, otros 700 trabajadores, una mínima parte de los más de 14.000 (más del 70% son mujeres) con los que cuenta la empresa en todo el Estado. En 2011 generaron, según datos de la misma compañía, beneficios por 290 millones de euros.
Konecta, en un 40% propiedad del Banco Santander, en un 10% de Liberty y socios minoritarios, asume las campañas de telemarketing de grandes firmas. Lo normal en el sector: “Para entender mejor su funcionamiento te lo puedes imaginar como el de una ETT”, explica un grupo de trabajadores de la empresa a este periódico. Por eso Latifa había trabajado para Airtel, para Autoclub Mutua y gestionando becas para el Santander, pero siempre bajo un contrato indefinido con Konecta.
A pesar de su título universitario como informática, de sus años de experiencia y de sus infatigables ganas de trabajar que recuerdan sus compañeros en la empresa, Latifa nunca fue promocionada.Tampoco vio crecer los 934 euros netos mensuales a los que se añadían las partes proporcionales de las pagas extra. Un sueldo que tenía que dar para mantener a su madre de 77 años, enferma de corazón y sin pensión. A pesar de haber cotizado siete años como asistenta, ésta estaba a cargo de Latifa en la Seguridad Social. Es fácil entender, pues, lo que recuerdan tanto los compañeros de trabajo como el hermano: “nunca renunciaba a hacer horas extra: necesitaba el dinero”.
Baja justificada
Tampoco renunció en diciembre, cuando cogió todas las horas extras que podía hacer. No descansó ningún día. Los domingos era Mounir quien la acompañaba hasta la estación de trenes de Móstoles: “Una de esas mañanas encontré a mi hermana tirada en el suelo”. Un desfallecimiento debido a la falta de descanso, según confirmarían poco después las pruebas en Urgencias. La consecuencia, una baja justificada. Pero a pesar de las advertencias, después de 15 días cogió un alta voluntaria y volvió a su puesto de trabajo.
A comienzos de febrero, los representantes de CGT en la empresa recuerdan cómo un coordinador hizo referencia a la Reforma Laboral del actual Gobierno. En concreto, a una de las modificaciones legales que ha introducido: una baja médica justificada entre nueve y 20 días es causa de despido procedente. Un cambio del marco laboral que Konecta no tardó en aplicar en otra de sus sedes. En Güeñes (Vizcaya), donde ofrece sus servicios a Iberdrola, 11 trabajadoras fueron cesadas en marzo de este año siguiendo esta misma norma que desde Euskal Sindicatua califican de “despido encubierto”.
Ante este escenario, Latifa siguió acudiendo a la oficina de Tres Cantos a pesar de su precario estado de salud. Sus compañeros recuerdan que “un día llegó al trabajo que casi no respiraba”. Una vez trasladada a su centro de salud, pudieron comprobar que tenía una capacidad respiratoria del 20%. Por ello, a comienzos de marzo ingresó en la UCI del Hospital de Fuenlabrada. Allí falleció el 19 del mismo mes por neumonía. El hermano recuerda que su última preocupación fue que alguien advirtiera a la mutua de su ausencia laboral por enfermedad grave.
La compañía, lamenta Mounir, no preveía contratar seguros de vida para sus trabajadores: “Nuestra familia pagó todos los gastos del funeral y del traslado del cuerpo hasta Marruecos, donde la familia pudo despedirse de ella”. De la empresa, añade, “ni una llamada, ni una carta”. Los compañeros de trabajo de Latifa señalan que la razón puede encontrarse en la actitud del departamento de recursos humanos de la empresa: “Latifa... ¿quién?” fue la respuesta que obtuvieron al preguntar si podían colgar unos carteles en recuerdo de la compañera fallecida. A pesar de esto, los responsables de dicho departamento aseguran a este periódico que conocían "muy bien" a Latifa.
Sentado en el bar de la periferia madrileña, Mounir recuerda a Dimitris Christoulas, el pensionista que se quitó la vida en Grecia ante la situación desesperada en la que se encontraba. La muerte de Latifa no fue voluntaria ni dejó el tiempo para una nota de despedida. También fue la de un “soldado desconocido” caído en la batalla diaria para llegar a fin de mes.
UN CONVENIO QUE MANTIENE LA PRECARIEDAD
El caso de Latifa, por cuanto extremo, refleja la situación de precariedad de las trabajadoras de telemarketing, un sector con un 85% de mujeres en plantilla a nivel estatal. El IV convenio quedó congelado desde 2009 hasta su firma, el 23 de mayo de 2012. Contrariamente a CCOO y UGT, el sindicato CGT no lo firmó. “Incluye una subida salarial del 0,5% en los primeros tres años. Para 2013, el aumento salarial será del 0,6%, y del 0,7% para 2014”, explica Celestino Mateo Martí, de la sección sindical de CGT de Teleperformance España. El convenio mantiene además el polémico artículo 17. Este punto establece la extinción del contrato por obra o servicio por disminución del volumen de la campaña contratada, dejando libertad al empresario para cuantificar dicha disminución. Se trata, según la CGT, de un “método legal para despedir a diario e impunemente” en un sector donde el contrato por obra se ha extendido hasta el máximo legal permitido, cuatro años.
En el caso de Konecta, ha sido UGT quien ha denunciado que la empresa está utilizando la Reforma Laboral para la aplicación del despido disciplinario: esto “conlleva únicamente un finiquito de las vacaciones y parte de las pagas extras devengadas hasta la fecha”. No existe ningún tipo de indemnización: “liquidación y al paro”, señala el sindicato.

sábado, 9 de junio de 2012


De los universitarios a los mapuche, los conflictos que Piñera no puede esconder

En los primeros meses de 2012, la conflictividad social y política en Chile fue en aumento. Entre los principales conflictos, encontramos  el que encabezó el movimiento estudiantil, principalmente el sector universitario, contra el sistema educativo vigente; los que se desarrollan en el sur del país ligados al pueblo mapuche; y los problemas internos del gabinete presidencial de Sebastián Piñera.
Contra la educación pinochetista

En el caso de los estudiantes, la segunda Marcha Nacional de la Educación, realizada a mediados de mayo, reunió a más de 100 mil estudiantes, según cifras brindadas por los propios organizadores. La marcha se realizó como antesala a la reunión que el 21 de mayo mantuvieron los dirigentes universitarios (nucleados en la Federación Universitaria de Chile) con el Ministro de Educación Nacional, Harald Beyer, ligado al Opus Dei. El objetivo era avanzar con el proyecto que los estudiantes presentaron en el Senado sobre los créditos CORFO (una línea de financiamiento que la Corporación de Fomento de la Producción abrió en los bancos para otorgar créditos estudiantiles), exigiendo “rebajar la tasa de interés a un 0 %, devolviendo sólo el capital prestado”. La reunión, según comentaron los estudiantes, no implicó avance alguno.

Al interior de la Federación de Estudiantes Chilenos, los distintos sectores comienzan a debatir cómo darle cauce a este movimiento masivo, principalmente para cuando pasen los momentos de auge para evitar perder el apoyo de otros sectores de la sociedad y que se diluya la iniciativa y capacidad de movilización lograda. Las disyuntivas pasan por encontrar las maneras de no ahogar el reclamo con sucesivas marchas masivas, que cada vez crecen menos, y de avanzar en radicalidad y confluencia con otros sectores en lucha. Sin embargo, las expectativas se opacan al desarrollarse las internas entre los distintos grupos políticos que orientan el conflicto: el Partido Comunista (visible en Camila Vallejos), los independientes y autonomistas (representados en la figura del actual presidente de la Federación Gabriel Boric) y grupos anarquistas, entre otros.

No son nuevas estas discusiones, sino que atraviesan al movimiento desde sus orígenes y tienen la virtud, hasta el momento, de no resquebrajar el eje fundamental del proceso: la crítica radical a la mercantilización, la exclusión, el elitismo y el bajo nivel del sistema educativo chileno, que refuerza la desigualdad social en uno de los países más desiguales de América Latina.

Los conflictos que comenzaron con las movilizaciones estudiantiles universitarias en 2011 –y que paralizaron a la mayoría de las universidades chilenas durante varios meses- pueden ser leídos dentro de un proceso de movilización y politización de los estudiantes que saltó a la luz pública en 2006, con las movilizaciones de los llamados “pingüinos” (estudiantes secundarios, que reciben ese nombre por su uniforme). Algunos investigadores sostienen que los “pingüinos” que se movilizaron entonces son los universitarios movilizados y organizados de ahora. Algo de cierto hay, sobre todo si se tienen en cuenta los principios planteados. Aunque en el 2006 el énfasis estuvo puesto en la aprobación del boleto estudiantil, entonces ya se esbozaba un cuestionamiento más integral al sistema educativo nacional, lo que ahora constituye el eje del movimiento, que además de los sectores universitarios, involucró a estudiantes secundarios de los Liceos.

Crisis en el sistema político
El actual movimiento estudiantil chileno logró instalar el cuestionamiento integral al sistema político de su país. Esto fue posible por la gran adhesión y solidaridad social que recibieron las movilizaciones estudiantiles. Así, el aparente consenso acerca de la dinámica hegemónica de la sociedad chilena edificada durante la dictadura pinochetista, que continuó casi sin cambios durante los gobiernos de la Concertación, se agrietó a partir de las críticas y las propuestas que acompañaron las movilizaciones masivas que se prolongaron durante varios meses en Santiago y las principales ciudades de Chile.

Entre otras derivaciones, el gobierno de Piñera tuvo que convocar a una comisión para revisar el sistema educativo, con participación de los estudiantes movilizados. Es la primera vez que el cuestionamiento al arancelamiento de la educación o al sistema de representación parlamentaria, entre otras cuestiones, adquiere un lugar destacado en las discusiones públicas, lo que obliga a todo el espectro político a tomar posición. Por otra parte, el ejemplo de los estudiantes chilenos fue recuperado por jóvenes en otros países latinoamericanos, como Colombia o Brasil.

Más allá de los mapuche.

El problema mapuche en el sur, que el gobierno no está pudiendo resolver –ya que choca con sus intereses de manera irreconciliable-, seguirá en agenda pública limitando sus acciones. Las organizaciones indígenas mapuche reclaman desde hace décadas contra las múltiples exclusiones que sufren, por una distribución más justa de la tierra y el respeto a los territorios que reclaman propios.

Pero si bien éste es el conflicto público más visible en los últimos tiempos, tampoco es el único. Por un lado, están los movimientos medioambientales, que recibieron una dura represión al intentar frenar la construcción de grandes represas hidroeléctricas, y las protestas contra la depredación de los recursos naturales (forestales y mineros). A ello se suman escándalos de diversa índole, como el que derivó en la renuncia del presidente del Directorio de Codelco (Corporación del Cobre de Chile) y el conflicto desatado por el “Caso Bombas”, que terminó con la absolución de los seis acusados de colocar artefactos explosivos en varios edificios de Santiago entre 2006 y 2009.

En este último caso, se muestra a una Justicia chilena digitada por el poder político: Alejandro Peña, quien tuvo que renunciar como segundo Fiscal del caso en donde se acusa a seis “ocupas” de montar una célula “terrorista”, terminó asumiendo como Ministro del Interior y declarando como testigo en contra de los acusados. Por su parte, los “ocupas” declararon que fueron víctimas de torturas psicológicas por parte de la policía carabinera. En el caso Codelco, el gobierno tuvo que soportar la renuncia del presidente Diego Hernández, hecho que la oposición de la Concertación aprovechó para cargar contra el oficialismo y su política frente a recursos estratégicos como el cobre.

En este marco, la situación para Piñera y la Renovación Nacional dista de ser la mejor. Los datos que conocemos permiten interpretar un 2012 con conflictos crecientes y una situación política complicada para el gobierno actual, limitaciones políticas que también comprometen a la mayoría de los grupos opositores que participan de un sistema político institucional dificultado para hacer frente a varios reclamos sociales.

“La calidad de la educación en un enfoque competencial”

Bienvenido sea el controvertido término de las  “competencias básicas” , entendidas como capacidades holísticas e integrales, como conjuntos...