Profesorado de Educación Superior en Ciencias de la Educación del Instituto Superior Juan Amós Comenio A-817
viernes, 1 de junio de 2012
Estudiantes bajo el lema "#Yo soy 132"
(AW)Haciendo referencia a los 131 estudiantes que escracharon alcandidato presidencial del partido que gobernó 71 años y que con "ayuda" televisiva apunta a llevarse el cargo el próximo 1 de Julio, nació en varios estados mexicanos un movimiento juvenil como respuesta antisistémica de carácter antipartidista y libertaria.

20 mil jóvenes marcharon por las calles de DF el pasado 23 de Mayo en el día del Estudiante
El despertar juvenil que se vive en nuestro país, se suma al marco internacional de movilizaciones que se han desarrollado en diferentes partes del orbe como Chile, España, Estados Unidos, Canadá y algunos países árabes, en los cuales, los estudiantes han jugado un papel central.
La ruptura de la juventud con los organismos de poder tradicional como son los partidos políticos, los medios de comunicación y algunas instituciones, responde al hartazgo generalizado que la sociedad siente hacia la realidad que se vive a diario caracterizada por la violencia, la explotación, marginación y las mentiras, que sin descanso se difunden en la televisión, la radio y la prensa al servicio de los poderosos.
El cúmulo de las injusticias y el cinismo de los gobernantes han sembrado la semilla de rabia y dignidad que hoy vemos florecer principalmente en los estudiantes, que han convertido a las calles y parques públicos, en lugares de reflexión y crítica con el firme objetivo de poner fin al estado de cosas actuales en nuestro país.
La coyuntura de inicio fue el llamado viernes negro (11 de mayo) cuando estudiantes de la Universidad Iberoamericana rechazaron la presencia del candidato presidencial del PRI en su escuela. Pocos días después, la llama de inconformidad se extendió a otras universidades y colegios a nivel nacional, conformándose un movimiento plural y heterogéneo de estudiantes en su mayoría agrupados bajo el lema "Yo Soy 132".
Este renacer crítico de la juventud, si bien enfrenta contradicciones internas propias de todo movimiento, representa la oportunidad de dar el salto definitivo a un nuevo México, en el que las nuevas generaciones sean portadoras de ideas y novedosas formas de organización, regidas por la permanente participación de todos los sectores sociales, dejando de lado el tradicional verticalismo en la toma de decisiones y poniendo en práctica estructuras horizontales y plurales.
Las demandas de justicia y democracia, en todos los aspectos de la vida, deben incluir a los demás sectores de la población que día a día luchan por sobrevivir en condiciones realmente inhumanas. La crítica al sistema antidemocrático de partidos necesita trascender a la raíz misma del problema, es decir, debe reconocerse que la naturaleza misma del sistema capitalista es incompatible con la verdadera justicia y democracia y, por lo tanto, es necesario un cambio de sistema.
El movimiento "Yo Soy 132" es parte de un proceso de concientización de la juventud, no es algo espontáneo, aunque pretendan descalificarlo los poderosos al llamarlo "un estallido manipulado". El movimiento estudiantil siempre ha existido en México y ha tenido diferentes expresiones, si analizamos las demandas actuales, es claro ver continuidad en los objetivos de lucha y en las necesidades reclamadas, es decir, no es posible descalificar esta nueva etapa de lucha juvenil con simples mentiras.
Ahora bien, las necesidades de lucha reclaman urgentemente una mayor y mejor organización juvenil en cada universidad y escuela, así como el apoyo de la sociedad. Las consignas contra el PRI y su candidato, si bien, muestran un rechazo justo a las viejas prácticas del poder anquilosado, también pueden convertirse en arma de doble filo si son encauzadas por las fuerzas conservadoras a favor de otros candidatos a la presidencia, perdiéndose así, el carácter antipartidista y libertario del movimiento.
En Yucatán, lo anterior es muy claro, durante la marcha del pasado miércoles 23, fue evidente la cercanía de militantes del PAN rondando a los jóvenes inconformes, además, la presencia de varios autonombrados "estudiosos de la democracia y la participación juvenil" de clara afiliación ideológica panista, que con supuesta "postura crítica" se pretenden infiltrar en el legítimo movimiento para encauzar a su favor la opinión de los inconformes.
La semilla de inconformidad que va floreciendo, necesita del apoyo de todos aquellos que integramos los demás sectores sociales oprimidos. El estudiantado ha comenzado a dar pasos firmes para la transformación de México, en nuestras manos esta apoyarlos o seguir siendo parte del problema que durante tantos años ha lacerado a nuestra sociedad.
Fuente Proyecto Ambulante
(AW)Haciendo referencia a los 131 estudiantes que escracharon alcandidato presidencial del partido que gobernó 71 años y que con "ayuda" televisiva apunta a llevarse el cargo el próximo 1 de Julio, nació en varios estados mexicanos un movimiento juvenil como respuesta antisistémica de carácter antipartidista y libertaria.
20 mil jóvenes marcharon por las calles de DF el pasado 23 de Mayo en el día del Estudiante
El despertar juvenil que se vive en nuestro país, se suma al marco internacional de movilizaciones que se han desarrollado en diferentes partes del orbe como Chile, España, Estados Unidos, Canadá y algunos países árabes, en los cuales, los estudiantes han jugado un papel central.
La ruptura de la juventud con los organismos de poder tradicional como son los partidos políticos, los medios de comunicación y algunas instituciones, responde al hartazgo generalizado que la sociedad siente hacia la realidad que se vive a diario caracterizada por la violencia, la explotación, marginación y las mentiras, que sin descanso se difunden en la televisión, la radio y la prensa al servicio de los poderosos.
El cúmulo de las injusticias y el cinismo de los gobernantes han sembrado la semilla de rabia y dignidad que hoy vemos florecer principalmente en los estudiantes, que han convertido a las calles y parques públicos, en lugares de reflexión y crítica con el firme objetivo de poner fin al estado de cosas actuales en nuestro país.
La coyuntura de inicio fue el llamado viernes negro (11 de mayo) cuando estudiantes de la Universidad Iberoamericana rechazaron la presencia del candidato presidencial del PRI en su escuela. Pocos días después, la llama de inconformidad se extendió a otras universidades y colegios a nivel nacional, conformándose un movimiento plural y heterogéneo de estudiantes en su mayoría agrupados bajo el lema "Yo Soy 132".
Este renacer crítico de la juventud, si bien enfrenta contradicciones internas propias de todo movimiento, representa la oportunidad de dar el salto definitivo a un nuevo México, en el que las nuevas generaciones sean portadoras de ideas y novedosas formas de organización, regidas por la permanente participación de todos los sectores sociales, dejando de lado el tradicional verticalismo en la toma de decisiones y poniendo en práctica estructuras horizontales y plurales.
Las demandas de justicia y democracia, en todos los aspectos de la vida, deben incluir a los demás sectores de la población que día a día luchan por sobrevivir en condiciones realmente inhumanas. La crítica al sistema antidemocrático de partidos necesita trascender a la raíz misma del problema, es decir, debe reconocerse que la naturaleza misma del sistema capitalista es incompatible con la verdadera justicia y democracia y, por lo tanto, es necesario un cambio de sistema.
El movimiento "Yo Soy 132" es parte de un proceso de concientización de la juventud, no es algo espontáneo, aunque pretendan descalificarlo los poderosos al llamarlo "un estallido manipulado". El movimiento estudiantil siempre ha existido en México y ha tenido diferentes expresiones, si analizamos las demandas actuales, es claro ver continuidad en los objetivos de lucha y en las necesidades reclamadas, es decir, no es posible descalificar esta nueva etapa de lucha juvenil con simples mentiras.
Ahora bien, las necesidades de lucha reclaman urgentemente una mayor y mejor organización juvenil en cada universidad y escuela, así como el apoyo de la sociedad. Las consignas contra el PRI y su candidato, si bien, muestran un rechazo justo a las viejas prácticas del poder anquilosado, también pueden convertirse en arma de doble filo si son encauzadas por las fuerzas conservadoras a favor de otros candidatos a la presidencia, perdiéndose así, el carácter antipartidista y libertario del movimiento.
En Yucatán, lo anterior es muy claro, durante la marcha del pasado miércoles 23, fue evidente la cercanía de militantes del PAN rondando a los jóvenes inconformes, además, la presencia de varios autonombrados "estudiosos de la democracia y la participación juvenil" de clara afiliación ideológica panista, que con supuesta "postura crítica" se pretenden infiltrar en el legítimo movimiento para encauzar a su favor la opinión de los inconformes.
La semilla de inconformidad que va floreciendo, necesita del apoyo de todos aquellos que integramos los demás sectores sociales oprimidos. El estudiantado ha comenzado a dar pasos firmes para la transformación de México, en nuestras manos esta apoyarlos o seguir siendo parte del problema que durante tantos años ha lacerado a nuestra sociedad.
Fuente Proyecto Ambulante
jueves, 17 de mayo de 2012
Miles de estudiantes protestan en Chile por reforma anunciada por el Gobierno
Miles de estudiantes protestan en Chile
EFE
Miles de personas protestaron hoy en Chile en nuevas manifestaciones convocadas por los estudiantes para expresar su rechazo a las medidas anunciadas por el Gobierno para financiar mejoras en el secto...
(Actualiza con número de detenidos y heridos y otros detalles)
Santiago de Chile, 16 may (EFE).- Miles de personas protestaron hoy en Chile en nuevas manifestaciones convocadas por los estudiantes para expresar su rechazo a las medidas anunciadas por el Gobierno para financiar mejoras en el sector.
El acto más multitudinario se celebró en la capital, donde unas 100.000 personas, según los estudiantes, y 20.000, según la policía, participaron en una manifestación que finalizó con dos heridos y 70 detenidos, cuatro de ellos por portar cócteles molotov.
La marcha partió desde la Plaza Italia, punto neurálgico de las movilizaciones en la capital chilena, y el recorrido pactado por los dirigentes estudiantiles y las autoridades incluyó un tramo de la Alameda, la principal arteria santiaguina, para culminar en la Estación Mapocho.
En los primeros compases de la manifestación dos jóvenes empujaron y lanzaron una botella de plástico a un carabinero, quien resultó ileso.
El resto del recorrido transcurrió de forma pacífica hasta que finalizó el acto cultural, momento en que comenzaron a registrarse enfrentamientos aislados entre grupos de jóvenes y Carabineros, que empleó el carro lanzaaguas para dispersarlos.
En medio de los disturbios, una mujer de mediana edad recibió en su cabeza el impacto de un palo que había sido lanzado al aire, mientras que un camarógrafo de un canal local fue alcanzado por una piedra.
El presidente de la Federación de Estudiantes de Chile (Confech), Gabriel Boric, criticó la reforma tributaria anunciada por el Ejecutivo y aseguró que los alumnos tendrán que seguir endeudándose para pagar sus estudios, uno de los principales reclamos al sistema actual.
"Pedimos una reforma tributaria que redistribuya la riqueza en todo el país para tener una reforma educacional que conciba la educación como un derecho social universal", dijo Boric antes del inicio de la manifestación.
La reforma tributaria recaudaría entre 700 y 1.000 millones de dólares anuales para financiar la educación y sacar a la banca privada del sistema de créditos a los universitarios, que serán otorgados directamente por el Estado, con bajas tasas de interés.
Según dijo Boric, esos 700 millones de dólares son "un mero ajuste", ya que "las estimaciones más mínimas hablan de 5.000 millones de dólares".
El dirigente aseguró que el Gobierno "se ha desentendido del tema del lucro en la educación" superior, otra de las demandas emblemáticas de los estudiantes, que iniciaron el año pasado los movilizaciones para exigir una educación gratuita y de calidad.
Por su parte, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC), Noam Titelman, criticó que la reforma tributaria elaborada por el Gobierno "se hizo a espaldas de la ciudadanía y los actores involucrados".
Los estudiantes chilenos piden además que el mandatario Sebastián Piñera ceda en alguna de sus pretensiones y anuncie alguna medida adicional en el discurso presidencial, que como es tradición ofrecerá el próximo 21 de mayo en el Congreso.
Los jóvenes también marcharon hoy en otras ciudades del país como Valparaíso, Concepción, Temuco, Valdivia, Puerto Montt La Serena y Copiapó.
La de hoy es la segunda gran manifestación estudiantil en Santiago desde que en marzo comenzó el curso escolar, tras la que se realizó el pasado 25 de abril, que congregó a 48.000 personas, según Carabineros, y 80.000 de acuerdo con los organizadores. EFE
gs-frf/ap
miércoles, 16 de mayo de 2012
| Análisis |
| Martes, 15 de Mayo de 2012 22:55 |
| Sobre la psicología de los niños de la calle
(AW) En la siguiente nota, Marcelo Colussi realiza una mirada sobre la problmeática que afecta a millones de niños del mundo y que puede ser interpretada desde muchas disciplinas y puntos de vistas. En este caso, nos propone un análisis desde la pscicología.
Marcelo Colussi
mmcolussi@gmail.com
Si bien el término "niños de la calle" es muy impreciso, hay consenso tanto en círculos académicos como políticos en considerarlo como una realidad derivada de la pobreza estructural y de la aglomeración en grandes centros urbanos. El fenómeno cobra especial relevancia en los países del Sur, históricamente pobres en el reparto del mundo que se viene dando desde la modernidad. Cantidades enormes de niños en distintas ciudades del mundo, fundamentalmente en las regiones más pobres, viven hoy en las calles sin la atención ni supervisión de adultos. Su número exacto no está precisado, pero se considera que, como mínimo, puede haber no menos de cien millones.
En el trabajo con niños de la calle se pone un especial énfasis en la dimensión educativa. Quienes se dedican a ello habitualmente son llamados "educadores". La idea que alienta las intervenciones tiene que ver con lo pedagógico: los niños deben ser reeducados, o educados, dado que, por sus circunstancias de vida, lo han sido poco o nada. Pero quizá aquí pueda abrirse una pregunta: aquello de que carecen ¿es sólo educativo? ¿Su cambio existencial pasa por enseñarles un nuevo estilo de vida?
La experiencia nos demuestra que los menores que viven en las calles saben acerca de su condición, sobre los problemas que les trae aparejado su modo de vida y los beneficios que les traería otra alternativa. Pero curiosamente es más probable que no abandonen la calle. Pareciera que el saber no garantiza nuevas actitudes.
Es ante este acto siempre incomprensible para el sentido común que surge el interrogante sobre sus motivaciones. Si saben acerca de los daños que ocasiona la droga, ¿por qué siguen usándola? Si en los albergues de las instituciones que cuidan de ellos se les brinda todo lo que no tienen: comida, abrigo, amor, respeto, ¿por qué se marchan tan frecuentemente de ellos? Si están más que informados que la vida en la calle lleva casi invariablemente, previo paso por cárceles y hospitales, a la muerte, ¿por qué no cambian sus hábitos?
Todas estas preguntas -quizá por lo intrincado de sus respuestas- nos hacen pensar en que, tal vez, no sólo se trate de reeducar. Probablemente también sea necesario intentar profundizar más en las determinantes de estas conductas. Dicho en otros términos: habrá que averiguar por qué los niños de la calle son como son. ¿Y cómo son?
La marginalidad, fundamento de la callejización
A todas luces los niños callejizados son distintos de los niños llamados "normales". Lo normal, en nuestro medio social, es crecer en el seno de una familia. Cuando esto se cumple -y es lo que pasa regularmente- se es hijo de papá y mamá. Pero ser de la calle es ser de nadie.
Para estudiar la psicología de los menores callejizados deberíamos partir por conocer aquella del niño considerado normal, para luego establecer comparaciones. Sabemos que no hay, en términos rigurosos de salud mental, un sujeto normal asintomático; pero hay, sí, una media socialmente aceptada, cultural, que funciona como paradigma. Es normal que el sujeto humano se constituya como tal a partir de otros humanos. Esto es: un recién nacido puede devenir un adulto adaptado a su entorno, socialmente útil, con una identidad sexual definida y con capacidad para gozar de la vida después de transitar por los difíciles vericuetos de la humanización, de la socialización. Llegar a ser ese sujeto normal adulto no es un hecho asegurado biológicamente. El ser humano, en su sentido más pleno, se hace en el contacto con los otros: desde bebé, con su familia, con las cargas simbólicas que va recibiendo en su crecimiento, con la incorporación de su cultura. Hacerse ser humano es ingresar al mundo de la Ley, al mundo de las prohibiciones, de lo que va más allá del instinto. La Ley -la norma, el consenso social- es lo que dice qué se puede y qué no se puede. Asumir ese bagaje simbólico, entrar a él y hacerse cargo del mismo, se da necesariamente a través de otros pares; y en nuestro mundo generalmente cumple esa función el núcleo familiar. Cuando ello se cumple a medias, o cuando directamente falla, sobrevienen problemas en el proceso de la socialización, problemas de integración que llamamos trastornos psicológicos (alguna disfunción no orgánica que impide una buena adecuación al ambiente y produce displacer y que puede ir, abarcando un amplísimo arco, desde por ejemplo síntomas de enuresis hasta una psicosis).
En el curso de la vida de un ser humano, ya desde el nacimiento se van estableciendo estructuras y modalidades propias en el plano psicológico que habrán de marcarlo indeleblemente. Todo se juega en torno a esto: cómo un sujeto ingresa al mundo de la Ley. Y no hay tantas posibilidades al respecto: a) vive al margen de ella: psicosis; b) la reconoce pero no la acepta, vive en el borde: psicopatía; y c) la asume y se hace cargo de ella: la normalidad, que no es sino el campo de las neurosis. Neurosis, psicosis y psicopatías; son las tres estructuras de base posibles entre los seres humanos. Todos estamos cortados por la misma tijera; también los niños de la calle.
En la infancia, y a través de las figuras parentales, es donde el ser en formación se moldea. En ese difícil trabajo de "modelado" pueden ocurrir disrupciones; lo común es que, no sin dificultades y con menor o mayor grado de ansiedades, los niños crecen y terminan siendo adaptados a su medio reproduciendo las normas sociales que se le impusieron. Los síntomas neuróticos infantiles (trastornos de aprendizaje, enuresis, angustia, dificultades de integración) hablan de traspiés en ese proceso; con tratamiento psicológico (que necesariamente incluye trabajo con los padres) se resuelven positivamente. Incluso las psicosis infantiles debidamente tratadas (incluyendo siempre el entorno familiar) pueden tener buen pronóstico. ¿Y los niños de la calle? ¿Deben ser abordados desde la psicopatología? ¿Por qué siempre se incluyen psicólogos en los equipos de trabajo que los atienden?
"Niño de la calle" no es una entidad gnosográfica en sí misma, no es una entidad entre las enfermedades mentales. No se puede curar a nadie de esta "patología". Pero todo el fenómeno, si bien de orden social en su raíz -síntoma de la descomposición de las sociedades más pobres en su no planificado paso de agrarias a urbanas, índice de la marginación de vastos sectores "sobrantes" para la lógica del capital- comporta una lectura, y una intervención por tanto, desde la psicología clínica. Un niño de la calle puede ser neurótico, psicótico o psicópata (la experiencia indica que, al igual que en el resto de la población, la prevalencia fundamental es neurosis); pero si algo diferencia su psicología de la de un niño criado en el seno de una familia (que también puede ser neurótico, psicótico o psicópata) es justamente eso: la ausencia de familia. El lugar de donde tiene que venir la Ley falla, por tanto falla el ingreso al mundo de la Ley.
Psicológicamente un niño de la calle es ante todo un niño marginal, un niño que "sobra". El trabajo de acompañamiento de todos los días con ellos enseña que la experiencia más común es que provienen de hogares repletos de niños, donde su existencia concreta no es sentida por sus progenitores como un triunfo ni un milagro sino más bien como una carga. No son niños deseados, racionalmente planificados. Sus padres viven agobiados por la pobreza, por la descarnada lucha por sobrevivir; en muchos casos son bebedores severos o alcohólicos. Por tanto, no queda mayor tiempo para el cuidado y el amor. En muchos casos estos niños fueron regalados, abandonados, pasaron de mano en mano o terminaron siendo criados en orfelinatos. En muchas ocasiones ni siquiera fueron inscriptos legalmente; es decir: no existen en términos de ciudadanía. Infinidad de veces se dan casos de abuso sexual; y casi como constante encontramos violencia física, del más variado estilo y calibre. Todas estas experiencias -dramáticas, durísimas-, más que hacer sentir que son lo primordial en el hogar, los marca como estando de más. ¿Y qué le puede esperar a alguien que se le dice que "sobra"?
El trauma en lo real aquí tiene un peso decisivo. No se trata, como en la novela familiar del neurótico, de recuerdos encubridores, de fantasías de abuso. Aquí la violencia está presente a golpes concretos, inscrita a sangre y fuego. Estos niños son marginales desde su inicio, pues están al margen de lo que debería ser su primera y más importante fuente de vida: sus padres. Sobran en la dinámica intrapsíquica de quienes los concibieron, por tanto sobrarán en lo real.
Marginados y marginales psicológicamente, luego lo serán también en la estructura social. Si su familia de origen no los pudo contener, les hizo saber que sobraban, la sociedad más tarde los reafirma en ese lugar: con reformatorios, con desprecio, incluso con limosnas (¿alguno de nosotros le daría limosna a su propio hijo?).
Las conductas adictivas
Prácticamente todos los niños de la calle terminan siendo drogodependientes. Como tales, presentan las mismas características psicológicas que cualquier adicto: labilidad afectiva, actitudes manipuladoras, un talante general psicopático, baja tolerancia a la frustración, compulsión al consumo. El estupefaciente viene a ocupar un lugar central en sus vidas. Pero si bien la adicción a psicotrópicos presenta esa preeminencia en sus historias, difieren en algo del narcómano que tiene una familia, que no es un paria. Este tiene algo que perder; un niño de la calle ya lo perdió todo de entrada, por eso es lo que es. Sin quitarle la importancia enorme que tiene el hecho de ser adicto a una droga (en este caso más a las sustancias solubles volátiles que a otros productos más caros: cola de zapatero, thinner, incluso gasolina, característicos de otros estratos sociales), podríamos concluir que los niños de la calle son "adictos", antes que nada, a su condición de marginales. La drogadicción viene por añadidura.
La callejización, psicológicamente considerada, es un proceso complejo que indica la compulsión a seguir viviendo en condiciones de exclusión social en las calles. Fenómeno intrincado, que si bien es producto de una profunda injusticia económico-social de base, necesita también de razones subjetivas. No todo niño pobre termina en la calle. Para un menor callejizado, la calle es todo; la calle intenta suplir aquello que faltó originalmente. Vivir en las calles -más allá de lo que el sentido común puede apreciar como un infierno, y que de hecho lo es ciertamente en un sentido- tiene una arista fascinante. El callejizado, aquel que no fue contenido en una estructura familiar, aquel que deambuló los primeros años de su vida entre la apatía o la violencia de quienes lo trajeron al mundo, queda atado a ese mundo cerrado de los que viven en su misma condición, encontrando ahí un reconocimiento que le fue vedado en otra parte. La vida en la calle atrapa; opera -simbólicamente- como cualquier droga. Alguien puede hacerse "adicto" a ese estilo de vida, que en cierta forma es "fascinante", "fabuloso"; allí no hay normas que respetar, todo es posible: no se cumplen horarios, no se soportan padres autoritarios, hay sexo cuando uno quiere, hay dinero fácil; y hay además el placer del narcótico. Si no fuera por ese mecanismo adictivo que se establece, no podría entenderse por qué tantos niños "prefieren" volver a la calle abandonando los centros de rehabilitación que se les ofrecen como propuesta alternativa. La lógica indica que la vida callejera es terriblemente difícil, displacentera: hambre, frío, violencia, desprecio. Pero la psicología humana no sabe mucho de lógica. ¿Por qué tan pocos niños y jóvenes logran abandonar realmente esa vida? (se considera, con objetividad, que apenas un 5% de niños callejizados logra realmente dejar esa condición).
Como toda conducta adictiva también la "adicción a la calle" (a la vida sin normas más precisamente dicho, a la transgresión) produce una profunda dependencia, haciendo que el círculo vicioso se cierre cada vez más. A esto se le suma la dificultad práctica concreta que encuentra aquel que intenta romper ese circuito: exclusión por parte de la gente, prejuicios que lo condenan a la marginación perpetua, una dramática carencia de "gimnasia" social: falta de documentación, falta de preparación laboral, desconocimiento de las reglas de convivencia.
Hacia una "clínica" de los niños de la calle
Digámoslo una vez más: nadie se cura de ser niño de la calle; esto no es una enfermedad mental. Es, en todo caso, una disfunción psicosocial donde la psicología puede aportar algo. Pero seamos claros en esto: con la actual tendencia económica global no hay solución para el problema. Los niños de la calle son un síntoma de una sociedad injusta que no resuelve sus diferencias estructurales, que hace que "sobre" gente en el mundo.
Un niño o un joven de la calle necesita, entre otros, un abordaje desde una perspectiva psicológica. Es cierto que ninguno de ellos consulta espontáneamente un servicio de salud mental. Pero entonces ¿qué autoriza nuestra intervención como psicólogos en programas de asistencia que intentan ayudarlos? Sencillamente una ética. De lo que se trata en nuestro trabajo es facilitarles la posibilidad de confrontarse consigo mismo, ayudarles a desarrollar la pregunta sobre quiénes son, por qué son así, quieren seguir siendo así.
Nosotros, en tanto psicoterapeutas, no seremos quizá quienes los movamos de su situación de menores marginados. Ni tampoco quien le provea alimento, ropa o medicamentos. O tal vez la sumatoria de todo esto lo logre. Lo cierto es que vale la pena intentar modificar su situación -que es además una forma de preguntar por qué se llega a esto, lo que lleva a intentar evitar que siga ocurriendo-. Lo que la experiencia indica es que una actitud represiva no logra ningún cambio (ningún reformatorio reformó a un menor transgresor sino que, por el contrario, lo reafirmó en su lugar de marginalización). Tampoco una posición caritativa; esto, por el contrario, los reafirma más aún en su posición de marginales, de "pobres víctimas". Ni el supuesto "amor" bondadoso de propuestas eclesiales: no olvidar que en muchos casos, las mismas personas que los atienden tan "bondadosamente" terminan siendo sus violadores, fenómeno nada infrecuente en este mundillo de la atención de niños de la calle).
Trabajar psicológicamente con niños de la calle es facilitarles la ocasión para que rehagan su vida en términos simbólicos: no pasar a ser los padres que no tuvieron sino recuperar -a través de las palabras- ese espacio legal al que no pudieron acceder. Es común decir que estos niños necesitan mucho amor. Innegablemente, pero creo que esto solo no alcanza. Por otro lado vemos que aunque ofrezcamos desinteresadamente una y otra mejilla en una actitud de amor incondicional, eso no transforma su situación profunda; finalmente terminan decepcionándonos y no dejan la calle. ¿Pero qué se espera acaso de esa abnegación? A un hijo no le damos todo a cambio de nada; ¿por qué lo haríamos con un niño de la calle? A la prole se le da, sabiéndolo o no, un modelo de vida: cuidados diversos, amor, y límites. Son los límites los que impiden que alguien se haga psicótico o psicópata.
Al abordar clínicamente estos niños deberíamos plantearnos no reemplazar lo que faltó (el padre alcohólico que abandonó el hogar, la madre agobiada con una docena de hijos que no sabía cómo criar) sino ayudar a procesar esa falta. La carencia material -la comida siempre escasa, el juguete ausente en cada cumpleaños, la palabra de estímulo- puede llegar a suplirse; y eso es lo que hacen habitualmente las organizaciones que asisten a los niños en riesgo: llenan esos vacíos. Distinto es el caso de la falta de Ley. El trabajo psicológico con niños de la calle debe apuntar a problematizar esa instancia. Sólo si alguien se hace cargo de su historia personal puede ser uno más de la serie, adaptado e integrado.
Pero junto a lo anterior no puede dejarse de considerar en todo momento que el fenómeno en su conjunto, los cien millones de niños que pululan por las calles, son producto de estructuras sociales injustas y que, en tanto las mismas continúen, no dejará de haber niños en esas condiciones.
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miércoles, 18 de abril de 2012
18 de abril de 2012
CHILE: ENTREVISTA CAMILA
VALLEJO
(AW)Miles de chilenos se movilizaron, el año pasado, por las calles de Santiago y otras ciudades, construyeron barricadas y ocuparon establecimientos educativos en reclamo de un acceso democrático a la educación. Luego, la profundización de esa lucha -que aún continúa- se convirtió en uno de los más importantes cuestionamientos al neoliberalismo desde el retorno al sistema constitucional que -según afirma Camila Vallejo, dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y de la Juventud Comunista- aún conducen los Chicago boys. La demanda de educación democrática, gratuita y de calidad es una bandera en todo el país, donde el Estado sólo financia el 25% del área. A pesar de que el movimiento social fue conocido en el mundo por su componente de jóvenes estudiantes, Vallejo se opone a caracterizarlo como «estudiantil», ya que del mismo participaron pobladores, trabajares, «doñas de casa», ambientalistas, mineros y el pueblo mapuche, entre muchos otros, afirmó Vallejo en su paso por nuestro país.
Se trató de un espacio social enorme que demandó cambios sustanciales al modelo económico y político, por caso, la injusta distribución del ingreso establecida durante la dictadura militar que gobernó Chile entre 1973 y 1990 y que por más de 20 años se mantiene sin cambios esenciales. Esta movilización puso en jaque al gobierno de Sebastián Piñera, quien debió cambiar tres ministros de Educación y convocar a los carabineros para reprimir paros nacionales y reclamos generalizados. En ese contexto fue asesinado Manuel Eliseo Gutiérrez Reinoso, un estudiante de 16 años, en la comuna santiaguina de Macul. Gutiérrez fue impactado mientras caminaba sobre una pasarela peatonal junto a su hermano discapacitado y un amigo.
Vallejo no cree en «los movimientos espontáneos» sino en las construcciones a largo plazo, que avanzan cuando las estructuras opresivas se profundizan al tiempo que se creen inmutables. De ese modo, «aunque no de manera lineal» se tomaron elementos, por ejemplo, de la Unidad Popular -gobierno encabezado por Salvador Allende, al que derrocó Pinochet-, para adecuarlos a los nuevos tiempos aunque los enemigos sean los mismos. «La educación en Chile durante la Unidad Popular estaba vinculada con los cambios de estructura, afirma Vallejo. Y los personeros de la dictadura, los Chicago boys, hoy se empeñan justamente en mantener estructuras que sostengan desde la educación castas sociales, educación para ricos y para pobres, para mujeres que sólo sean "doñas de casa" y una educación para la elite, para los intelectuales funcionales a la clase dominante».
-¿Cuál fue el contexto político que posibilitó estas grandes movilizaciones?
-En nuestro país hay un modelo neoliberal impuesto durante la dictadura de Pinochet que luego se fue profundizando con la Concertación. Este modelo tiene impacto a nivel social y fue ahondando la desigualdad, además de tener la absoluta concentración del poder político, económico, mediático y cultural. Existe un descontento muy extendido en la población porque las grandes riquezas no se ven reflejadas en las condiciones de vida del pueblo. Hay cuestiones materiales concretas, entre ellas, alta concentración de los mercados, el problema de la educación y la salud. Son problemas concretos que determinan un gran descontento y malestar en la ciudadanía chilena. Ahora, ¿por qué se manifestó con tanta fuerza? La verdad es que hace tiempo que se venía manifestando, pero encontramos en este nuevo momento donde se canaliza, a partir del movimiento por la educación, todo el malestar de los trabajadores públicos, del pueblo mapuche, del movimiento ambientalista contra las hidroeléctricas y las termoeléctricas, entre otros.
-¿Por qué se canalizó a través de los estudiantes principalmente?
-Bueno, porque la demanda de la educación abarca a toda lo sociedad, no sólo a los estudiantes y porque es uno de los principales problemas que tiene nuestro país. En Chile hay una educación diseñada para la segmentación, para la reproducción de castas sociales.
-¿Cuáles son las reivindicaciones básicas en los tres niveles educativos?
-Educación como derecho universal, gratuito para todos los niveles, democrático, tanto en su acceso como en su gestión y la construcción del sujeto educativo. Una educación pluralista, laica y pluricultural donde se reconozca al pueblo mapuche. Y particularmente, respecto de la básica y media, la desmunicipalización de la enseñanza, que el Estado se haga cargo de través del ministerio de Educación de la administración y financiamiento. Eso ha sido respondido por el gobierno con una forma de municipalización más concentrada. En la educación superior estamos señalando un acceso igualitario, que no esté determinado por la situación socioeconómica, la democratización del cogobierno y el financiamiento que permita tanto el desarrollo cuantitativo como cualitativo de los establecimientos. No hemos logrado las reivindicaciones, hay dos proyectos que están durmiendo en el Parlamento, en tanto el Ejecutivo lo único que ha propuesto es reafirmar un régimen de endeudamiento de la educación, una supuesta «desmunicipalización» que no es y un mecanismo de desregulación, pero si uno ve la letra chica no tiende a terminar con el mercado. Es decir que no abordan el problema estructural de la educación gratuita, democrática y de calidad. Cada iniciativa que toman nos señala el camino de la lucha.
-¿Qué métodos de lucha emplearon?
-Tuvimos muchas actividades de carácter cultural, creemos que hay que hacer una contracultura a los medios de comunicación. Es muy difícil difundir una demanda de nuestro movimiento a través de los grandes medios porque hay un duopolio. Necesitamos generar mecanismos en las redes sociales. Por otro lado las grandes movilizaciones y marchas apuntaron a ser pacíficas, transversales, a llamar la atención de la gente. Y otros mecanismos de apropiación del espacio público para devolver la política a las calles, a la escuela, a la universidad, que se dio a través de ocupaciones y tomas. Hubo momentos pico de represión donde toda la gente, no sólo estudiantes, pobladores y pobladoras de distintas comunas salieron a hacer barricadas en repudio a la represión y a favor de las demandas del movimiento. Eso fue absolutamente legítimo, en la medida que enfrentaba tanta represión que se nos venía.
-¿Qué sucedió con los responsables del asesinato del estudiante Manuel Gutiérrez?
-Era un compañero que ni siquiera estaba participando de la movilización. Un carabinero le disparó. Hay un juicio, pero está en la justicia militar. Eso no corresponde y estamos pidiendo el traspaso a la justicia civil por el debido proceso. Existen muchos casos de torturas y allanamientos que no van a la justicia civil.
-La intensidad de las movilizaciones produjo cambios en el gabinete...
-Sí, hubo un período de alta crisis de gobernabilidad y eso motivó cambios en el gabinete, en el Ministerio de Educación ya hemos tenido tres distintos ministros y ninguno ha sido capaz de responder a este conflicto de manera efectiva. La inestabilidad sigue. Y nuestra lucha no se detendrá, nos cansamos de escuchar que los jóvenes somos el futuro, pero resulta que si seguimos así el futuro está en manos del mercado. Entonces se trata de crear una nueva educación para una nueva democracia y saber que sólo desde la educación no se pueden hacer todos los cambios, necesitamos la unidad con otros sectores.
-¿Cuáles fueron los principales obstáculos que debieron enfrentar?
-Internamente tuvimos que superar las diferencias, que las teníamos, porque si no, no hubiésemos logrado nada. La represión del gobierno fue otro, aunque no estemos en dictadura hay mecanismos y subterfugios que permiten que nos sigan reprimiendo: coacción física y psicológica, detenciones ilegales. Y además de esa mordaza tuvimos que combatir a los medios de comunicación. Tuvimos que apropiarnos de los espacios públicos, centros territoriales, haciendo asambleas creativas para un contacto distinto, por ejemplo, las redes sociales.
-¿De cuántos modos sigue vivo Pinochet en Chile?
-Sigue vivo el modelo, la dictadura no fue pensada sólo por Pinochet. Fue pergeñada por Estados Unidos, especialmente los Chicago boys. Y los tenemos presentes en el gobierno, en los ministerios, en cargos públicos. Son los principales ideólogos de la dictadura y del gobierno de la Concertación, hoy vienen a inspeccionar los mismos que lo idearon. Tenemos presente a la dictadura en la Constitución de la década del 80 que fue firmada entre cuatro paredes. Funcionamos con esa Constitución política, y ante eso no se ha hecho nada.
-¿Cómo armonizás tus tareas en la Federación estudiantil y en la Juventud Comunista?
-Con absoluta compatibilidad. En la Juventud Comunista tenemos trabajo en distintas áreas: universitaria, territorial, sindical, medioambientalista, cultural. El trabajar en un área temática o particular no implica abandonar nuestra militancia. Nosotros consideramos que la organización es una herramienta partidaria tiene que estar a total disposición de la lucha de la cual somos parte. La juventud comunista ha sido una escuela como también lo han sido las movilizaciones en el movimiento social.
-¿Cuáles son los principales contenidos de tu libro Podemos cambiar el mundo?
-Es una recopilación de columnas y textos que escribí durante 2010 y 2011. Son reflexiones y opiniones en torno a las discusiones que hemos dado sobre el movimiento y el diagnóstico sobre la crisis de la educación en Chile. Y también las propuestas o ciertas vías para superar esa crisis, en términos de la democratización de la educación. Y aborda problemas de nuestra crisis energética, de nuestros recursos naturales, el rol de los jóvenes. Y plantea ciertas proyecciones a partir de la experiencia vivida en 2011. Todos esos textos no son construcciones individuales, son colectivas a partir de los debates que se han dado desde hace mucho tiempo.
-Cuando decís «podemos cambiar el mundo», ¿qué mundo proponés?
-Nosotros hemos señalado varios caminos en función de un horizonte común, y creemos que ese horizonte, hoy día, a lo mejor no tiene nombre ni apellido: no es socialdemocracia, no es socialismo, no es comunismo. El movimiento lo que está proponiendo es la radicalización de la democracia, creemos que ese mundo tiene que garantizar la democratización de los poderes: del poder político, económico, cultural, intelectual. Ese mundo tiene que garantizar la emancipación material y moral de todos los seres humanos, en una sociedad justa, libertaria, democrática que nos garantice la felicidad y el respeto a la vida.
-Estás en el final de tu carrera universitaria, ¿pensás articular tu profesión con la militancia política?
-Estoy terminando la tesis y luego haré un magíster o un posgrado. Quiero trabajar en el área, me gusta geografía, creo que los geógrafos tenemos mucho que decir en este proceso en cuanto a la descentralización, a la desigualdad, a la generación de identidad territorial, a los mecanismos de participación. Y eso no implica abandonar la política, sino que la política también se hace desde la profesión. Yo voy a encontrar el espacio para contribuir a ese proceso de transformación que ya se inició en nuestro país.
-¿Cuáles fueron los logros de las visitas realizadas a diversos países?
-En estas visitas fortalecimos lazos de solidaridad con los pueblos, estuvimos en Europa, Canadá, Uruguay, Paraguay, Cuba. Es importante destacar que en Chile hay una crisis del modelo neoliberal, y en el mundo el capitalismo está en crisis. Pero los pueblos se están levantando y en ese escenario es necesario fortalecer los lazos. En cuanto a la Argentina, haber venido el 24 de marzo tiene un significado especial porque tenemos una historia común de las dictaduras. El pueblo argentino tiene una gran lucha, pero también le quedan todavía muchos desafíos pendientes a causa de la herencia que dejó la dictadura. Estamos para solidarizarnos con esta causa y fortalecer esos lazos en proyectos educativos para Latinoamérica.
s
Educación y
cambio
(AW)Miles de chilenos se movilizaron, el año pasado, por las calles de Santiago y otras ciudades, construyeron barricadas y ocuparon establecimientos educativos en reclamo de un acceso democrático a la educación. Luego, la profundización de esa lucha -que aún continúa- se convirtió en uno de los más importantes cuestionamientos al neoliberalismo desde el retorno al sistema constitucional que -según afirma Camila Vallejo, dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y de la Juventud Comunista- aún conducen los Chicago boys. La demanda de educación democrática, gratuita y de calidad es una bandera en todo el país, donde el Estado sólo financia el 25% del área. A pesar de que el movimiento social fue conocido en el mundo por su componente de jóvenes estudiantes, Vallejo se opone a caracterizarlo como «estudiantil», ya que del mismo participaron pobladores, trabajares, «doñas de casa», ambientalistas, mineros y el pueblo mapuche, entre muchos otros, afirmó Vallejo en su paso por nuestro país.
Se trató de un espacio social enorme que demandó cambios sustanciales al modelo económico y político, por caso, la injusta distribución del ingreso establecida durante la dictadura militar que gobernó Chile entre 1973 y 1990 y que por más de 20 años se mantiene sin cambios esenciales. Esta movilización puso en jaque al gobierno de Sebastián Piñera, quien debió cambiar tres ministros de Educación y convocar a los carabineros para reprimir paros nacionales y reclamos generalizados. En ese contexto fue asesinado Manuel Eliseo Gutiérrez Reinoso, un estudiante de 16 años, en la comuna santiaguina de Macul. Gutiérrez fue impactado mientras caminaba sobre una pasarela peatonal junto a su hermano discapacitado y un amigo.
Vallejo no cree en «los movimientos espontáneos» sino en las construcciones a largo plazo, que avanzan cuando las estructuras opresivas se profundizan al tiempo que se creen inmutables. De ese modo, «aunque no de manera lineal» se tomaron elementos, por ejemplo, de la Unidad Popular -gobierno encabezado por Salvador Allende, al que derrocó Pinochet-, para adecuarlos a los nuevos tiempos aunque los enemigos sean los mismos. «La educación en Chile durante la Unidad Popular estaba vinculada con los cambios de estructura, afirma Vallejo. Y los personeros de la dictadura, los Chicago boys, hoy se empeñan justamente en mantener estructuras que sostengan desde la educación castas sociales, educación para ricos y para pobres, para mujeres que sólo sean "doñas de casa" y una educación para la elite, para los intelectuales funcionales a la clase dominante».
-¿Cuál fue el contexto político que posibilitó estas grandes movilizaciones?
-En nuestro país hay un modelo neoliberal impuesto durante la dictadura de Pinochet que luego se fue profundizando con la Concertación. Este modelo tiene impacto a nivel social y fue ahondando la desigualdad, además de tener la absoluta concentración del poder político, económico, mediático y cultural. Existe un descontento muy extendido en la población porque las grandes riquezas no se ven reflejadas en las condiciones de vida del pueblo. Hay cuestiones materiales concretas, entre ellas, alta concentración de los mercados, el problema de la educación y la salud. Son problemas concretos que determinan un gran descontento y malestar en la ciudadanía chilena. Ahora, ¿por qué se manifestó con tanta fuerza? La verdad es que hace tiempo que se venía manifestando, pero encontramos en este nuevo momento donde se canaliza, a partir del movimiento por la educación, todo el malestar de los trabajadores públicos, del pueblo mapuche, del movimiento ambientalista contra las hidroeléctricas y las termoeléctricas, entre otros.
-¿Por qué se canalizó a través de los estudiantes principalmente?
-Bueno, porque la demanda de la educación abarca a toda lo sociedad, no sólo a los estudiantes y porque es uno de los principales problemas que tiene nuestro país. En Chile hay una educación diseñada para la segmentación, para la reproducción de castas sociales.
-¿Cuáles son las reivindicaciones básicas en los tres niveles educativos?
-Educación como derecho universal, gratuito para todos los niveles, democrático, tanto en su acceso como en su gestión y la construcción del sujeto educativo. Una educación pluralista, laica y pluricultural donde se reconozca al pueblo mapuche. Y particularmente, respecto de la básica y media, la desmunicipalización de la enseñanza, que el Estado se haga cargo de través del ministerio de Educación de la administración y financiamiento. Eso ha sido respondido por el gobierno con una forma de municipalización más concentrada. En la educación superior estamos señalando un acceso igualitario, que no esté determinado por la situación socioeconómica, la democratización del cogobierno y el financiamiento que permita tanto el desarrollo cuantitativo como cualitativo de los establecimientos. No hemos logrado las reivindicaciones, hay dos proyectos que están durmiendo en el Parlamento, en tanto el Ejecutivo lo único que ha propuesto es reafirmar un régimen de endeudamiento de la educación, una supuesta «desmunicipalización» que no es y un mecanismo de desregulación, pero si uno ve la letra chica no tiende a terminar con el mercado. Es decir que no abordan el problema estructural de la educación gratuita, democrática y de calidad. Cada iniciativa que toman nos señala el camino de la lucha.
-¿Qué métodos de lucha emplearon?
-Tuvimos muchas actividades de carácter cultural, creemos que hay que hacer una contracultura a los medios de comunicación. Es muy difícil difundir una demanda de nuestro movimiento a través de los grandes medios porque hay un duopolio. Necesitamos generar mecanismos en las redes sociales. Por otro lado las grandes movilizaciones y marchas apuntaron a ser pacíficas, transversales, a llamar la atención de la gente. Y otros mecanismos de apropiación del espacio público para devolver la política a las calles, a la escuela, a la universidad, que se dio a través de ocupaciones y tomas. Hubo momentos pico de represión donde toda la gente, no sólo estudiantes, pobladores y pobladoras de distintas comunas salieron a hacer barricadas en repudio a la represión y a favor de las demandas del movimiento. Eso fue absolutamente legítimo, en la medida que enfrentaba tanta represión que se nos venía.
-¿Qué sucedió con los responsables del asesinato del estudiante Manuel Gutiérrez?
-Era un compañero que ni siquiera estaba participando de la movilización. Un carabinero le disparó. Hay un juicio, pero está en la justicia militar. Eso no corresponde y estamos pidiendo el traspaso a la justicia civil por el debido proceso. Existen muchos casos de torturas y allanamientos que no van a la justicia civil.
-La intensidad de las movilizaciones produjo cambios en el gabinete...
-Sí, hubo un período de alta crisis de gobernabilidad y eso motivó cambios en el gabinete, en el Ministerio de Educación ya hemos tenido tres distintos ministros y ninguno ha sido capaz de responder a este conflicto de manera efectiva. La inestabilidad sigue. Y nuestra lucha no se detendrá, nos cansamos de escuchar que los jóvenes somos el futuro, pero resulta que si seguimos así el futuro está en manos del mercado. Entonces se trata de crear una nueva educación para una nueva democracia y saber que sólo desde la educación no se pueden hacer todos los cambios, necesitamos la unidad con otros sectores.
-¿Cuáles fueron los principales obstáculos que debieron enfrentar?
-Internamente tuvimos que superar las diferencias, que las teníamos, porque si no, no hubiésemos logrado nada. La represión del gobierno fue otro, aunque no estemos en dictadura hay mecanismos y subterfugios que permiten que nos sigan reprimiendo: coacción física y psicológica, detenciones ilegales. Y además de esa mordaza tuvimos que combatir a los medios de comunicación. Tuvimos que apropiarnos de los espacios públicos, centros territoriales, haciendo asambleas creativas para un contacto distinto, por ejemplo, las redes sociales.
-¿De cuántos modos sigue vivo Pinochet en Chile?
-Sigue vivo el modelo, la dictadura no fue pensada sólo por Pinochet. Fue pergeñada por Estados Unidos, especialmente los Chicago boys. Y los tenemos presentes en el gobierno, en los ministerios, en cargos públicos. Son los principales ideólogos de la dictadura y del gobierno de la Concertación, hoy vienen a inspeccionar los mismos que lo idearon. Tenemos presente a la dictadura en la Constitución de la década del 80 que fue firmada entre cuatro paredes. Funcionamos con esa Constitución política, y ante eso no se ha hecho nada.
-¿Cómo armonizás tus tareas en la Federación estudiantil y en la Juventud Comunista?
-Con absoluta compatibilidad. En la Juventud Comunista tenemos trabajo en distintas áreas: universitaria, territorial, sindical, medioambientalista, cultural. El trabajar en un área temática o particular no implica abandonar nuestra militancia. Nosotros consideramos que la organización es una herramienta partidaria tiene que estar a total disposición de la lucha de la cual somos parte. La juventud comunista ha sido una escuela como también lo han sido las movilizaciones en el movimiento social.
-¿Cuáles son los principales contenidos de tu libro Podemos cambiar el mundo?
-Es una recopilación de columnas y textos que escribí durante 2010 y 2011. Son reflexiones y opiniones en torno a las discusiones que hemos dado sobre el movimiento y el diagnóstico sobre la crisis de la educación en Chile. Y también las propuestas o ciertas vías para superar esa crisis, en términos de la democratización de la educación. Y aborda problemas de nuestra crisis energética, de nuestros recursos naturales, el rol de los jóvenes. Y plantea ciertas proyecciones a partir de la experiencia vivida en 2011. Todos esos textos no son construcciones individuales, son colectivas a partir de los debates que se han dado desde hace mucho tiempo.
-Cuando decís «podemos cambiar el mundo», ¿qué mundo proponés?
-Nosotros hemos señalado varios caminos en función de un horizonte común, y creemos que ese horizonte, hoy día, a lo mejor no tiene nombre ni apellido: no es socialdemocracia, no es socialismo, no es comunismo. El movimiento lo que está proponiendo es la radicalización de la democracia, creemos que ese mundo tiene que garantizar la democratización de los poderes: del poder político, económico, cultural, intelectual. Ese mundo tiene que garantizar la emancipación material y moral de todos los seres humanos, en una sociedad justa, libertaria, democrática que nos garantice la felicidad y el respeto a la vida.
-Estás en el final de tu carrera universitaria, ¿pensás articular tu profesión con la militancia política?
-Estoy terminando la tesis y luego haré un magíster o un posgrado. Quiero trabajar en el área, me gusta geografía, creo que los geógrafos tenemos mucho que decir en este proceso en cuanto a la descentralización, a la desigualdad, a la generación de identidad territorial, a los mecanismos de participación. Y eso no implica abandonar la política, sino que la política también se hace desde la profesión. Yo voy a encontrar el espacio para contribuir a ese proceso de transformación que ya se inició en nuestro país.
-¿Cuáles fueron los logros de las visitas realizadas a diversos países?
-En estas visitas fortalecimos lazos de solidaridad con los pueblos, estuvimos en Europa, Canadá, Uruguay, Paraguay, Cuba. Es importante destacar que en Chile hay una crisis del modelo neoliberal, y en el mundo el capitalismo está en crisis. Pero los pueblos se están levantando y en ese escenario es necesario fortalecer los lazos. En cuanto a la Argentina, haber venido el 24 de marzo tiene un significado especial porque tenemos una historia común de las dictaduras. El pueblo argentino tiene una gran lucha, pero también le quedan todavía muchos desafíos pendientes a causa de la herencia que dejó la dictadura. Estamos para solidarizarnos con esta causa y fortalecer esos lazos en proyectos educativos para Latinoamérica.
Oscar
Castelnovo
Fotos: Juan C. Quiles/3Estudio
Fotos: Juan C. Quiles/3Estudio
(Agradecemos a la revista Acción, ya que esta
entrevista fue publicada originalmente en ese medio)
martes, 10 de abril de 2012
CONVOCADO POR
ADEMYS
Paro y movilización de los docentes porteños
(AW) Mañana martes 10 de abril se realizará un nuevo paro de los docentes de la CABA. La medida convocada por ADEMYS tiene por objeto exigir al gobierno que detenga el cierre de cursos. A las 14.00 habrá una concentración en Av. De Mayo y Chacabuco para luego movilizarse hasta la legislatura.

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Paro y movilización de los docentes porteños
(AW) Mañana martes 10 de abril se realizará un nuevo paro de los docentes de la CABA. La medida convocada por ADEMYS tiene por objeto exigir al gobierno que detenga el cierre de cursos. A las 14.00 habrá una concentración en Av. De Mayo y Chacabuco para luego movilizarse hasta la legislatura.
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lunes, 9 de abril de 2012
UN DOLOROSO RECUERDO PARA NO OLVIDAR
Libros prohibidos
Quema colectiva de libros en Córdoba
Córdoba. A 36 años del golpe militar de 1976, la revista Alfilo de la Facultad de Filosofía y Humanidades (FFyH) de la Universidad Nacional de Córdoba presentó el trabajo multimedia Libros prohibidos donde se pueden encontrar testimonios y artículos sobre la situación que vivieron las bibliotecas y los bibliotecarios durante el terrorismo de Estado y se indaga acerca de la censura que se aplicó en esa época en los ámbitos culturales y educativos, principalmente en la literatura infanto-juvenil.
Como hecho que simboliza aquella política de represión cultural, se puede ver el registro fílmico de Canal 12 de esta ciudad, digitalizado por el Centro de Conservación y Documentación Audiovisual de la FFyH, de la quema de libros del 29 de abril de 1976, en el III Cuerpo de Ejército, por órdenes de su entonces comandante, el ex general de división Luciano Benjamín Menéndez.
Asimismo, se pueden descargar las circulares que enviaba la Dirección Nacional de Enseñanza Media y Superior a los establecimientos educativos y las resoluciones internas de la Facultad de Filosofía y Humanidades y el Colegio Manuel Belgrano de la UNC, en las que se dispone el retiro y la quema, en algunos casos, de bibliografía.
Como hecho que simboliza aquella política de represión cultural, se puede ver el registro fílmico de Canal 12 de esta ciudad, digitalizado por el Centro de Conservación y Documentación Audiovisual de la FFyH, de la quema de libros del 29 de abril de 1976, en el III Cuerpo de Ejército, por órdenes de su entonces comandante, el ex general de división Luciano Benjamín Menéndez.
Asimismo, se pueden descargar las circulares que enviaba la Dirección Nacional de Enseñanza Media y Superior a los establecimientos educativos y las resoluciones internas de la Facultad de Filosofía y Humanidades y el Colegio Manuel Belgrano de la UNC, en las que se dispone el retiro y la quema, en algunos casos, de bibliografía.
Finalmente, se puede recorrer una galería de imágenes con las tapas de algunas de las obras censuradas y prohibidas por la dictadura, recopiladas por la cátedra Procesos Técnicos I de la Escuela de Bibliotecología.
[Fuente: Silvia Fois]
[Fuente: Silvia Fois]
viernes, 6 de abril de 2012
EL CIERRE DE CURSOS EN BUENOS
AIRES
Cuando hablamos de calidad educativa
Cuando hablamos de calidad educativa
Pese a los reclamos de docentes, gremios, padres y supervisores distritales, el Ministerio de Educación siguió adelante con una política de vaciamiento de la educación pública a través de la "fusión" de grados y divisiones. La audiencia impulsada por UTE convoca el 12 de abril a gremios docentes y al gobierno porteño en una nueva disputa por la calidad educativa.
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martes, 3 de abril de 2012
lunes, 2 de abril de 2012
jueves, 22 de marzo de 2012
21 de marzo - Día Mundial del Síndrome de Down
Jóvenes con down pidieron educación inclusiva y trabajo para su plena integración social
Un grupo de jóvenes reclamó por sus plenos derechos y exigió que se cumpla con la convención internacional de las personas con discapacidad, a la que adhirió el gobierno nacional en 2008, en ocasión del Día Mundial del Síndrome de Down, para que la educación inclusiva sea una opción y existe una mejor salida laboral.
"Queremos que se respeten nuestros derechos a tener una vida independiente, una educación inclusiva y un trabajo con salario digno", expresó Francisco, uno de los adolescentes que integra el grupo jóvenes valientes de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA), quien organizó la actividad en Plaza Italia del barrio porteño de Palermo.
Durante la jornada, a la que concurrieron cientos de familiares y amigos de personas con síndrome de down, se realizaron una serie de actividades, como la proyección de un video de Asdra, donde los jóvenes que padecen el síndrome contaron las actividades de la institución.
Luego, otra de las chicas que participan activamente en Asdra, Melina, contó que en los próximos días viajará a Italia con otros tres jóvenes argentinos para participar de una experiencia laboral en un Crucero, junto a otros chicos con down españoles, venezolanos e italianos.
Durante el evento se repartieron volantes y colocaron afiches de la campaña "Insultos" para que no se utilice más la palabra “mogólico”; y luego hubo un show musical en vivo.
Asimismo, un grupo de voluntarios repartieron folletos de diferentes campañas de ASDRA en las esquinas de la plaza y, además se levantarán carteles de sensibilización frente a los autos en el cruce de la Avenida Santa Fe y Thames.
El Día Mundial del Síndrome de Down fue aprobado por las Naciones Unidas el 19 de diciembre de 2011, cuando se invitó a todos los Estados Miembros, organizaciones y a la sociedad a que observen debidamente esta fecha con miras a aumentar la conciencia pública.
Durante la jornada, a la que concurrieron cientos de familiares y amigos de personas con síndrome de down, se realizaron una serie de actividades, como la proyección de un video de Asdra, donde los jóvenes que padecen el síndrome contaron las actividades de la institución.
Luego, otra de las chicas que participan activamente en Asdra, Melina, contó que en los próximos días viajará a Italia con otros tres jóvenes argentinos para participar de una experiencia laboral en un Crucero, junto a otros chicos con down españoles, venezolanos e italianos.
Durante el evento se repartieron volantes y colocaron afiches de la campaña "Insultos" para que no se utilice más la palabra “mogólico”; y luego hubo un show musical en vivo.
Asimismo, un grupo de voluntarios repartieron folletos de diferentes campañas de ASDRA en las esquinas de la plaza y, además se levantarán carteles de sensibilización frente a los autos en el cruce de la Avenida Santa Fe y Thames.
El Día Mundial del Síndrome de Down fue aprobado por las Naciones Unidas el 19 de diciembre de 2011, cuando se invitó a todos los Estados Miembros, organizaciones y a la sociedad a que observen debidamente esta fecha con miras a aumentar la conciencia pública.
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